Por Canuto  

Una investigación de CNN identificó decenas de coincidencias entre las publicaciones de Donald Trump en Truth Social y las compras recientes de acciones de empresas como Nvidia, Tesla, Apple y Boeing. Aunque la Casa Blanca afirma que sus inversiones están bajo control de gestores externos, expertos cuestionan que el presidente no utilice un verdadero fideicomiso ciego.

***

  • Trump compró acciones de 21 empresas dentro de la semana previa a publicar mensajes favorables sobre ellas.
  • La Casa Blanca afirma que las inversiones se administran mediante cuentas discrecionales y niega cualquier conflicto de interés.
  • El presidente no colocó sus activos en un fideicomiso ciego, una decisión que genera críticas entre especialistas en ética pública.

 


Una investigación de CNN encontró coincidencias entre las operaciones bursátiles de Donald Trump y sus publicaciones en Truth Social, la red social que utiliza con frecuencia para comunicar decisiones y opiniones políticas.

El análisis identificó al menos 44 compras de acciones de 21 empresas realizadas dentro de una semana antes de que Trump difundiera mensajes elogiosos sobre esas compañías, sus ejecutivos o sus productos.

Entre los casos aparecen Nvidia, Tesla, Apple, Eli Lilly, GE Aerospace, Boeing y otras firmas. Las publicaciones no siempre mencionaron directamente las inversiones, pero en varias ocasiones promovieron negocios que podían beneficiarse de anuncios o políticas del Gobierno estadounidense.

La Casa Blanca rechazó que el presidente utilice su cargo para obtener ganancias financieras. La administración sostiene que todas las operaciones son ejecutadas por gestores externos mediante cuentas completamente discrecionales.

El caso reabre un debate que también alcanza a los mercados financieros, la transparencia institucional y la relación entre las comunicaciones presidenciales y la formación de expectativas entre los inversionistas.

Un patrón entre publicaciones y compras

Trump publicó el 15 de abril de 2025 que Nvidia y compañías similares recibirían rápidamente todos los permisos necesarios para construir supercomputadoras de inteligencia artificial en Estados Unidos.

Días antes de esa publicación, el presidente había comprado entre USD $200.000 y USD $500.000 en acciones de Nvidia, según su divulgación financiera anual. El mensaje llegó a más de nueve millones de seguidores en Truth Social.

CNN comparó mediante inteligencia artificial una base de datos con las publicaciones de Trump y la lista completa de sus operaciones bursátiles divulgadas oficialmente. Después, sus periodistas revisaron manualmente cientos de coincidencias para determinar si los mensajes eran relevantes.

El análisis también encontró al menos 17 compras de acciones de ocho empresas seguidas por publicaciones negativas sobre esas compañías o sus ejecutivos. Por ello, la relación no se limita a mensajes de promoción directa.

No existe evidencia de que Trump haya publicado deliberadamente sobre empresas para impulsar su cartera. La mayoría de sus operaciones no fue seguida por mensajes relacionados, un elemento que dificulta establecer una conexión causal.

La magnitud de la actividad financiera agrega complejidad al caso. Durante 2025, Trump difundió más de 6.000 publicaciones, mientras sus gestores realizaron más de 20.000 compras o ventas de acciones.

La defensa de la Casa Blanca

La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que los activos de Trump se encuentran en cuentas completamente discrecionales administradas por instituciones financieras independientes.

Kelly sostuvo que el presidente actúa únicamente en el mejor interés del público estadounidense. También acusó a medios de comunicación de difundir mentiras y falsas acusaciones contra Trump y sus negocios.

La administración asegura que Trump y su familia no controlan las operaciones realizadas por los gestores financieros. Esa estructura, según la Casa Blanca, impide que soliciten o ejecuten transacciones específicas.

Un portavoz de la Organización Trump declaró que ni el presidente, ni su familia, ni la empresa participan en la selección, dirección o aprobación de inversiones concretas.

El mismo portavoz agregó que la familia no recibe avisos anticipados sobre las actividades comerciales. También negó que sus integrantes entreguen opiniones sobre las decisiones de inversión o la administración de la cartera.

Sin embargo, la divulgación financiera solo presenta rangos amplios para los montos de cada transacción. El documento, publicado el mes pasado por la Oficina de Ética Gubernamental, enumera más de 21.000 operaciones financieras realizadas durante 2025.

