El avance de las stablecoins vinculadas al dólar está transformando los pagos, las remesas y el acceso a divisas en Colombia, pero también plantea un desafío para la soberanía monetaria. El BPI advierte que una dolarización digital podría reducir el control de los bancos centrales sobre las tasas, los precios y los flujos de capital.
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- El director general del BPI, Pablo Hernández de Cos, alertó sobre una posible dolarización digital en países con monedas inestables.
- Más del 50% de las compras de criptomonedas en Colombia corresponde a stablecoins vinculadas al dólar.
- El funcionario defendió los depósitos tokenizados como alternativa institucional frente a los riesgos financieros y regulatorios de las stablecoins.
🚨 Stablecoins impulsan la dolarización digital en Colombia
Más del 50% de las compras cripto del país son tokens ligados al dólar.
El BPI alerta sobre efectos en tasas, precios y flujos de capital.
Su director propone depósitos tokenizados como alternativa institucional. pic.twitter.com/xextg9EEVr
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 22, 2026
Las stablecoins vinculadas al dólar están dejando de ser únicamente una herramienta para operar dentro del mercado cripto y comienzan a desempeñar funciones asociadas con el dinero cotidiano. En Colombia, más del 50% de las compras de criptomonedas corresponde a estos activos, utilizados para pagos transfronterizos, remesas, acceso a divisas y protección frente a la inflación.
Este crecimiento plantea una pregunta que trasciende la tecnología: ¿qué ocurre cuando los ciudadanos prefieren ahorrar, transferir o pagar en una representación digital del dólar en lugar de utilizar su moneda local? La respuesta preocupa al Banco de Pagos Internacionales, que advierte sobre una posible dolarización digital de hecho en economías con monedas inestables.
El avance de una dolarización digital
Durante la reunión de banqueros centrales celebrada a finales del mes pasado en Jackson Hole, Wyoming, el director general del Banco de Pagos Internacionales, Pablo Hernández de Cos, señaló que el aumento en el uso de stablecoins vinculadas al dólar puede modificar la relación entre las monedas nacionales y los mercados digitales. El funcionario español, quien anteriormente ocupó el cargo de gobernador del Banco de España, sostuvo que este proceso podría afectar la soberanía monetaria de varios países.
La preocupación central no está en que una stablecoin mantenga una referencia externa, sino en que su uso se vuelva suficientemente amplio para trasladar decisiones de ahorro y pagos fuera de la moneda local. Hernández de Cos afirmó que esa tendencia puede debilitar la transmisión de la política monetaria interna y conectar con mayor fuerza las condiciones locales a decisiones y condiciones externas, detalla el medio Portafolio.
Cuando una parte relevante de los hogares y las empresas comienza a operar en activos vinculados al dólar, las variaciones de los mercados internacionales pueden trasladarse con mayor rapidez a la economía doméstica. En ese escenario, las autoridades podrían encontrar más dificultades para influir sobre las tasas de interés, los precios y el comportamiento de los flujos de capital mediante sus instrumentos tradicionales.
El director general del BPI también relacionó este riesgo con la conexión entre las plataformas de criptomonedas y los mercados de divisas. Según su advertencia, en algunas economías emergentes esa integración puede aumentar la volatilidad del capital, porque los usuarios tendrían una vía digital para moverse entre la moneda local, las stablecoins y los mercados externos.
Colombia y la demanda de activos vinculados al dólar
El caso colombiano ilustra por qué las stablecoins han ganado espacio más allá de la especulación con criptomonedas. Más de 5,5 millones de colombianos ya usan o mantienen criptoactivos, mientras que las stablecoins concentran más de la mitad de las compras cripto reportadas en el país, de acuerdo con los datos citados por Portafolio.
La demanda responde a varios usos concretos y no a una sola motivación financiera. Las personas pueden emplear estos tokens para enviar dinero al exterior, recibir remesas, realizar pagos transfronterizos o mantener una exposición al dólar sin recurrir necesariamente a una cuenta bancaria denominada en esa moneda.
