Por Canuto  

Estados Unidos ya tiene su primera prohibición legal contra un CBDC minorista emitido por la Reserva Federal. La medida llegó dentro de una ley de vivienda aprobada por amplias mayorías bipartidistas y entró en vigor sin la firma de Donald Trump, reordenando el debate político sobre dólar digital, stablecoins y privacidad financiera.

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  • La Ley ROAD del siglo XXI para la vivienda prohíbe a la Reserva Federal emitir un CBDC minorista hasta finales de 2030.
  • El proyecto se convirtió en ley sin firma ni veto presidencial, tras superar el Congreso con votaciones de 358-32 en la Cámara y 85-5 en el Senado.
  • La norma preserva espacio para monedas digitales privadas, abiertas y sin permisos denominadas en dólares, mientras traslada al Congreso el control total del debate sobre un dólar digital.

 


Estados Unidos promulgó una ley de vivienda con una consecuencia inesperadamente decisiva para la industria cripto.

La norma incluye una prohibición temporal a la Reserva Federal (FED) para emitir una moneda digital de banco central, o CBDC, de uso minorista hasta finales de 2030. La medida entró en vigor el viernes 10 de julio sin la firma del presidente Donald Trump.

Bajo la Constitución estadounidense, un proyecto aprobado por el Congreso se convierte en ley después de 10 días si el presidente no lo firma ni lo veta mientras el Congreso siga en sesión.

El paquete legislativo, llamado Ley ROAD del siglo XXI para la vivienda, recibió un respaldo bipartidista contundente. En la Cámara de Representantes avanzó con una votación de 358-32, mientras que en el Senado fue aprobado por 85-5.

Esos márgenes volvieron irrelevante cualquier intento posterior de bloqueo político. Incluso si Trump hubiese optado por vetarlo antes de la fecha límite, el Congreso contaba con apoyo suficiente para anular esa decisión.

Para el ecosistema cripto estadounidense, el episodio representa una victoria política importante. También refuerza una tendencia creciente en Washington, donde el debate sobre stablecoins y el rechazo a los CBDC empieza a tratarse como parte de una misma discusión regulatoria.

Una ley de vivienda que terminó redefiniendo el debate sobre el dólar digital

Aunque la legislación se enfoca en la asequibilidad de la vivienda, una de sus cláusulas captó la mayor atención fuera del sector inmobiliario. El texto prohíbe a la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal y a los bancos regionales de la Fed emitir o crear un CBDC, ya sea de forma directa o indirecta mediante un intermediario.

La restricción no es permanente, pero sí inédita en su alcance. Es la primera vez que el Congreso de Estados Unidos vuelve ilegal que la Reserva Federal emita una moneda digital minorista.

La misma ley aclara que su contenido no debe interpretarse como un obstáculo para una moneda estadounidense denominada en dólares que sea abierta, privada y sin permisos. Ese matiz es relevante porque deja margen político y legal para soluciones privadas vinculadas al dólar, incluidas ciertas stablecoins.

El contraste es claro para cualquier lector nuevo en el tema. Un CBDC es dinero digital emitido por el banco central, mientras que una stablecoin es un activo digital privado que suele mantener paridad con el dólar u otra moneda fiduciaria.

Con esta disposición, el Congreso no solo frena a la Fed hasta 2030. También establece que cualquier intento serio por reabrir la discusión sobre un dólar digital deberá pasar primero por una nueva batalla legislativa.

Por qué Trump no firmó el proyecto, aunque tampoco lo vetó

Donald Trump explicó públicamente que no firmaría la ley de vivienda, pero su objeción no estuvo dirigida al contenido del proyecto. Según dijo en Truth Social, su negativa era una protesta por la incapacidad del Senado para aprobar la llamada Ley para Salvar a América.

Esa propuesta, defendida por Trump, exigiría prueba de ciudadanía para votar en elecciones federales. El presidente afirmó que no pondría su nombre en la ley de vivienda porque el Senado no había podido sacar adelante esa otra iniciativa.

El gesto político, sin embargo, no alteró el destino del texto. Trump tampoco recurrió al veto, por lo que el reloj constitucional siguió avanzando hasta convertir el proyecto en ley al cumplirse el plazo de 10 días.

En términos prácticos, la decisión presidencial tuvo más peso simbólico que jurídico. El Congreso ya había dado señales contundentes de apoyo, con márgenes que hacían inviable frenar la legislación de forma efectiva.

Eso permitió que una norma con impacto potencial sobre el futuro del dinero digital en Estados Unidos se aprobara de manera automática. El detalle no es menor, porque subraya cómo un conflicto político externo terminó coexistiendo con una de las definiciones más importantes del Congreso sobre política monetaria digital.

Qué cambia realmente para la Reserva Federal y el futuro de un CBDC

Durante años, la Reserva Federal sostuvo que no emitiría un CBDC sin autorización del Congreso. Esa cautela institucional venía acompañada por estudios, documentos de discusión y declaraciones públicas que evitaban presentar un lanzamiento como algo inminente.

