Por Canuto  

WhatsApp prueba en Android una función para programar mensajes desde diez minutos hasta dos semanas antes de su envío. La herramienta podría servir para aplazar comunicaciones laborales, aunque el destinatario no vería que el remitente las escribió fuera de horario.

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  • La opción comenzó a llegar a algunos probadores de Android y permitiría enviar mensajes con la aplicación cerrada.
  • Según los reportes sobre la beta, los mensajes conservarían el cifrado de extremo a extremo, pero tendrían límites para adjuntar medios y enviarlos a grupos.
  • La función puede ayudar a organizar comunicaciones, aunque no resuelve por sí sola las diferencias entre las normas laborales europeas.

 


WhatsApp está probando una herramienta que permitiría escribir un mensaje y elegir cuándo debe llegar al destinatario, en lugar de enviarlo inmediatamente. La opción apareció en una versión beta para Android y contempla una anticipación de entre diez minutos y dos semanas, un margen que serviría tanto para un recordatorio cercano como para dejar preparada una comunicación futura. El reporte de The Next Web señala que la función ya está llegando a algunos probadores.

El uso previsto es directo: el usuario mantiene pulsado el botón de envío, selecciona una hora y deja que la aplicación entregue el mensaje cuando corresponda. Según la información difundida por WaBetaInfo y recogida por Engadget, el envío se produciría incluso si WhatsApp está cerrado, por lo que no sería necesario mantener la aplicación abierta hasta el momento elegido. Los reportes sobre la beta indican que la función admitiría mensajes de texto, enlaces, fotos y videos, y mantendría el cifrado de extremo a extremo; esos detalles no equivalen, por sí solos, a una confirmación de disponibilidad general.

La programación de mensajes no es una novedad en las aplicaciones de mensajería, y Telegram ofrece una función similar desde 2019, según la información citada en el reporte original. Por eso, la prueba de WhatsApp representaría más bien la incorporación de una herramienta ya disponible en otros servicios, antes que una innovación técnica inédita. Su relevancia depende menos de la mecánica de elegir una hora que de la cantidad de conversaciones personales y laborales que pasan por la aplicación.

La noticia adquiere una dimensión particular en Europa, donde WhatsApp se utiliza también para conversaciones laborales. El reporte original plantea que la aplicación puede formar parte de esas comunicaciones y de las discusiones sobre horarios y expectativas de respuesta, aunque no ofrece una cifra verificable de usuarios europeos. La función podría convertir una opción cotidiana en una herramienta con implicaciones sobre cuándo se contacta a colegas.

Los límites de la beta y lo que verá el destinatario

La función tendría algunas restricciones prácticas que afectan el tipo de mensajes que se pueden dejar preparados. WaBetaInfo indica que un envío programado admitiría solo una foto o un video, una limitación que reduciría las posibilidades de compartir varios archivos multimedia en una misma comunicación. El contenido podría incluir también texto o enlaces, pero el reporte no describe otras opciones para personalizar el envío.

Los grupos tendrían una regla específica: el mensaje llegaría únicamente a las personas que formaban parte del grupo cuando el remitente lo programó. En consecuencia, alguien que se incorpore después no recibiría esa comunicación, aunque siga siendo miembro cuando llegue la hora seleccionada. Es un detalle relevante para conversaciones de equipo, cuyos participantes pueden cambiar entre la redacción y el envío.

La principal zona de incertidumbre no estaría en la entrega, sino en la información que acompaña al mensaje. Según la descripción de la beta, la persona que lo recibe no vería una marca que indique que el contenido fue programado, y tampoco recibiría una notificación si quien lo redactó lo elimina antes del envío. Así, el mensaje aparecería como una comunicación normal, sin una señal visible sobre cuándo se escribió ni sobre cuánto tiempo permaneció pendiente.

