Por Canuto  

Una legislación bipartidista del Senado de Estados Unidos busca bloquear a fabricantes y tecnologías vehiculares vinculados con China, pero su límite de propiedad extranjera podría afectar a Mercedes-Benz. La empresa tendría hasta 2030 para ajustarse o solicitar una exención, mientras crece la disputa política con General Motors.
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  • El Comité de Comercio del Senado avanzó un proyecto de ley que endurecería las restricciones contra fabricantes y tecnologías vehiculares vinculados con China.
  • Ted Cruz advirtió que el límite de propiedad china del 15% podría incluir a Mercedes-Benz, cuyos dos mayores accionistas individuales controlan casi el 20% de sus acciones.
  • Bernie Moreno afirmó que Mercedes-Benz tendría hasta 2030 para cumplir la norma o solicitar una exención.

 


El Comité de Comercio del Senado de Estados Unidos avanzó el miércoles una legislación bipartidista destinada a endurecer las restricciones contra los fabricantes de automóviles y la tecnología vehicular vinculados con China. El proyecto busca impedir que ciertos productos lleguen al mercado estadounidense por motivos de seguridad nacional.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para limitar la influencia china en sectores considerados críticos. En el caso de los vehículos conectados, la preocupación central se relaciona con la posibilidad de recopilar datos sensibles mediante sensores, sistemas digitales y conexiones a internet, informa un reporte publicado por CNBC.

El proyecto se denomina Motor Vehicle Modernization Act of 2026. Su texto codificaría restricciones federales que actualmente buscan mantener fuera de Estados Unidos la tecnología vehicular vinculada con China.

La propuesta cuenta con respaldo bipartidista. El senador Bernie Moreno, republicano por Ohio, presentó el proyecto junto con la senadora Elissa Slotkin, demócrata por Michigan.

Moreno defendió la medida con un argumento industrial y estratégico. Durante la revisión, afirmó que la legislación pretende evitar una “destrucción absoluta, total y completa” de la base industrial estadounidense.

El debate refleja la creciente preocupación de Washington por la relación entre automóviles, datos y seguridad nacional. Los vehículos modernos pueden incorporar cámaras, sensores, sistemas de navegación y plataformas digitales capaces de procesar información sobre sus usuarios y su entorno.

La medida no se limita necesariamente a empresas que fabriquen vehículos dentro de China. El umbral de propiedad extranjera previsto en el texto podría alcanzar a compañías internacionales con accionistas chinos relevantes, incluso si mantienen operaciones productivas en Estados Unidos.

El caso de Mercedes-Benz genera alarma

Durante la revisión del proyecto, el senador Ted Cruz, republicano por Texas, advirtió que el límite de propiedad china del 15% podría afectar a Mercedes-Benz. Según Cruz, dos inversionistas chinos poseen en conjunto casi el 20% de las acciones de la compañía alemana.

Los dos mayores accionistas individuales de Mercedes-Benz son BAIC, un fabricante de automóviles estatal chino anteriormente conocido como Beijing Automotive Industrial Corp., y Li Shufu, fundador de Geely. BAIC posee una participación del 9,98%, mientras que Li Shufu controla el 9,69%.

La suma de ambas participaciones alcanza casi una quinta parte de la empresa. Por ello, Cruz sostuvo que el texto, tal como estaba planteado, podría impedir que Mercedes-Benz venda vehículos en el mercado estadounidense.

“Nunca consideraríamos” prohibir a Mercedes-Benz, dijo Cruz durante la revisión. El senador agregó que el proyecto necesitaría modificaciones antes de convertirse en ley.

La advertencia introdujo una complicación inesperada en una iniciativa dirigida principalmente contra fabricantes y tecnologías relacionados directamente con China. Mercedes-Benz es una empresa alemana, pero sus vínculos accionariales podrían colocarla dentro del alcance de la norma.

El debate también evidencia la dificultad de diseñar reglas basadas en la propiedad corporativa. Un porcentaje determinado puede incluir a compañías con estructuras internacionales complejas, alianzas comerciales y accionistas de distintos países.

Plazo de cumplimiento y posible exención

Moreno afirmó que Mercedes-Benz tendría hasta 2030 para cumplir con el límite de propiedad establecido por el proyecto. Ese periodo permitiría a la empresa ajustar su estructura accionarial o adoptar otras medidas para evitar una eventual exclusión del mercado estadounidense.

El senador también indicó que Mercedes-Benz podría solicitar una exención. La posibilidad abriría una vía administrativa para evaluar el caso de la compañía y distinguirla de fabricantes sujetos a restricciones más directas.

