La Casa Blanca cree que la Ley Clarity vuelve a ganar impulso en el Senado de Estados Unidos. Patrick Witt, principal asesor cripto del gobierno, aseguró que el compromiso alcanzado sobre el rendimiento de las stablecoins podría mantenerse, mientras otras disputas regulatorias también se acercan a una posible resolución.
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- Patrick Witt afirmó que el acuerdo sobre el rendimiento de las stablecoins sigue en pie y podría destrabar el avance de la Ley Clarity.
- Según el asesor de la Casa Blanca, varias diferencias adicionales ya registran progreso, incluyendo temas ligados a DeFi y conflictos de interés.
- La iniciativa aún necesita una audiencia de revisión en el Comité Bancario del Senado antes de pasar a una votación final.
🚨 La Ley Clarity avanza en el Senado de EE. UU.
Patrick Witt, asesor cripto de la Casa Blanca, confirma que se ha logrado un compromiso sobre el rendimiento de las stablecoins.
Diferencias en DeFi y conflictos de interés también están progresando.
La próxima etapa clave es… pic.twitter.com/oMx6pn7fRh
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) April 14, 2026
Clarity Act, la ley para regularizar al mercado de las criptomonedas en EE. UU., volvió a mostrar señales de avance en el Senado. Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo de Asesores del Presidente para Activos Digitales y principal funcionario de la Casa Blanca involucrado en las negociaciones, aseguró que varios de los obstáculos que frenaban el proyecto comienzan a despejarse.
El comentario más relevante de Witt fue que el reciente compromiso alcanzado en torno al rendimiento de las stablecoins parece mantenerse. Ese punto había sido uno de los más delicados dentro del debate, porque parte del sector bancario advirtió que permitir retornos para los tenedores de stablecoins podría amenazar su base de depósitos.
En una entrevista concedida a CoinDesk, Witt dijo que la administración espera que ese entendimiento sea duradero. También sostuvo que resolver esa diferencia era una condición necesaria para avanzar sobre el resto de los temas pendientes, varios de los cuales, según afirmó, ya muestran progresos concretos tras bastidores.
Para lectores menos familiarizados con el debate, la Ley Clarity es un proyecto orientado a dar mayor certidumbre regulatoria al mercado de activos digitales en Estados Unidos. Su discusión ha concentrado la atención de empresas cripto, bancos, legisladores y funcionarios, en un momento en el que Washington busca definir cómo encajan las stablecoins, las finanzas descentralizadas y otros servicios blockchain dentro del sistema financiero formal.
Witt resumió el tono de las conversaciones con una señal de optimismo. “Tenemos la esperanza de que el compromiso al que se ha llegado sea duradero y se mantenga”, declaró. Añadió que resolver el asunto del rendimiento era “imprescindible” antes de pasar a otros asuntos pendientes, y aseguró que el proceso ya se movió hacia esa siguiente etapa.
El asesor no identificó cuáles son exactamente los temas que ya quedaron resueltos. Sin embargo, sí afirmó que las negociaciones “hicieron un progreso considerable en segundo plano” mientras la atención pública seguía concentrada en la disputa entre bancos y firmas cripto por las stablecoins con rendimiento.
Según Witt, varios asuntos que antes parecían imposibles de resolver ahora están cerca de cerrarse. “Estamos muy cerca de cerrarlos”, dijo. También agregó que el hecho de haber podido zanjar muchos de esos desacuerdos le da confianza para pensar que los puntos restantes también podrán resolverse.
Las stablecoins siguen en el centro del conflicto
El debate sobre el rendimiento de las stablecoins ha sido uno de los principales focos de fricción en la discusión legislativa. Estas monedas digitales, que buscan mantener paridad con activos como el dólar estadounidense, han ganado importancia tanto en pagos como en mercados cripto, pero su posible parecido con productos bancarios tradicionales genera resistencia en parte del sistema financiero.
La preocupación del lobby bancario es que, si las stablecoins empiezan a ofrecer rendimientos similares a los intereses de una cuenta bancaria, podrían captar depósitos que hoy permanecen en entidades financieras convencionales. Ese argumento ayudó a retrasar a comienzos de año una audiencia de revisión que la Ley Clarity necesitaba en el Comité Bancario del Senado.
