Por Canuto  

La senadora Cynthia Lummis advirtió que China podría adelantarse a Estados Unidos en el sector cripto si Washington no aprueba reglas claras. El debate se cruza con reportes sobre acciones del Tesoro estadounidense, incluida la incautación de casi USD $1.000 millones en criptomonedas iraníes.

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  • Cynthia Lummis alertó que China podría superar a EE. UU. en cripto si se estanca el proyecto de ley CLARITY.
  • El caso subraya la presión en Washington por definir reglas para activos digitales y evitar rezagos regulatorios.
  • El reporte también menciona que EE. UU. ha incautado casi USD $1.000 millones en criptomonedas iraníes, según el secretario del Tesoro.

 


La senadora republicana Cynthia Lummis, una de las voces más activas en materia de regulación cripto en el Congreso de Estados Unidos, advirtió que China podría terminar definiendo las reglas de la próxima era financiera si Washington no aprueba la Ley CLARITY.

En una publicación en X, Lummis sostuvo que si Estados Unidos no establece el estándar global para regular los activos digitales, “alguien más lo hará”. Luego apuntó directamente a Pekín: China no está esperando”.

La legisladora de Wyoming presentó la Ley CLARITY como una herramienta para preservar el liderazgo financiero estadounidense y evitar que adversarios geopolíticos definan la arquitectura regulatoria de los mercados digitales.

América construyó el sistema financiero dominado por el dólar que ha anclado la estabilidad global durante un siglo. La Ley CLARITY asegura que construyamos la siguiente”, escribió.

El mensaje marca una nueva escalada en el discurso de Lummis, quien ya había advertido esta semana que Estados Unidos podría entrar en una “edad oscura regulatoria” si el Congreso deja fracasar el proyecto de estructura de mercado para activos digitales.

Una advertencia geopolítica sobre la próxima era financiera

El argumento central de Lummis no es solo regulatorio, sino geopolítico. Para la senadora, la falta de reglas claras en EE. UU. podría abrir espacio para que otras potencias, especialmente China, influyan en la forma en que se estructuren los mercados financieros digitales globales.

La referencia a China es significativa. Aunque Pekín prohibió buena parte de la actividad doméstica con criptomonedas, el país ha mantenido una estrategia activa en infraestructura financiera digital, pagos, moneda digital de banco central y tecnologías asociadas a redes financieras de nueva generación. Para Lummis, el riesgo no es simplemente que empresas cripto abandonen Estados Unidos, sino que el país pierda capacidad para definir estándares globales.

Su mensaje busca encuadrar la Ley CLARITY como algo más amplio que una reforma sectorial para exchanges, emisores de tokens o plataformas DeFi. En su lectura, se trata de una disputa por el liderazgo financiero de las próximas décadas, similar al papel que Estados Unidos tuvo al consolidar el sistema internacional dominado por el dólar.

La advertencia también llega en un momento de alta presión legislativa. La Ley CLARITY avanzó en mayo en el Comité Bancario del Senado después de meses de estancamiento, lo que revivió las expectativas de la industria cripto de que el proyecto pueda convertirse en ley este año. Sin embargo, su aprobación final sigue lejos de estar garantizada.

Qué busca la Ley CLARITY

La Ley CLARITY es uno de los proyectos más importantes en discusión para definir una estructura regulatoria del mercado cripto en Estados Unidos. Su objetivo es establecer reglas más claras sobre qué activos digitales deben ser tratados como valores, materias primas u otras categorías, y qué agencias federales tendrían jurisdicción sobre ellos.

Durante años, la industria cripto ha reclamado que la ausencia de un marco específico dejó a empresas y desarrolladores expuestos a regulación por aplicación, litigios prolongados y criterios cambiantes entre agencias. En particular, el debate se ha concentrado en la frontera entre la Comisión de Bolsa y Valores, la SEC, y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos, la CFTC.

Los defensores del proyecto sostienen que una ley de estructura de mercado permitiría reducir incertidumbre, atraer innovación, establecer reglas de protección al consumidor y dar mayor seguridad jurídica a empresas que operan con activos digitales en Estados Unidos.

Sus críticos, en cambio, advierten que el texto podría abrir espacios de arbitraje regulatorio, debilitar estándares contra lavado de dinero, favorecer a grandes plataformas cripto o permitir productos similares a depósitos bancarios sin las mismas obligaciones que enfrentan las instituciones financieras tradicionales.

Bancos presionan contra el proyecto

Uno de los principales obstáculos para la Ley CLARITY es la oposición del sector bancario.