Ese diseño desplazaría la hora de entrega, pero no necesariamente la hora de trabajo que representa la redacción. Si una persona escribe a las once de la noche y programa el envío para las nueve de la mañana, el destinatario lo verá durante el horario elegido, aunque el remitente haya trabajado o atendido una tarea fuera de su jornada. La descripción de la beta indica que el registro visible del chat mostraría la entrega, no el momento original de escritura.

El derecho a desconectarse en Europa

La programación de mensajes puede resultar útil en un entorno donde las comunicaciones laborales fuera de horario tienen consecuencias legales en varios países europeos. Francia reconoció en 2017 el derecho a ignorar correos laborales fuera de la jornada en empresas con más de 50 empleados, según el reporte original. La medida se inscribe en una discusión más amplia sobre el alcance de las obligaciones laborales cuando los canales de mensajería permiten contactar a colegas en cualquier momento.

Otros países adoptaron medidas en años posteriores, aunque con diferencias nacionales. Italia aprobó legislación en 2017 y España lo hizo en 2018; Bélgica legisló en 2018 y volvió sobre el tema en 2022. Portugal, Irlanda y Grecia siguieron en 2021, mientras que Eslovaquia incorporó una medida en 2024, conforme a las fechas consignadas en la información de origen.

Portugal aparece como uno de los casos más estrictos descritos en el reporte. Las normas restringen el contacto de los empleadores con sus trabajadores fuera del horario laboral, salvo excepciones justificadas, y contemplan sanciones. En ese marco, programar un mensaje puede ayudar a respetar la hora de recepción, pero la herramienta no determina por sí misma si el contacto laboral está permitido.

En el ámbito de la Unión Europea, el Parlamento Europeo pidió en 2021 a la Comisión que propusiera una directiva sobre el derecho a desconectarse. Esa solicitud forma parte de una discusión más amplia sobre las protecciones laborales, mientras que las reglas mencionadas en el reporte varían entre países. Por ello, una misma práctica de mensajería puede tener implicaciones distintas según el lugar y el contexto laboral.

Una comodidad que no sustituye las reglas laborales

Para un trabajador, programar una comunicación puede evitar que un mensaje llegue en plena noche y reducir la presión de responder de inmediato. Para un jefe, la función ofrece una manera sencilla de redactar cuando tiene tiempo y hacer que el contenido aparezca más tarde, sin necesidad de acordarse de enviarlo al comenzar la jornada. Esa conveniencia puede beneficiar la organización cotidiana, pero no elimina la diferencia entre escribir fuera de horario y entregar el mensaje durante el horario laboral.

La ausencia de una marca visible de programación también limitaría la transparencia para quien recibe el contenido. El destinatario no tendría cómo distinguir una nota escrita poco antes de su entrega de otra que quedó preparada muchas horas antes, y el borrado previo tampoco generaría una notificación, de acuerdo con la descripción de la beta. La función administra el momento de llegada, pero no aporta por sí sola contexto sobre la intención del remitente ni sobre las circunstancias en que redactó el mensaje.

En este sentido, la herramienta puede considerarse una ayuda operativa y no una garantía de cumplimiento. Su utilidad dependerá de cómo la empleen los equipos y de las reglas que rijan cada relación laboral, especialmente en países donde existen límites al contacto fuera de jornada. Una empresa que quiera respetar esos límites todavía tendrá que atender a la normativa aplicable y a sus propias prácticas, en vez de asumir que aplazar automáticamente un envío resuelve cualquier problema.

La prueba de WhatsApp deja pendiente saber cuándo llegará la función a más usuarios y si la compañía modificará sus restricciones antes de un lanzamiento amplio. Por ahora, la beta descrita combina una ventana de programación flexible con límites para medios y grupos, y no informa al destinatario sobre el aplazamiento. La novedad puede hacer más cómoda la mensajería, pero el debate sobre cuándo se debe contactar a un empleado seguirá dependiendo de las leyes y prácticas laborales, no de una función de la aplicación.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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