La semana pasada, economistas de la Casa Blanca publicaron un informe que minimizó esas amenazas. De acuerdo con ese análisis, los riesgos planteados por el sector bancario no tendrían la magnitud que sus representantes vienen defendiendo en el debate político y regulatorio.
La respuesta de la Asociación Americana de Banqueros no tardó en llegar. El lunes, la organización sostuvo que el planteamiento de la Casa Blanca era defectuoso. Esa reacción dejó claro que, aunque haya progreso político, la discusión sobre las implicaciones económicas y competitivas de las stablecoins aún está lejos de desaparecer.
Witt reconoció que dentro de la banca no existe una postura única. Según explicó, la visión del sector es amplia y suele depender de qué tan cerca esté cada actor de la tecnología. En sus palabras, algunos bancos verán a las stablecoins de forma más positiva, mientras otros se sentirán más amenazados por ellas.
Otros puntos sensibles: DeFi y conflicto de interés
Más allá de las stablecoins, la Ley Clarity también enfrenta otras objeciones de peso. Entre ellas han figurado las protecciones contra finanzas ilícitas dentro del ecosistema de finanzas descentralizadas, o DeFi, un segmento que permite prestar, intercambiar o mover activos digitales mediante protocolos automáticos en blockchain sin intermediarios tradicionales.
La cuestión de DeFi es especialmente sensible porque enfrenta dos objetivos difíciles de equilibrar. Por un lado, está la intención de preservar la innovación y no imponer barreras excesivas a una tecnología emergente. Por el otro, persiste la exigencia de evitar que esos sistemas sean utilizados para lavado de dinero u otras actividades ilegales.
Otro punto de tensión ha sido la exigencia de legisladores demócratas para que altos funcionarios del gobierno no puedan lucrarse con el sector cripto. La preocupación fue planteada de forma más concreta en relación con el presidente Donald Trump, en medio de un debate más amplio sobre conflictos de interés y ética pública.
Witt evitó detallar si ese tema forma parte de los asuntos ya resueltos o de los que siguen abiertos. Aun así, su mensaje general fue que las conversaciones avanzan en varios frentes al mismo tiempo, incluso si la atención mediática se ha concentrado casi por completo en el choque entre banca y cripto por el rendimiento de las stablecoins.
Ese detalle no es menor. En negociaciones legislativas complejas, muchas veces los acuerdos decisivos no se anuncian de inmediato y se construyen fuera de foco, mientras el debate público orbita alrededor de los asuntos más visibles. Witt sugirió que algo similar ha estado ocurriendo con la Ley Clarity durante las últimas semanas.
Qué falta para que avance la Ley Clarity
Pese al tono optimista del asesor de la Casa Blanca, la iniciativa todavía no tiene vía libre. Antes de aspirar a una votación final en el Senado, necesita superar una audiencia de revisión en el Comité Bancario, un paso formal que se ha vuelto crucial para medir si existe apoyo político suficiente para hacer avanzar el proyecto.
Ese proceso estuvo cerca de activarse a inicios de 2026, pero las objeciones del sector bancario alteraron el calendario. El desacuerdo por las stablecoins con rendimiento terminó convirtiéndose en un cuello de botella para una norma que, en principio, busca ofrecer definiciones más claras para todo el mercado de activos digitales.
Si el compromiso actual se mantiene, como espera Witt, el resto de los puntos conflictivos podría resultar más fácil de resolver. Ese es el argumento central de la Casa Blanca en este momento: una vez destrabado el mayor foco de controversia, el proyecto tendría mejores posibilidades de avanzar hacia su revisión legislativa y luego a una votación más amplia.
Por ahora, el panorama sigue siendo de negociación activa, no de victoria cerrada. Pero las declaraciones de Witt apuntan a que la administración percibe un cambio de clima en Washington. Después de meses de diferencias que parecían intratables, la Casa Blanca considera que la Ley Clarity podría estar entrando en una fase más favorable.
La evolución de este proyecto será observada de cerca por bancos, emisores de stablecoins, empresas blockchain y defensores de DeFi. Lo que se decida en el Senado no solo afectará a la estructura regulatoria estadounidense, sino que también puede influir en el modo en que otras jurisdicciones evalúan la relación entre innovación cripto, estabilidad financiera y supervisión pública.
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