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, dijo que los bancos se opondrán a la versión actual del proyecto porque, según él, todavía permitiría que empresas cripto paguen intereses o recompensas sobre saldos de usuarios sin cumplir con los mismos requisitos regulatorios que los bancos.

Dimon también criticó que el texto no imponga a las compañías cripto obligaciones equivalentes en materia de prevención de lavado de dinero, requisitos de capital y reservas. “Los bancos no lo aceptarán así”, dijo, según reportes citados por Cointelegraph.

El debate se ha concentrado especialmente en las recompensas vinculadas a stablecoins y saldos cripto. Para los bancos, permitir que exchanges o plataformas cripto ofrezcan rendimientos similares a intereses sobre depósitos podría acelerar la salida de fondos del sistema bancario tradicional. Para la industria cripto, en cambio, esas restricciones podrían proteger artificialmente los márgenes de los bancos y limitar la competencia financiera.

Dimon también dirigió críticas contra Coinbase y su CEO, Brian Armstrong, por sus esfuerzos de cabildeo a favor del proyecto. La disputa refleja una fractura cada vez más evidente entre las instituciones financieras tradicionales y las plataformas cripto por el control del próximo marco regulatorio.

El tiempo legislativo se agota

El otro gran problema para la Ley CLARITY es el calendario político.

Aunque el proyecto avanzó en el Comité Bancario del Senado, todavía debe pasar por el pleno del Senado, superar el proceso en la Cámara de Representantes y llegar al escritorio del presidente. Todo esto debe ocurrir en un año marcado por las elecciones de medio término en Estados Unidos, que tienden a reducir el margen para acuerdos legislativos complejos.

Lummis ha advertido que si el Congreso no logra aprobar la ley en 2026, la próxima ventana realista para una legislación significativa sobre activos digitales podría no llegar hasta 2030. Su argumento es que un cambio en la composición del Congreso obligaría a reiniciar negociaciones, audiencias y compromisos políticos, retrasando nuevamente la aprobación de un marco federal.

Ese riesgo explica la urgencia de sus mensajes recientes. Para la senadora, el fracaso del proyecto no significaría simplemente mantener el statu quo, sino prolongar años de incertidumbre y dejar a Estados Unidos rezagado frente a otras jurisdicciones.

De la “edad oscura regulatoria” al temor por China

DiarioBitcoin reportó esta semana que Lummis ya había advertido sobre una posible “edad oscura regulatoria” si la Ley CLARITY fracasa en el Congreso. En ese momento, la senadora sostuvo que la falta de una estructura de mercado clara podría empujar innovación, capital y talento fuera de Estados Unidos.

Su nueva advertencia añade una dimensión internacional más directa: si Washington no regula, otros actores globales podrían ocupar el vacío.

La frase “China no está esperando” busca transmitir justamente esa idea. En el discurso de Lummis, la regulación de activos digitales no es solo una cuestión de protección al inversionista o clasificación legal de tokens. Es una carrera por definir quién establece los estándares de la infraestructura financiera digital que podría sostener pagos, mercados tokenizados, stablecoins, liquidación de activos y nuevas formas de intermediación.

Este marco también conecta con el papel internacional del dólar. Estados Unidos ha usado durante décadas su sistema financiero, sus mercados de capitales y su moneda como instrumentos de influencia global. Para Lummis, los activos digitales representan una nueva capa de esa arquitectura, y el país debe actuar antes de que otros gobiernos definan las reglas.

Una legislación clave, pero aún incierta

La Ley CLARITY sigue siendo una de las iniciativas regulatorias más observadas por la industria cripto estadounidense. Su avance en comité fue visto como una señal positiva, especialmente después de meses de bloqueo. Pero los desacuerdos con bancos, demócratas críticos y sectores preocupados por normas contra lavado de dinero o conflictos de interés mantienen abierto el desenlace.

Para la industria, la aprobación del proyecto podría marcar un cambio estructural: pasar de años de litigios e interpretaciones regulatorias fragmentadas a un marco más predecible para exchanges, emisores, custodios, desarrolladores y participantes institucionales.

Para sus opositores, el riesgo es que la ley termine legitimando servicios financieros cripto sin exigir estándares equivalentes a los de la banca tradicional. En medio de esa disputa, Lummis intenta elevar el costo político de la inacción. Su mensaje es que no aprobar CLARITY no preserva el sistema actual, sino que deja el diseño del próximo sistema financiero en manos de otros.

La batalla por la Ley CLARITY, por tanto, ya no se presenta solo como una pelea entre bancos y plataformas cripto. También se está convirtiendo en una discusión sobre liderazgo tecnológico, poder monetario y competencia geopolítica entre Estados Unidos y China.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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