La ausencia de un fideicomiso ciego

La principal diferencia entre el esquema de Trump y el de sus predecesores recientes está en la forma de administrar sus activos. Trump no colocó sus acciones individuales y negocios en un verdadero fideicomiso ciego.

Durante al menos cinco décadas, cada presidente estadounidense que poseía acciones individuales o empresas había utilizado un fideicomiso ciego. Ese mecanismo busca impedir que el mandatario conozca las inversiones específicas de su patrimonio.

Trump optó por colocar sus activos en un fideicomiso cuyo fiduciario es su hijo Don Jr. Aunque no puede ordenar directamente las operaciones, el presidente puede conocer qué acciones posee su patrimonio.

El mandatario ha defendido la prohibición del comercio de acciones para integrantes del Congreso. No obstante, ha cuestionado los esfuerzos que pretenden imponer una restricción similar al presidente y al vicepresidente.

Dan Greenberg, investigador legal sénior del Instituto Cato y antiguo asesor de políticas del Departamento de Trabajo, calificó la situación como un desastre ético.

Greenberg argumentó que las cuentas discrecionales gestionadas por asesores externos no ofrecen una protección suficiente. A su juicio, ese modelo no equivale a un fideicomiso ciego porque Trump puede conocer sus tenencias.

Tesla, Nvidia y otras inversiones destacadas

Tesla fue una de las compañías más negociadas por Trump durante 2025. El presidente realizó más de 50 compras de acciones de la empresa e invirtió al menos USD $4 millones, aunque también registró algunas ventas.

Varias compras, por un total de al menos USD $17.000, ocurrieron días antes de que Trump publicara videos junto a Elon Musk en la Casa Blanca. En esos mensajes, promovió los vehículos de Tesla y los planes de la compañía para aumentar su producción en Estados Unidos.

La relación entre Trump y Musk se deterioró durante el verano. El presidente sugirió que su administración podía reducir los subsidios gubernamentales de Tesla y llegó a especular públicamente sobre la deportación del empresario.

A pesar del enfrentamiento, Trump continuó comprando acciones de Tesla. El 23 de julio realizó una de sus mayores compras individuales del año, por un monto de entre USD $500.000 y USD $1 millón.

Al día siguiente, publicó un mensaje para reducir la tensión con Musk. Trump negó que quisiera destruir las empresas del empresario y afirmó que deseaba que Tesla y todas las compañías estadounidenses prosperaran como nunca antes.

El 10 de marzo, Trump compró entre USD $15.000 y USD $50.000 en acciones de GE Aerospace, Eli Lilly y Apple. Dos días después, mencionó las tres compañías en una publicación que citaba un artículo de Fox News sobre inversiones anunciadas en industrias estadounidenses.

Ese mismo día, además de esas tres empresas, Trump compró acciones de más de 300 compañías. El volumen explica por qué una coincidencia temporal no permite demostrar por sí sola que existiera una estrategia coordinada.

Mensajes favorables y críticas públicas

El patrón también involucró a empresas de menor tamaño. El 31 de julio, Trump compró entre USD $15.000 y USD $50.000 en acciones de American Eagle Outfitters.

Cuatro días después, elogió una campaña publicitaria de la marca protagonizada por la actriz Sydney Sweeney. Trump la describió como una republicana registrada y afirmó que sus jeans se estaban vendiendo rápidamente.

En otros casos, los mensajes de Trump fueron negativos. El presidente compró acciones de Comcast antes de publicar ataques contra la empresa, a la que llamó “Concast”, y contra sus canales NBC y MSNBC.

También compró al menos USD $1,3 millones en acciones de Microsoft días antes de criticar a la compañía por contratar a un antiguo funcionario de la administración de Joe Biden.

El 6 de enero de 2025, antes de asumir el cargo, Trump compró al menos USD $1.000 en acciones de U.S. Steel. Ese mismo día afirmó que sus aranceles convertirían a la compañía en una empresa mucho más rentable y valiosa.

No está claro si la compra o la publicación ocurrió primero. El episodio muestra que las coincidencias entre operaciones y mensajes comenzaron incluso antes del inicio formal de su segundo mandato.

