Por Canuto  

Una disputa judicial en Alemania y las medidas adoptadas por Brasil reabren el debate sobre el uso de fotos y publicaciones públicas para entrenar sistemas de IA. El problema alcanza incluso a niños que pueden aparecer en contenidos publicados desde cuentas de adultos, aunque no tengan una cuenta propia ni hayan autorizado directamente ese procesamiento.
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  • Un litigio ante un tribunal superior regional de Schleswig-Holstein planteó el posible tratamiento de información de menores cuando adultos comparten contenido con ellos; la justicia alemana no concedió una medida cautelar y la decisión final quedó para el procedimiento principal.
  • Meta sostiene que sus modelos están diseñados para no mostrar datos personales, pero también reconoce que no puede descartarse por completo una divulgación.
  • Brasil suspendió la política revisada de privacidad de Meta para el entrenamiento de IA, mientras que restringir o eliminar publicaciones sigue siendo una de las herramientas disponibles para los usuarios.


Las fotos familiares que muchos usuarios publicaron durante años en Facebook e Instagram pueden tener un destino distinto al de un simple álbum digital. La información pública de estas plataformas, incluidas publicaciones, fotografías, descripciones, comentarios y Stories, ha sido objeto de cuestionamientos por su posible utilización para entrenar sistemas de inteligencia artificial de Meta. En ese material pueden aparecer niños que no tienen cuentas propias ni han interactuado directamente con la compañía.

El asunto adquirió una dimensión jurídica en Alemania durante 2025. Un litigio ante el Tribunal Superior Regional de Schleswig-Holstein cuestionó el uso de determinados datos de clientes para entrenar IA. Sin embargo, según la información disponible, el tribunal no concedió la medida cautelar solicitada y la decisión definitiva quedó pendiente del procedimiento principal. Por ello, no puede presentarse el caso como una conclusión judicial firme de que los sistemas de Meta capturan inevitablemente todos los datos de menores.

Una cuenta adulta puede exponer a un menor

El caso parte de una situación cotidiana, como el álbum de cumpleaños publicado años atrás con globos, pastel y el rostro de un niño sonriente. Aunque ese menor nunca haya abierto un perfil, presionado el botón de “me gusta” ni aceptado las condiciones de una plataforma, su imagen puede aparecer en material público compartido desde la cuenta de un padre, un familiar u otro adulto.

La documentación y las denuncias relacionadas con la privacidad de Meta han puesto el foco en las publicaciones públicas, las fotografías, las descripciones, los comentarios y las Stories visibles para una audiencia amplia. La cuestión central es si la compañía puede utilizar ese contenido para desarrollar o mejorar sus sistemas de IA y qué controles tienen las personas que aparecen en él.

La diferencia entre tener una cuenta y aparecer en los datos de una plataforma resulta fundamental. Un menor no necesita registrarse ni interactuar con Meta para que su nombre, su rostro o el contexto de una fotografía sean procesados a través de la cuenta de un adulto.

La disputa alemana no establece que toda imagen infantil publicada por un adulto sea procesada de manera inevitable ni resuelve definitivamente la cuestión del consentimiento. Sí muestra, no obstante, la dificultad de aplicar las reglas de protección de datos cuando la persona representada en una fotografía no es quien controla la cuenta que la difundió.

El entrenamiento plantea un problema de permanencia

El debate no termina necesariamente con la eliminación de una fotografía del perfil original, porque el contenido podría haber sido incorporado previamente a un proceso de entrenamiento. Una vez que un modelo utiliza grandes volúmenes de imágenes y textos para ajustar sus parámetros, retirar de forma quirúrgica un rostro concreto no es una operación sencilla.

En los procedimientos judiciales alemanes, Meta reconoció que sus modelos están diseñados para no mostrar datos personales, pero también admitió que “no es del todo imposible que dichos datos se divulguen”. La declaración importa porque refleja la posición de la propia compañía dentro de actuaciones formales.

El reconocimiento no significa que cada respuesta de una herramienta de IA vaya a reproducir automáticamente la cara o el nombre de un niño. Indica, más limitadamente, que las barreras técnicas y políticas no eliminan por completo la posibilidad de que información personal reaparezca, especialmente cuando el material original era público y tenía rasgos identificables.

Por esa razón, la eliminación o el bloqueo antes de la ingesta aparece como una de las intervenciones más realistas para los usuarios comunes. Eliminar hoy una publicación no garantiza que el contenido nunca haya sido procesado, pero restringir álbumes antiguos y cambiar la audiencia puede reducir su disponibilidad para nuevos procesos.

Reguladores y usuarios buscan una respuesta

Brasil adoptó una posición más contundente al ordenar la suspensión de la política de privacidad revisada de Meta para el entrenamiento de IA. La autoridad nacional de protección de datos citó riesgos relacionados con el uso de información personal y cuestionó, entre otros aspectos, la base jurídica utilizada por la compañía para ese tratamiento.

La medida brasileña muestra cómo un regulador puede interrumpir o condicionar la recopilación de nuevos datos, aunque no necesariamente pueda modificar de inmediato los modelos que ya fueron entrenados. También evidencia la diferencia entre la capacidad de supervisión pública y las herramientas disponibles para una familia que descubre que una imagen de un menor pudo quedar expuesta.

En Alemania, la falta de una medida cautelar no puso fin al debate. La decisión significa que la solicitud urgente no prosperó en esa etapa, mientras que el fondo del litigio debía resolverse en el procedimiento principal. Por tanto, las afirmaciones sobre el alcance exacto del procesamiento de imágenes infantiles deben distinguir entre alegaciones, posiciones de la empresa y conclusiones judiciales definitivas.

Qué pueden hacer los usuarios con sus publicaciones

En Facebook e Instagram, una revisión práctica debería comenzar por las fotografías y los álbumes donde aparezcan niños, además de publicaciones antiguas que fueron creadas cuando las opciones de privacidad eran menos visibles. Cambiar la audiencia, restringir el acceso o eliminar el contenido no revierte necesariamente un entrenamiento previo, aunque sí puede reducir el material disponible para procesos posteriores.

También conviene distinguir entre una publicación pública y una publicación compartida con un grupo limitado de personas. La exposición y las reglas aplicables pueden variar según la configuración, la jurisdicción y la política vigente de la plataforma. Por eso, confiar únicamente en que una foto tenga varios años o ya no reciba interacciones no ofrece una garantía suficiente.

El conflicto combina privacidad infantil, responsabilidad de los adultos y límites técnicos de la inteligencia artificial generativa. Mientras Brasil y las autoridades europeas utilizan herramientas legales para frenar o condicionar la recopilación, la acción inmediata que permanece en manos de las familias consiste en revisar qué recuerdos siguen expuestos y limitar su acceso.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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