Por Canuto  

Rusia se prepara para endurecer su marco regulatorio sobre criptomonedas con tarifas, límites de negociación y medidas técnicas dirigidas a activos considerados “hostiles”, entre ellos USDT, USDC y BNB. El movimiento, aún en discusión legislativa, combina protección al inversor con una clara señal geopolítica contra instrumentos vinculados a emisores occidentales.

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  • El viceministro de Finanzas Ivan Chebeskov dijo que Rusia estudia comisiones, límites y salvaguardias técnicas para activos cripto “hostiles”.
  • Según estimaciones citadas por la prensa, las tarifas irían de 0,5% a 2% por transacción y podrían subir a 3% para stablecoins ligadas al dólar.
  • La medida se debate antes de la segunda lectura del proyecto “Sobre la Moneda Digital y los Derechos Digitales”, clave para el marco cripto ruso.

 


Rusia se encamina a un nuevo endurecimiento de su política sobre criptomonedas, esta vez con medidas enfocadas en activos que el gobierno considera vinculados a jurisdicciones hostiles. En la práctica, eso pone bajo especial presión a USDT, USDC y BNB, tres de los tokens mencionados expresamente por funcionarios rusos en medio del debate regulatorio.

La señal llegó el 9 de junio, al margen del Foro Económico Internacional de San Petersburgo de 2026, cuando el viceministro de Finanzas de Rusia, Ivan Chebeskov, adelantó que Moscú prepara tarifas, límites de negociación y salvaguardias técnicas para este tipo de criptoactivos. Aunque las medidas todavía no se han convertido en ley, el mensaje sugiere una dirección regulatoria mucho más clara que en etapas previas.

Para entender el trasfondo, conviene recordar que Rusia mantiene una postura ambivalente frente al sector. Por un lado, sigue prohibiendo el uso de criptomonedas como medio de pago interno. Por otro, ha abierto excepciones para operaciones transfronterizas, un espacio que ha cobrado mayor importancia desde la imposición de sanciones occidentales tras la invasión de Ucrania en 2022.

En ese marco, los activos emitidos o controlados por entidades con fuerte exposición regulatoria en Estados Unidos, la Unión Europea o Reino Unido aparecen como un punto sensible. El problema no es solo financiero. También es geopolítico, porque sus emisores han congelado anteriormente billeteras vinculadas a direcciones sancionadas.

Tarifas y límites para activos considerados hostiles

Chebeskov afirmó que las futuras restricciones podrían incluir tanto herramientas técnicas de protección como incentivos económicos destinados a desalentar la tenencia de estos activos por parte de ciudadanos rusos.

Según sus declaraciones a Izvestia, “estos podrían incluir tanto medidas de protección técnica como diversos incentivos económicos, comisiones o recomendaciones, que alentarían a los ciudadanos a poseer otros activos”.

La frase es relevante porque no se limita a anticipar un ajuste tarifario. También sugiere una intención más amplia de redirigir los flujos de capital hacia alternativas menos dependientes del dólar estadounidense y, potencialmente, más alineadas con instrumentos vinculados al rublo o al espacio BRICS.

De acuerdo con estimaciones del analista de Freedom Global, Vladimir Chernov, las comisiones para los activos hostiles en general podrían ubicarse entre 0,5% y 2% por transacción. En el caso de las stablecoins ligadas al dólar, la penalización sería mayor, con tarifas de hasta 3% por operación.

Ese punto coloca a USDT y USDC en el centro de la discusión. Ambas stablecoins están referenciadas al dólar estadounidense y son ampliamente utilizadas en mercados globales para trading, cobertura y transferencias de valor. Si el esquema propuesto avanza, su uso dentro del perímetro regulado ruso podría volverse más costoso y menos atractivo.

BNB también figura entre los activos mencionados por las autoridades. Aunque no es una stablecoin, su inclusión revela que el criterio no se limita a la paridad con el dólar. Más bien responde a la ubicación, control o exposición regulatoria de los emisores frente a jurisdicciones consideradas hostiles por el Kremlin.