Contratistas de defensa y decisiones gubernamentales

El 18 de agosto, Trump compró al menos USD $250.000 en acciones de RTX y Boeing, dos contratistas vinculados con componentes del avión de combate F-22 Raptor.

Ese mismo día adquirió al menos USD $100.000 en acciones de Northrop Grumman. También vendió al menos USD $100.000 en acciones de Lockheed Martin, el contratista principal del avión.

Días después, Trump publicó un video del F-22 Raptor y lo describió como el caza más hermoso y mejor fabricado. El mensaje no identificó directamente las inversiones realizadas por el presidente.

Los contratistas de defensa pueden verse afectados por decisiones presupuestarias, contratos federales y prioridades estratégicas de la administración. Por esa razón, los especialistas consideran especialmente delicadas las coincidencias entre compras y mensajes oficiales.

La situación no demuestra que Trump haya intervenido personalmente en esas transacciones. Sin embargo, la posibilidad de que conozca sus tenencias genera dudas sobre la separación entre sus responsabilidades públicas y su patrimonio.

El debate resulta relevante para los mercados porque las declaraciones presidenciales pueden modificar expectativas sobre subsidios, aranceles, permisos, contratos y regulación. Una publicación con millones de lectores puede tener un alcance distinto al de una opinión privada de un inversionista.

La respuesta de los grupos de vigilancia

Dylan Hedtler-Gaudette, vicepresidente interino de políticas y asuntos gubernamentales del Proyecto sobre Supervisión del Gobierno, describió la combinación de publicaciones y operaciones como un estudio de caso sobre los conflictos presidenciales.

Hedtler-Gaudette sostuvo que los funcionarios públicos no deberían poder comerciar acciones mientras ocupan sus cargos. Según su argumento, esa prohibición debe incluir al presidente debido al poder desproporcionado de la posición.

El especialista señaló que incluso si Trump no dirige activamente las operaciones ni intenta aumentar el valor de su cartera, permanece la apariencia de impropiedad.

A su juicio, esa apariencia puede provocar una erosión lenta de la confianza pública en los funcionarios electos. El problema, por tanto, no se limita a demostrar una ganancia concreta o una orden directa de compraventa.

Gary Kalman, director ejecutivo de Transparencia Internacional Estados Unidos, recordó que presidentes anteriores buscaron evitar conflictos financieros. Citó como ejemplo a Jimmy Carter, quien colocó voluntariamente la propiedad de su granja de cacahuetes en un fideicomiso ciego.

Kalman afirmó que excluir al presidente de las restricciones sobre conflictos de interés constituye una señal de alarma. También pidió cerrar la brecha normativa que permite que el mandatario mantenga visibilidad sobre sus activos.

Un debate pendiente en Washington

Trump ha dicho que apoyaría un proyecto para prohibir el comercio de acciones entre congresistas. Sin embargo, se opuso a una propuesta más amplia que también limitaría las operaciones del presidente y el vicepresidente.

Cuando el senador republicano Josh Hawley respaldó junto con los demócratas un proyecto que incluía al presidente, Trump lo atacó públicamente. El mandatario afirmó que los republicanos verdaderos no querrían que su presidente fuera objetivo de los caprichos de un senador de segunda categoría.

En los últimos meses, legisladores han debatido proyectos más limitados. Esas iniciativas buscan prohibir el comercio de acciones por parte del Congreso, pero no incluyen al presidente.

La discusión ocurre mientras el informe financiero de Trump muestra miles de transacciones y mientras sus publicaciones siguen comentando sobre empresas que pueden beneficiarse de decisiones gubernamentales.

La controversia no establece que cada compra haya sido consecuencia de una publicación ni que cada mensaje haya buscado beneficiar una inversión. Sí plantea preguntas sobre si el marco actual ofrece suficiente transparencia para la figura con mayor capacidad de influir en los mercados estadounidenses.

Para los inversionistas, el caso combina tres elementos sensibles: una cartera con acciones individuales, comunicaciones presidenciales de gran alcance y políticas que pueden alterar el valor de compañías específicas.

Mientras el Congreso decide si modifica las reglas, la estructura patrimonial de Trump seguirá bajo escrutinio. El debate central no solo será quién ejecuta las operaciones, sino también cuánto debe saber un presidente sobre sus inversiones mientras toma decisiones que pueden afectar a esas mismas empresas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín