Bitcoin está siendo redefinido dentro de Washington como algo más que un activo financiero. Declaraciones del secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, y de un alto mando naval sugieren que la principal criptomoneda ya forma parte de iniciativas militares y cálculos estratégicos frente al avance de Rusia y China.
***
- Pete Hegseth dijo al Congreso que existen proyectos de Bitcoin dentro del Pentágono que están “clasificados y en curso”.
- La Marina de EE. UU. ya opera un nodo de Bitcoin en vivo, según confirmó el almirante Samuel Paparo Jr.
- El giro ocurre mientras Rusia y China amplían su presencia en minería y en el uso de activos digitales para esquivar sanciones.
Bitcoin acaba de ganar un nuevo papel dentro del debate estratégico de Estados Unidos. Lo que durante años fue visto por muchos gobiernos como un activo especulativo o una herramienta periférica, ahora empieza a ser presentado por altos funcionarios estadounidenses como un componente ligado a la seguridad nacional y a la competencia geopolítica.
Ese cambio de tono se hizo visible esta semana, cuando el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, declaró ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que los proyectos de Bitcoin dentro del Pentágono están “clasificados y en curso”. Según explicó, el departamento trabaja tanto en formas de habilitar como de derrotar esta tecnología, en iniciativas que, a su juicio, ofrecen ventajas en distintos escenarios, detalla un reporte publicado por DL News.
Hegseth también dejó clara su postura personal sobre el sector. “Soy un entusiasta de largo tiempo del potencial de Bitcoin y las criptomonedas”, dijo durante la audiencia. Con ello, no solo reafirmó su afinidad con los activos digitales, sino que ubicó a Bitcoin en una categoría mucho más sensible, asociada al poder estatal y a las capacidades estratégicas de Washington.
De acuerdo con DL News, estas afirmaciones llegan en un momento en que Rusia y China amplían sus actividades vinculadas a la minería de Bitcoin y al uso de activos digitales en operaciones internacionales. El trasfondo es importante, porque la criptomoneda aparece cada vez más conectada con sanciones, pagos energéticos y disputas por influencia financiera global.
Bitcoin entra en la conversación militar
Las declaraciones de Hegseth no surgieron en el vacío. La semana pasada, el almirante Samuel Paparo Jr., jefe del Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos, confirmó que los militares operan un nodo de Bitcoin en vivo y que además están probando el protocolo de forma operativa. La precisión fue relevante, porque descartó una de las interpretaciones más inmediatas sobre el papel del ejército en este ámbito.
“No estamos minando Bitcoin”, afirmó Paparo. “Lo estamos usando para monitorear”. Esa frase sugiere que el interés militar no está centrado, al menos por ahora, en producir BTC, sino en aprovechar propiedades técnicas de la red para tareas de observación, verificación o análisis dentro de contextos sensibles.
Para lectores menos familiarizados con el tema, un nodo de Bitcoin es un sistema que participa en la validación y seguimiento del estado de la red. Operar un nodo permite observar transacciones, verificar bloques y mantener una copia del libro contable distribuido. En manos militares, eso abre preguntas sobre vigilancia, resiliencia tecnológica y análisis de flujos en una infraestructura global que no depende de un solo Estado.
La postura expresada por Hegseth eleva ese interés técnico a un plano político. El mensaje es que Bitcoin ya no es solo una cuestión de innovación financiera o regulación de mercados. También empieza a ser tratado como una herramienta con posibles implicaciones en defensa, inteligencia y proyección de poder frente a rivales estratégicos.
Rusia, China y el frente geopolítico cripto
La audiencia en el Congreso dejó ver por qué el tema está ganando urgencia. El representante republicano por Texas, Lance Gooden, afirmó que Bitcoin ha evolucionado “de un activo marginal a una cuestión de seguridad nacional”. Para sostener esa idea, mencionó reportes sobre Irán exigiendo Bitcoin para permitir acceso de tránsito, actividad de ransomware vinculada a Corea del Norte y estrategias de acumulación por parte de China.
Ese marco encaja con una preocupación más amplia en Washington. A medida que las potencias rivales exploran vías para reducir su exposición al sistema financiero dominado por el dólar, los activos digitales han comenzado a figurar como piezas útiles para liquidar ciertas operaciones, mover valor entre fronteras o suavizar el impacto de sanciones lideradas por EE. UU.
En ese contexto, Rusia representa ahora cerca del 16% de la minería global de Bitcoin, lo que la convierte en el segundo mayor centro de minería del mundo, según un análisis citado del Financial Times correspondiente a febrero. China, pese a la prohibición interna impuesta en 2021, todavía concentra casi el 12% de la actividad minera global mediante operaciones clandestinas y estructuras offshore, según ese mismo estudio.
Ambos países, además, exploran cada vez más el uso de activos digitales para liquidar transacciones energéticas. Aunque el alcance real de esas iniciativas no siempre es transparente, su dirección estratégica sí resulta clara: disminuir dependencia del dólar y ganar margen de maniobra en un entorno de tensiones comerciales, sanciones financieras y competencia por influencia regional.
Hegseth retomó ese argumento y presentó a Bitcoin como un contrapeso frente a lo que describió como el modelo de control digital de China. Esa formulación es relevante porque inscribe a la criptomoneda dentro de una disputa ideológica y tecnológica más amplia, donde se enfrentan modelos de infraestructura abierta y mecanismos de supervisión estatal más rígidos.
Reserva estratégica y señales políticas en Washington
El giro institucional no se limita a las palabras de funcionarios del área de defensa. En 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para establecer una reserva estratégica de Bitcoin de Estados Unidos. Esa reserva fue financiada inicialmente con unas BTC 200.000 que ya estaban en poder del gobierno tras decomisos previos.
La decisión ayudó a consolidar la idea de que Washington está dejando de ver a Bitcoin exclusivamente como un riesgo regulatorio o un activo confiscado en causas judiciales. Bajo esta nueva lógica, también puede convertirse en una reserva con valor estratégico, similar a otros recursos que los Estados mantienen por razones financieras o geopolíticas.
En paralelo, las propias declaraciones financieras de Hegseth mostraron en 2025 que él poseía Bitcoin. Ese dato aporta contexto a su intervención ante el Congreso, aunque no altera el fondo del asunto: el Pentágono reconoce que mantiene proyectos relacionados con Bitcoin y que parte de esos esfuerzos se encuentra bajo clasificación.
La relevancia de esta posición radica en que combina tres planos que antes aparecían separados. Por un lado, la dimensión tecnológica de la red Bitcoin. Por otro, su capacidad de operar fuera de sistemas financieros tradicionales. Y finalmente, su utilidad potencial en una competencia global marcada por sanciones, vigilancia digital y disputa entre bloques de poder.
El mercado apenas reacciona pese al cambio de narrativa
Pese al tono histórico de estas revelaciones, el mercado de Bitcoin no mostró una respuesta contundente. La criptomoneda principal subía 1,8% en las últimas 24 horas hasta USD $77.413, mientras Ethereum avanzaba 1,2% hasta USD $2.285. Los movimientos, si bien positivos, no reflejan un shock inmediato por la noticia.
Eso resulta llamativo porque la narrativa de adopción institucional y estratégica suele alimentar expectativas alcistas. Sin embargo, Bitcoin se mantiene alrededor de 40% por debajo de su pico de octubre, cuando alcanzó USD $126.000, incluso mientras el S&P 500 y otras clases de activos registran máximos históricos en medio del optimismo de los inversionistas.
Esa divergencia sugiere que el mercado todavía está procesando el nuevo lugar que Bitcoin podría ocupar en la política global. También indica que, al menos por ahora, los operadores siguen ponderando otros factores, como liquidez, tasas, ciclo macroeconómico y apetito general por riesgo, por encima del simbolismo político.
Con todo, el mensaje que emerge desde Washington parece difícil de ignorar. Si Bitcoin entra de forma abierta en la discusión sobre seguridad nacional, sanciones, monitoreo militar y competencia con China y Rusia, su papel futuro ya no podrá medirse solo por precio o adopción corporativa. También deberá analizarse como parte de una infraestructura estratégica en un mundo cada vez más fragmentado.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Bitcoin
Bitcoin resiste temor por Mythos AI mientras Coinbase ve riesgo real para el mercado cripto
Bitcoin
Una función olvidada de Bitcoin permitía enviar BTC a direcciones IP
Bancos y Pagos
Gigante de Wall Street Morgan Stanley no descarta tener Bitcoin en su balance
Bitcoin