El Senado de Estados Unidos retomó la ley Clarity de activos digitales, una propuesta que no solo reorganiza la regulación cripto, sino que también bloquearía a la FED para emitir una CBDC minorista sin autorización del Congreso.
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- La ley de claridad impediría que la Fed emita unilateralmente una moneda digital de banco central para consumidores.
- Circle y Tether podrían beneficiarse si el único competidor público directo de las stablecoins queda fuera por ley.
- El Senado necesita 60 votos, por lo que la negociación con demócratas e independientes será decisiva.
El Senado de Estados Unidos regresó de su receso con la ley de Clarity de activos digitales como una de las piezas centrales de su agenda legislativa. La propuesta busca ordenar el mercado cripto, pero su punto más sensible está en otro lugar: impedir que la Reserva Federal (FED) emita una moneda digital de banco central minorista sin una autorización explícita del Congreso.
Ese detalle puede cambiar la competencia en los pagos digitales. Si el texto avanza, la Fed no podría lanzar por su cuenta un dólar digital dirigido a consumidores. En la práctica, el Congreso tendría que aprobar una nueva legislación antes de que una CBDC llegue al público.
Para los emisores privados de stablecoins, el cambio sería estructural. USDC, de Circle, y USDT, de Tether, quedarían frente a un escenario donde el competidor público más fuerte queda bloqueado por ley. Según un reporte de Cryptonews republicado por Yahoo Finance, esa prohibición representa una ventaja que no depende solo de participación de mercado, sino del diseño legal del sistema de pagos.
La CBDC queda en el centro del debate
Una CBDC, o moneda digital de banco central, es una versión digital del dinero emitido por una autoridad monetaria. A diferencia de una stablecoin privada, una CBDC tendría respaldo directo del banco central. Por eso muchos analistas la consideran una posible alternativa pública a los tokens vinculados al dólar.
La ley Clarity no elimina para siempre la posibilidad de una CBDC en Estados Unidos. Sin embargo, sí levantaría una barrera política fuerte. La Fed necesitaría una autorización legislativa expresa, no solo una decisión administrativa o regulatoria.
El proyecto ya había avanzado en la Cámara de Representantes en julio de 2025. Luego superó dos comités del Senado antes del receso del Día de los Caídos. El Comité de Agricultura lo aprobó en enero y el Comité Bancario lo hizo en mayo con una votación de 15 a 9.
Ahora los senadores deben consolidar las versiones existentes en un solo paquete. Algunos legisladores proyectan una votación en el pleno para agosto. Ese calendario resulta clave porque la campaña de las elecciones de mitad de mandato de 2026 comenzará a estrechar el margen para aprobar legislación financiera compleja desde el primer trimestre del próximo año.
El asesor cripto de la Casa Blanca, Patrick Witt, había fijado en mayo una meta para el Día de la Independencia. Esa ventana ya quedó atrás. El nuevo punto de inflexión será la negociación del texto unificado que comienza en el Senado.
Por qué Circle y Tether podrían salir favorecidas
Las stablecoins son tokens diseñados para mantener paridad con activos como el dólar estadounidense. En los mercados cripto, funcionan como infraestructura de liquidez, medio de pago y puente entre plataformas. USDT y USDC concentran la mayor parte del volumen global de negociación de stablecoins y de la liquidez on-chain.
La amenaza más profunda para estos emisores no sería solo una regulación estricta. También podría venir de un dólar digital emitido por el gobierno. Si la Fed ofreciera una CBDC minorista, consumidores y empresas podrían tener una alternativa estatal directa frente a los tokens privados.
La ley de claridad cambia esa ecuación. Al impedir una emisión unilateral de la Fed, reduce el riesgo de desplazamiento por una moneda digital oficial. Eso no garantiza crecimiento para Circle o Tether, pero sí elimina un posible rival con respaldo soberano.
La asimetría entre ambas compañías también importa. Circle ha buscado cumplir con MiCA en Europa y opera bajo un esquema de licencias que posiciona a USDC como una stablecoin más aceptable para instituciones reguladas. Un marco estadounidense que licencie emisores privados y bloquee a la Fed reforzaría esa estrategia.