La noticia no especifica las condiciones que regirían una eventual exención. Tampoco detalla qué autoridad analizaría las solicitudes ni qué criterios utilizaría para aprobarlas o rechazarlas.

Para Mercedes-Benz, el plazo representa una oportunidad, pero también introduce incertidumbre regulatoria. La compañía tendría que evaluar el impacto potencial de una norma que todavía podría cambiar durante el proceso legislativo.

La empresa anteriormente se había negado a comentar sobre la legislación. Sin embargo, señaló que emplea a más de 10.000 personas en Estados Unidos y que opera plantas de ensamblaje en Alabama y Carolina del Sur.

Esas operaciones forman parte del argumento que podría respaldar una solicitud de exención. La presencia industrial y laboral de Mercedes-Benz en Estados Unidos podría influir en el debate político, aunque el proyecto se concentra en la propiedad y la tecnología vinculada con China.

La situación también podría afectar las decisiones de otros fabricantes internacionales. Las empresas con accionistas chinos relevantes deberán revisar sus estructuras corporativas y la forma en que desarrollan o integran tecnología conectada en sus vehículos.

La disputa política con General Motors

Durante la revisión, Cruz acusó a General Motors de respaldar la disposición con el objetivo de debilitar a Mercedes-Benz. Según el senador, la medida ayudaría a que Cadillac, una marca de GM, compita con mayor ventaja en el mercado estadounidense.

“GM está presionando por esta disposición para sacar a Mercedes-Benz del mercado”, afirmó Cruz. La acusación elevó el tono de una discusión que hasta ese momento se había centrado en seguridad nacional y protección industrial.

General Motors y Mercedes-Benz no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. Por lo tanto, la acusación de Cruz no recibió una respuesta pública de las dos empresas en la información disponible.

GM es el fabricante de automóviles más vendido en Estados Unidos. Esa posición convierte cualquier cambio regulatorio que afecte a competidores extranjeros en un asunto relevante para la competencia del sector.

La posible exclusión de Mercedes-Benz podría modificar el equilibrio entre las marcas de lujo en el mercado estadounidense. Sin embargo, el proyecto todavía necesita avanzar en el proceso legislativo y podría recibir cambios antes de una eventual aprobación definitiva.

La disputa también plantea preguntas sobre la frontera entre política industrial y competencia empresarial. Una norma justificada por seguridad nacional puede generar efectos comerciales importantes para compañías que no son chinas, pero tienen accionistas vinculados con China.

Para los consumidores, el resultado podría influir en la disponibilidad de determinados vehículos y tecnologías. Para los fabricantes, el caso muestra que la estructura de propiedad puede adquirir una importancia regulatoria similar a la ubicación de las fábricas.

Datos, vehículos conectados y seguridad nacional

El proyecto parte de una preocupación específica: los automóviles conectados pueden recopilar información sensible. Esa información podría incluir datos sobre desplazamientos, hábitos de conducción, ubicaciones y el entorno cercano al vehículo.

Los sistemas digitales han convertido a los automóviles en plataformas tecnológicas. Sus funciones conectadas permiten actualizar software, ofrecer navegación, activar servicios remotos y comunicarse con infraestructuras externas.

Esa conectividad crea beneficios para los usuarios, pero también amplía la superficie de riesgo. Los legisladores estadounidenses consideran que los vínculos con gobiernos o empresas extranjeras pueden generar problemas cuando los datos circulan fuera del control regulatorio nacional.

El proyecto no presenta únicamente una discusión sobre marcas de automóviles. También aborda el control de componentes, software y tecnologías que forman parte de la nueva arquitectura digital de los vehículos.

La preocupación sobre China se inserta en una competencia tecnológica y económica más amplia. Washington ha aumentado el escrutinio sobre sectores estratégicos cuando existen posibles conexiones entre empresas privadas, entidades estatales y gobiernos extranjeros.

En este contexto, la propiedad accionarial se convierte en un indicador de riesgo para los legisladores. El caso de Mercedes-Benz muestra, sin embargo, que una regla general puede producir consecuencias no previstas.

El avance del proyecto no significa que Mercedes-Benz haya sido excluida de Estados Unidos. La legislación aún podría cambiar, y Moreno señaló que la empresa tendría tiempo para cumplir o pedir una exención.

La siguiente etapa del debate definirá si el Congreso ajusta el umbral del 15%, establece excepciones más precisas o mantiene la redacción actual. Hasta entonces, la compañía alemana permanecerá en el centro de una disputa que combina seguridad, empleo, competencia y relaciones con China.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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