Por Canuto  

Wisconsin abrió un nuevo frente en la disputa sobre los mercados de predicción al demandar a Kalshi, Coinbase, Polymarket, Robinhood y Crypto.com, alegando que sus contratos deportivos no son instrumentos financieros sino apuestas ilegales bajo la ley estatal.

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  • El Departamento de Justicia de Wisconsin presentó tres demandas para frenar lo que considera operaciones ilegales de apuestas deportivas.
  • El estado sostiene que los llamados contratos de eventos funcionan como apuestas y que las plataformas cobran comisiones por cada operación.
  • La ofensiva profundiza el choque entre la regulación estatal del juego y la supervisión federal de la CFTC sobre estos mercados.

 


Wisconsin se convirtió en el más reciente estado de EE. UU. en llevar a los tribunales a varias plataformas de mercados de predicción y cripto, en una disputa que podría redefinir los límites entre las apuestas y los instrumentos financieros.

Los mencionados de las demandas son Kalshi, Coinbase, Polymarket, Robinhood y Crypto.com, junto con afiliadas vinculadas a sus operaciones.

La tesis central del estado es que estos servicios ofrecen, en la práctica, apuestas deportivas no autorizadas a residentes de Wisconsin. Según la posición oficial, el hecho de etiquetar los productos como “contratos de eventos” no altera su naturaleza jurídica si el usuario paga dinero para anticipar un resultado y recibe un pago fijo si acierta.

El conflicto no solo afecta a las empresas demandadas. También profundiza una batalla regulatoria más amplia en Estados Unidos sobre quién debe supervisar estos mercados. De un lado están los estados, que alegan que se trata de actividad de juego. Del otro, compañías como Kalshi sostienen que son productos financieros sujetos a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC).

De acuerdo con la cobertura publicada por CoinDesk y un comunicado oficial del Departamento de Justicia de Wisconsin, las acciones judiciales fueron presentadas el jueves 23 de abril en el condado de Dane. El fiscal general Josh Kaul acompañó la ofensiva con una frase que resume la postura estatal: “Disfrazar apenas una conducta ilegal no la vuelve legal”.

Qué alega Wisconsin contra las plataformas

El Departamento de Justicia de Wisconsin anunció que busca detener la presunta facilitación de apuestas deportivas ilegales en el estado. En su comunicado, la agencia afirmó que el deporte y otras formas de juego comercial han sido ilegales en Wisconsin durante mucho tiempo, salvo en circunstancias limitadas.

Las demandas describen que las compañías habrían sorteado esa prohibición al presentar las apuestas deportivas como contratos de eventos negociables en plataformas digitales. Según los expedientes, esos productos pagan de forma equivalente a una apuesta ordinaria, ya que su resultado depende de probabilidades asociadas a eventos deportivos reales.

El estado sostiene además que las plataformas obtienen ingresos cobrando una comisión por cada operación. Bajo esa lógica, no solo estarían permitiendo una conducta prohibida, sino lucrando directamente con ella. Esa estructura fue comparada con la de un casino que se queda con una parte de las apuestas realizadas dentro de su sala.

Wisconsin presentó tres casos separados. Uno apunta a Crypto.com y su brazo de derivados. Otro se dirige contra Polymarket y entidades afiliadas. El tercero incluye a Kalshi junto con Robinhood y Coinbase, que según la demanda canalizan órdenes de mercados de predicción hacia la infraestructura de Kalshi.

El punto de fricción: inversión financiera o apuesta

Para entender el caso, conviene mirar cómo funcionan estos contratos. Un usuario compra una posición sobre un evento del mundo real, por ejemplo el resultado de un partido o torneo. Si el pronóstico es correcto, recibe un pago fijo, normalmente de USD $1 por contrato ganador. Si no acierta, el contrato no devuelve nada.

En uno de los ejemplos citados en las presentaciones judiciales, los operadores podían adquirir contratos vinculados a partidos del torneo de la NCAA. El precio reflejaba probabilidades implícitas del resultado y el esquema de liquidación era binario. Ese diseño es uno de los elementos que Wisconsin utiliza para sostener que se trata de apuestas, no de inversión tradicional.

Las demandas también subrayan el lenguaje promocional empleado por algunas compañías. El estado mencionó anuncios en Instagram de Kalshi que describían la plataforma como “La Primera Plataforma de Apuestas Deportivas Legales a Nivel Nacional”. También citó a Polymarket por definirse como “una plataforma donde la gente puede apostar sobre el resultado de eventos futuros”.