Tether, por su parte, opera a una escala mayor en liquidez offshore y mercados emergentes. USDT domina muchos flujos globales fuera del sistema financiero tradicional. Sin embargo, la compañía enfrenta mayor exposición regulatoria en jurisdicciones que exigen reservas auditadas y licencias formales.
La ley GENIUS y la arquitectura de pagos
La ley GENIUS, promulgada en julio de 2025, estableció el marco de licencias para pagos con stablecoins. La ley de claridad funcionaría como la segunda capa de esa arquitectura. Una define las reglas de los emisores privados y la otra determina si la Fed puede competir en el mismo terreno minorista.
Ambas iniciativas no avanzan como carriles aislados. Forman una secuencia regulatoria que puede definir quién controla la infraestructura de pagos digitales en dólares. Por eso la sesión de junio del Senado tiene un peso superior al de una simple discusión técnica.
La implementación de la ley GENIUS también sigue su propio camino. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la FDIC, FinCEN y la Oficina de Control de Activos Extranjeros cerraron el martes su período de comentarios públicos. Ese proceso influirá en cómo los requisitos operativos afectarán a los emisores.
La conexión entre ambos marcos será decisiva para Circle, Tether y otros participantes. Las normas concretas sobre licencias, reservas, controles y operaciones pueden alterar el costo de cumplir. También pueden definir qué empresas logran competir dentro del sistema financiero regulado de Estados Unidos.
El punto de fricción con los bancos
La versión del Comité Bancario del Senado mantiene lenguaje que permitiría rendimientos o recompensas sobre stablecoins usadas en pagos o actividades on-chain. Esa disposición abrió un frente de tensión con la banca tradicional. Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, se opone a esa posibilidad.
Dimon argumenta que permitir intereses o recompensas sobre saldos en stablecoins dejaría a las empresas cripto competir directamente con los depósitos bancarios. El problema, según esa lectura, no es solo regulatorio. Es una disputa por clientes, saldos y rentabilidad dentro del sistema de pagos.
La preocupación bancaria tiene sentido desde una perspectiva competitiva. Si una stablecoin usada para pagos también ofrece beneficios económicos, podría atraer fondos que hoy permanecen en cuentas bancarias. Esa posibilidad explica por qué las negociaciones del pleno podrían enfocarse en detalles aparentemente técnicos.
Para las firmas cripto, en cambio, esas recompensas pueden representar una herramienta clave de adopción. También podrían integrar pagos, finanzas descentralizadas y actividad on-chain en un mismo producto. El Senado deberá decidir si esa innovación compensa los riesgos para el modelo bancario tradicional.
El desafío político de los 60 votos
El avance de la ley no está garantizado. El Senado necesita 60 votos para aprobar el proyecto. Eso obliga a los republicanos a asegurar al menos siete votos demócratas o independientes en el pleno.
Por esa razón, las conversaciones sobre disposiciones éticas no son un asunto lateral. Pueden convertirse en el factor que determine si el paquete avanza o queda bloqueado. En un año preelectoral, cada concesión puede tener impacto político.
Si la ley se estanca ahora, la regulación cripto integral podría retrasarse durante años. La cobertura previa citada por la fuente advierte que un fracaso en esta etapa podría empujar una legislación amplia hasta 2030. Ese escenario dejaría a empresas, bancos y reguladores en una zona de incertidumbre prolongada.
El resultado también tendrá repercusiones fuera de Estados Unidos. USDC y USDT operan en mercados globales, y las decisiones regulatorias estadounidenses suelen marcar estándares para otras jurisdicciones. Un bloqueo legal a una CBDC minorista enviaría una señal fuerte sobre el rol que Washington quiere dar a los emisores privados.
La ley de claridad, por tanto, no solo trata sobre estructura de mercado. También define si el dólar digital del futuro será principalmente público, privado o una combinación regulada de ambos. Esa decisión puede reconfigurar la competencia entre bancos, stablecoins y redes blockchain durante la próxima década.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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