En contextos de inflación o incertidumbre cambiaria, la estabilidad relativa de una stablecoin puede resultar atractiva frente a la volatilidad de la moneda nacional. Sin embargo, esa percepción de refugio no elimina los riesgos del emisor, de la plataforma utilizada ni del mecanismo que debería garantizar la conversión entre el token y el dinero convencional.
La expansión de estos activos también puede producir una tensión entre la utilidad individual y la estabilidad del sistema. Para un usuario, mantener una stablecoin puede representar una forma práctica de proteger sus ahorros; para un banco central, la migración masiva hacia instrumentos vinculados al dólar puede reducir el alcance de sus decisiones sobre el crédito, la liquidez y las condiciones monetarias.
Depósitos tokenizados frente a stablecoins
Hernández de Cos expresó su preferencia por los depósitos tokenizados como una forma de modernizar el sistema financiero sin separar por completo las nuevas infraestructuras digitales del sistema bancario institucional. A diferencia de una stablecoin emitida bajo otro modelo, esos depósitos continuarían figurando como pasivos de los bancos y sus transferencias se liquidarían con dinero del banco central.
La propuesta busca combinar la capacidad de realizar transacciones durante las 24 horas con el respaldo institucional de las entidades financieras. El planteamiento parte de que la tokenización puede mejorar la velocidad y la programación de los pagos, pero debe conservar mecanismos claros de responsabilidad, liquidación y supervisión dentro del sistema regulado.
El funcionario advirtió que no existe un mecanismo universal que garantice la unicidad o una conversión uno a uno entre una stablecoin y el dinero convencional. Esa diferencia es importante porque la etiqueta de estabilidad no significa que todos los tokens tengan la misma calidad de reservas, el mismo nivel de transparencia o idéntica capacidad para responder a retiros simultáneos.
También señaló que, si los hogares convierten sus ahorros en stablecoins y los retiran de la circulación normal del dinero, el circuito de ahorro y crédito podría perder recursos. Menores fondos disponibles para financiar préstamos presionarían al alza las tasas de interés, mientras que una transferencia rápida y masiva hacia activos digitales podría generar estampidas durante episodios de pánico.
Regulación, riesgos y próximos escenarios
La discusión no se limita a la política monetaria, porque el uso creciente de stablecoins también despierta preocupaciones sobre la integridad financiera. Hernández de Cos reconoció que informes del sector señalan un aumento de su utilización en transacciones ilícitas, incluidos el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
Estas advertencias no implican que todas las operaciones con stablecoins sean ilegales, pero sí muestran la necesidad de conocer mejor a los usuarios, rastrear los movimientos y establecer responsabilidades para emisores y plataformas. La rapidez de las transferencias digitales puede favorecer pagos legítimos y, al mismo tiempo, dificultar la reacción de las autoridades cuando existen operaciones sospechosas.
El debate estadounidense añade otra dimensión al escenario descrito por el BPI. El estado de Wyoming emitió el Frontier Stable Token, identificado como FRNT, un token estable respaldado por dólares y totalmente reservado, presentado como el primero de este tipo emitido por una entidad pública estadounidense.
La aparición de un token público vinculado al dólar muestra que la tokenización ya no pertenece exclusivamente a empresas privadas o plataformas cripto. Al mismo tiempo, refuerza la discusión sobre quién debe emitir dinero digital, qué activos deben respaldarlo y cómo se protegerá la estabilidad financiera cuando los usuarios puedan mover fondos en cualquier momento del día.
El análisis publicado por Portafolio plantea que Colombia ya participa en esta transformación por medio de sus usuarios, sus remesas y su demanda de exposición al dólar. La advertencia del BPI sugiere que el desafío consiste en aprovechar la eficiencia de la tecnología sin permitir que la búsqueda de protección individual termine debilitando el crédito, la política monetaria y la capacidad de respuesta de las instituciones.
La competencia entre stablecoins, depósitos tokenizados y dinero bancario definirá buena parte de la próxima etapa financiera. Para los usuarios, la decisión será elegir entre velocidad, estabilidad percibida y respaldo institucional; para los bancos centrales, el reto será conservar el control de la economía sin bloquear una innovación que ya forma parte de la vida financiera de millones de personas.
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