Tras reunirse con más de dos docenas de líderes tecnológicos, Donald Trump defendió que las empresas de IA se autorregulen y dijo que planeaba oficializar «superinteligencia» como nombre para la tecnología. El almuerzo no produjo nuevas reglas: los controles para los modelos más potentes continúan siendo voluntarios.
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- Trump dijo que firmaría una orden para que «superinteligencia» sea el término oficial de Estados Unidos para la IA.
- Dario Amodei planteó inquietudes de seguridad, mientras Alex Karp pidió que la industria asuma los riesgos conocidos.
- La reunión no generó nuevas reglas y los límites sobre los modelos más potentes siguen siendo voluntarios.
⚠️ Trump respalda la autorregulación de la IA y propone llamarla «superinteligencia»
La reunión en la Casa Blanca no dejó nuevas normas. Los controles para los modelos más potentes siguen siendo voluntarios.
Amodei planteó riesgos de seguridad; Karp pidió asumir los riesgos… pic.twitter.com/O9NSh8KRLT
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 29, 2026
Un almuerzo sin nuevas reglas
Donald Trump defendió la autorregulación empresarial de la inteligencia artificial tras reunirse en la Casa Blanca con más de dos docenas de líderes tecnológicos. El encuentro del martes 29 de septiembre de 2026 giró en torno a la seguridad de la IA, la resistencia local a los centros de datos y el papel del Gobierno, pero no terminó con nuevas obligaciones para las compañías. Los controles aplicables a los modelos más potentes siguen siendo voluntarios bajo una orden que Trump firmó en junio.
Al hablar con periodistas, Trump sostuvo que los ejecutivos compartían la idea de que las empresas debían establecer sus propios límites. También señaló que ya existen mecanismos de regulación vinculados al Departamento de Justicia y al FBI, aunque insistió en que la autorregulación tiene un papel importante. NBC News recogió sus comentarios, en los que presentó esa combinación de supervisión gubernamental y límites de la industria como el enfoque que, a su juicio, debe prevalecer, detalla TNW.
La postura supone mantener el marco descrito por la Casa Blanca: las compañías deciden cómo contener los riesgos de sus modelos más avanzados, sin que el almuerzo anunciara un nuevo régimen obligatorio. La reunión tuvo lugar después de semanas de debate dentro de la industria sobre la velocidad del desarrollo y las posibles consecuencias de sistemas cada vez más capaces. Sin una decisión regulatoria nueva, el encuentro funcionó principalmente como una señal política de apoyo a la innovación y a la iniciativa privada.
Trump elogió a los asistentes y afirmó que percibió en la sala una disposición favorable a hacer las cosas bien. Jensen Huang, de Nvidia, se sentó a su derecha durante el almuerzo, mientras Elon Musk ocupó el asiento a su izquierda, de acuerdo con el plano de ubicación que el presidente publicó en línea. La presencia de figuras empresariales de alto perfil dio visibilidad a la reunión, pero no cambió el resultado concreto: las reglas sobre los modelos de mayor capacidad continuaron sin hacerse obligatorias.
El nombre que Trump quiere para la IA
Además de defender la autorregulación, Trump dijo que firmaría más tarde ese día una orden para que «superinteligencia» se convierta en el término oficial de Estados Unidos para la inteligencia artificial. La propuesta había surgido previamente en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, donde argumentó que la palabra «artificial» podía hacer que la tecnología pareciera falsa. Se trata de una iniciativa de nomenclatura que el presidente presentó como política oficial, no de un cambio técnico en las capacidades de los sistemas.
Trump ya había empleado la expresión durante el lanzamiento de America.gov, un sitio que describió como una iniciativa gubernamental con inteligencia artificial para prestar servicios federales. En ese evento afirmó que la innovación representaba un adelanto de lo que podría hacerse con la «superinteligencia» y se refirió a «SI» como el nombre oficial estadounidense. La fuente indica que anunció su intención de firmar una orden, pero no confirma en el material disponible que esa firma se hubiera concretado.
El cambio de palabra no resuelve las preguntas que dominaron la conversación sobre seguridad: cómo identificar riesgos, quién debe fijar los límites y qué controles deben aplicarse a los modelos más avanzados. La discusión sobre el nombre, en cambio, expone el énfasis que Trump quiso dar a la tecnología en sus actos públicos y a su expectativa de que Estados Unidos lidere el sector. La denominación propuesta no debe confundirse con una nueva norma de seguridad ni con una evaluación técnica de los sistemas.
En el mismo evento, Trump descartó a China como socio en materia de seguridad de IA, con el argumento de que cooperar ayudaría a Pekín a ponerse al día. Esa posición contrasta con la preocupación compartida por distintos integrantes de la industria respecto a los riesgos de la tecnología, aunque en la reunión no se anunció un plan conjunto ni un mecanismo nuevo para gestionarlos. El mensaje presidencial combinó así el impulso al liderazgo estadounidense con una preferencia por mantener la cooperación tecnológica fuera de ese ámbito.
Alertas de seguridad y oposición a los centros de datos
No todos los asistentes adoptaron el tono optimista de Trump. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, planteó preocupaciones sobre la seguridad de la IA durante las conversaciones, según un ejecutivo que participó en el encuentro. Al llegar, Alex Karp, de Palantir, sostuvo que la industria debe hacerse responsable de los riesgos que ya conoce. Esas intervenciones muestran que, incluso entre los líderes invitados, el debate no se limitó a celebrar el crecimiento del sector.
La discusión se produjo tras una petición reciente de Amodei para desacelerar el trabajo con IA más avanzada, una postura que, según el reporte, recibió respaldo de Sam Altman y Musk. Amodei también había cenado en privado con Trump el domingo anterior al almuerzo. CNN informó que la Casa Blanca está cansada del discurso sobre los riesgos existenciales y que algunos asesores presidenciales están molestos con ejecutivos que han alimentado temores de que la IA podría acabar con la humanidad.
La oposición local a la construcción de centros de datos fue otro tema del encuentro. Trump dijo que las compañías trabajarían para ganarse la aceptación de las comunidades donde planean construir y anticipó que esos proyectos se volverían populares. No se detallaron compromisos específicos, localidades ni medidas para responder a las objeciones, por lo que sus comentarios describieron una intención de acercamiento, no un acuerdo sobre cómo resolver los conflictos.
La lista de confirmación obtenida por Axios incluía a 31 invitados, entre ellos Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Satya Nadella, Sundar Pichai y Lisa Su, además del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, como coanfitrión. OpenAI envió a su presidente, Greg Brockman, mientras Sam Altman permanecía en una conferencia de la empresa. Con perfiles de distintos segmentos tecnológicos alrededor de la mesa, el encuentro reunió a líderes empresariales y figuras políticas, pero no produjo normas nuevas ni modificó el carácter voluntario de los controles vigentes.
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