En 2022, la Fed publicó un documento en el que examinó ventajas y desventajas de un dólar digital. Aun así, sus funcionarios insistieron repetidamente en que no se tomaría ninguna decisión sin respaldo tanto del Congreso como del poder ejecutivo.

La nueva ley va un paso más allá de esa posición prudente. Ya no se trata solo de que la Fed espere permiso, sino de que ahora tiene una prohibición legal expresa que le impide avanzar en un CBDC minorista hasta el cierre de 2030.

Eso reordena el mapa institucional del debate. A partir de ahora, los legisladores, y no el banco central, pasan a ser el centro obligado de cualquier conversación futura sobre un dólar digital estadounidense.

También conviene subrayar que la Fed no estaba cerca de lanzar un CBDC minorista cuando se aprobó esta restricción. Según reportó PYMNTS, ni la Reserva Federal ni el propio Congreso habían logrado avances reales hacia ese objetivo antes de que la limitación fuera añadida al paquete de vivienda.

El vínculo entre la prohibición y el debate sobre stablecoins

La disposición contra el CBDC no nació dentro de la agenda de vivienda. Su origen político estuvo en los esfuerzos de legisladores republicanos que, durante más de un año, impulsaron proyectos para impedir que la Fed adoptara una versión digital del dólar.

Ese impulso cobró fuerza durante las negociaciones en torno a la Ley GENIUS. Esa propuesta busca crear un marco regulatorio para las stablecoins de pago en Estados Unidos.

Varios republicanos sostuvieron que promover stablecoins privadas respaldadas por el dólar mientras se deja abierta la puerta a una versión digital estatal genera incentivos contradictorios. Desde esa óptica, ambas rutas compiten por un mismo espacio de uso, control y confianza pública.

Las diferencias sobre ese punto ayudaron a trabar las negociaciones, pero no enterraron el tema. Finalmente, los legisladores encontraron otro vehículo legislativo para avanzar la restricción: un proyecto bipartidista centrado principalmente en vivienda asequible.

El resultado es políticamente significativo. Una de las decisiones más importantes del Congreso estadounidense sobre activos digitales terminó aprobándose a través de una ley que, en esencia, no había sido concebida como reforma cripto.

Reacciones políticas e implicaciones para privacidad y regulación

Los grupos de la industria recibieron con agrado la inclusión del lenguaje anti-CBDC. Tras la aprobación del Senado en marzo, Cody Carbone, CEO de Digital Chamber, dijo que cualquier decisión sobre autorizar una moneda digital de banco central debía permanecer en manos del Congreso y del pueblo estadounidense por sus implicaciones sobre la privacidad financiera.

Ese argumento conecta con una de las críticas más repetidas contra los CBDC en Estados Unidos. Sus detractores temen que una moneda digital emitida por el gobierno facilite herramientas de vigilancia o mayor control estatal sobre pagos y ahorros de los ciudadanos.

El respaldo al paquete fue más amplio que el del sector cripto. Tim Scott, presidente del Comité Bancario del Senado, describió la ley como el producto de negociaciones bipartidistas en las que participaron equipos del Senado y la Cámara, incluida la miembro de mayoría Elizabeth Warren.

Además del componente monetario digital, la Ley ROAD para la vivienda busca reducir obstáculos regulatorios para la construcción de viviendas, mejorar el acceso al financiamiento y limitar la propiedad institucional a gran escala de inmuebles residenciales. Por eso, su coalición de apoyo también incluyó organizaciones vinculadas con vivienda, banca y desarrollo comunitario.

La combinación de temas revela hasta qué punto la política de activos digitales se ha entrelazado con otras agendas legislativas en Washington. Lo que comenzó como una discusión sobre stablecoins y privacidad terminó incrustado en una norma de vivienda con amplio apoyo bipartidista.

Lo que puede pasar después de 2030

La prohibición expirará después de 2030, salvo que el Congreso actúe antes o decida extenderla. Eso significa que no se trata de un cierre definitivo de la discusión, sino de una pausa legal con fuerte peso político.

Si una futura administración estadounidense o una futura dirigencia de la Reserva Federal quisiera impulsar un dólar digital antes de esa fecha, primero tendría que convencer al Congreso de modificar o derogar la ley. Ese requisito eleva el costo político del proyecto y traslada el debate al terreno legislativo de forma explícita.

Para el ecosistema cripto, la lectura puede ser doble. Por un lado, la ley protege el espacio para alternativas privadas denominadas en dólares; por otro, confirma que la regulación de stablecoins y el futuro de los CBDC seguirán avanzando de forma conectada.

Ese punto importa porque Estados Unidos aún debate cómo ordenar jurídicamente los distintos tipos de dinero digital. La nueva ley sugiere que la preferencia actual de una parte relevante del Congreso es limitar la expansión monetaria digital estatal mientras se deja respirar a actores privados dentro de un marco regulado.

Según informó Cryptopolitan, esa dinámica podría hacer que las discusiones futuras sobre stablecoins y CBDC se desarrollen cada vez más en paralelo. La ley de vivienda no cierra el debate sobre el dólar digital, pero sí cambia quién tiene la llave para abrirlo de nuevo.


Imagen editada de Unsplash.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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