Qué dice el proyecto de ley que discute la Duma

Las medidas descritas por Chebeskov aún forman parte de una etapa de negociación. Se discuten antes de la segunda lectura del proyecto de ley de la Duma Estatal titulado “Sobre la Moneda Digital y los Derechos Digitales”, una iniciativa que ya superó su primera lectura el 21 de abril de 2026 con una votación de 327 a 13.

Esa primera aprobación definió la estructura general del nuevo marco. Entre sus componentes centrales están cinco categorías de licencia para operadores de criptomonedas, amplios poderes de supervisión para el Banco de Rusia, la continuidad de la prohibición de pagos cripto dentro del país y una excepción explícita para liquidaciones cripto transfronterizas.

Este último elemento resulta especialmente importante en el contexto ruso actual. Las liquidaciones internacionales con cripto se han convertido en una herramienta observada de cerca, ya que permiten abrir canales alternativos en un entorno donde las sanciones han restringido parte del acceso tradicional al sistema financiero global.

La segunda lectura será la fase donde se definan los detalles más sensibles. Allí se resolverá, entre otros puntos, la estructura concreta de comisiones para los activos hostiles, así como el alcance de las salvaguardias técnicas y de los límites de negociación que podrían imponerse.

El presidente del Comité de Mercados Financieros de la Duma, Anatoly Aksakov, ha identificado este proyecto como una de las dos grandes prioridades legislativas del momento, junto con el paquete conocido como “Antifraude 2.0”. El objetivo oficial es completar el marco principal antes del 1 de julio de 2026 y dejar operativas las reglas de aplicación para el 1 de julio de 2027.

El peso legal y político del término “hostil”

En el debate ruso, la palabra “hostil” no funciona solo como una descripción política. Tiene un peso jurídico concreto, porque remite a la lista oficial del gobierno sobre países que impusieron sanciones a Rusia tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. Esa clasificación incluye a Estados Unidos, a los países miembros de la Unión Europea y al Reino Unido.

Cuando un activo digital es emitido o controlado por entidades ubicadas en esas jurisdicciones, puede heredar esa condición dentro del marco regulatorio ruso. Esa es la razón por la que USDT, vinculada a Tether en las Islas Vírgenes Británicas, USDC, emitida por Circle en Estados Unidos, y BNB, asociada a Binance y con fuerte exposición regulatoria en Estados Unidos, aparecen de forma tan visible en la mira de las autoridades.

Más allá de la narrativa de protección al inversor, el trasfondo parece responder a un cálculo de soberanía financiera. Desde la perspectiva rusa, depender de instrumentos cuyo emisor puede bloquear fondos, congelar direcciones o acatar sanciones extranjeras implica una vulnerabilidad estructural.

Por eso, el posible esquema de comisiones no debe leerse solo como una tasa adicional. También funciona como una herramienta de política económica para incentivar el desplazamiento hacia otras opciones, ya sea activos referenciados al rublo o mecanismos de liquidación que Rusia considere menos expuestos a presión occidental.

La fuente consultada por Yahoo Finance subraya precisamente ese doble enfoque. En apariencia, se trata de una medida de protección para usuarios locales. En la práctica, también perfila una arquitectura regulatoria orientada a reducir la influencia de instrumentos dominados por emisores occidentales en el ecosistema cripto ruso.

Si la segunda lectura confirma este enfoque, Rusia consolidará un modelo regulatorio singular. Permitirá ciertos usos estratégicos de las criptomonedas, especialmente en el comercio transfronterizo, mientras penaliza o desincentiva activos que percibe como una extensión del poder financiero de Occidente.

El resultado podría tener implicaciones más allá de su mercado doméstico. USDT, USDC y BNB son activos con amplia circulación global, de modo que cualquier restricción importante en una economía del tamaño de Rusia podría influir en patrones regionales de liquidez, arbitraje y selección de instrumentos para pagos internacionales.

Por ahora, sin embargo, el punto clave es que las medidas siguen en negociación. No son ley todavía. Lo que sí parece claro es la dirección política: Moscú quiere redefinir su relación con las criptomonedas bajo criterios donde la seguridad financiera, las sanciones y la geopolítica pesan tanto como la innovación tecnológica.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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