Para Wisconsin, ese tipo de mensajes refuerza su argumento de que las propias empresas han presentado el producto al público como una forma de apostar. En ese contexto, la discusión legal no se limita a la arquitectura técnica del contrato, sino también a su comercialización y a la experiencia que se ofrece al usuario final.

Las empresas y la defensa basada en la regulación federal

La industria de mercados de predicción ha defendido de forma consistente que sus productos son instrumentos financieros. Kalshi ha sido una de las voces más activas en esta tesis. La empresa sostiene que sus contratos son swaps listados en una bolsa regulada, por lo que quedarían bajo jurisdicción exclusiva de la CFTC.

Esa defensa ganó fuerza a inicios de abril, cuando el Tercer Circuito falló a favor de Kalshi. Según la interpretación, el tribunal concluyó que la decisión de la CFTC de no bloquear esos contratos resolvía en los hechos la cuestión jurisdiccional, al menos en esa controversia.

Sin embargo, los estados han tomado otra dirección. Nevada ya ha calificado estos contratos como “indistinguibles” del juego. En Nueva York, la fiscal general afirmó que “cada contrato es una apuesta”. Wisconsin ahora se suma a esa línea de acciones judiciales propias.

Este choque refleja un problema clásico del federalismo estadounidense. Si prevalece la visión de las empresas, el sector operaría bajo un marco federal más uniforme. Si se impone la lectura estatal, las plataformas podrían enfrentar reglas distintas en los 50 estados, con altos costos de cumplimiento y potenciales prohibiciones locales.

Lo que pide el estado y por qué el caso importa

Las demandas de Wisconsin solicitan una declaración judicial de que al ofrecer contratos de eventos deportivos a clientes ubicados en el estado, las compañías violan la sección Wis. Stat. § 945.03(1m). Según el Departamento de Justicia, esa conducta también constituye una molestia pública.

Además de esa declaración, la fiscalía pidió medidas cautelares preliminares y permanentes. En términos prácticos, eso significa que busca impedir que las empresas sigan ofreciendo contratos relacionados con deportes a usuarios localizados en Wisconsin mientras el litigio avanza y también de forma definitiva si el tribunal falla a su favor.

El comunicado estatal incluyó una cifra destacada sobre Kalshi. Según lo alegado en las demandas, la empresa generaría más de USD $1.000 millones en ingresos anuales por sus contratos deportivos, equivalentes a alrededor del 90% de sus ingresos anualizados estimados. El dato busca mostrar la relevancia comercial de este segmento para el negocio.

Más allá del impacto inmediato sobre las plataformas involucradas, el caso podría influir en todo el ecosistema de mercados de predicción. Si otros estados siguen el mismo camino, la presión legal sobre estos productos crecerá. Y si las decisiones judiciales continúan divergiendo entre tribunales estatales y federales, el asunto probablemente terminará en la Corte Suprema de Estados Unidos.

Un debate más amplio para el sector cripto y fintech

La demanda también toca una zona gris que interesa al mundo cripto y fintech. Varias de las empresas señaladas operan en la intersección entre corretaje digital, activos digitales y productos derivados. Eso hace que la definición regulatoria de “apuesta” frente a “contrato financiero” tenga implicaciones que van más allá del deporte.

Plataformas como Coinbase y Robinhood aparecen en este caso no tanto por diseñar directamente todos los contratos, sino por servir como canales de distribución. Esa función de acceso puede ser suficiente para atraer responsabilidad regulatoria cuando un estado considera que el producto subyacente viola su legislación local.

En el corto plazo, el litigio podría obligar a revisar campañas de marketing, acceso geográfico y estructuras de comisiones. En el mediano plazo, la batalla puede terminar definiendo si los mercados de predicción serán tratados como una extensión del sistema financiero regulado o como una forma digital de apuestas sujetas al control estatal.

Por ahora, Wisconsin dejó clara su posición. Para el estado, cambiar el nombre del producto no cambia su sustancia. Esa idea, sencilla pero jurídicamente decisiva, es la que puede terminar marcando el rumbo de una industria que creció con rapidez y que ahora enfrenta uno de sus exámenes regulatorios más serios en Estados Unidos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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