Por Canuto  

El presidente de la CFTC, Mike Selig, anticipa que la inteligencia artificial puede impulsar sistemas de trading más autónomos, pero advierte que aún falta resolver quién responde por las operaciones y cómo identificar a quienes actúan detrás de los agentes.
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  • Mike Selig describió la convergencia de IA, cripto e infraestructura financiera como un posible factor de transformación de los mercados.
  • El presidente de la CFTC preguntó si los desarrolladores de agentes deben registrarse y quién asumiría la responsabilidad si un agente se vuelve rebelde.
  • Selig planteó una posible identificación de conocimiento del agente y señaló que la experiencia regulatoria con cripto puede ofrecer lecciones.


El avance de agentes de inteligencia artificial capaces de detectar oportunidades y ejecutar operaciones en nombre de usuarios plantea un desafío que va más allá de la tecnología: definir quién debe responder ante los reguladores. Mike Selig, presidente de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) de Estados Unidos, llevó esa pregunta al Frontier Forum on Super Intelligence, celebrado el miércoles 28 de octubre, y describió la tecnología como una ruta hacia sistemas de trading cada vez más autónomos.

Selig sostuvo que la convergencia de la superinteligencia, las criptomonedas y la infraestructura financiera moderna podría transformar los mercados. Entre los beneficios posibles mencionó un mayor acceso a herramientas sofisticadas, una gestión más precisa del riesgo por parte de las empresas y la aparición de nuevas formas de actividad económica; al mismo tiempo, advirtió que el regulador debe resolver cuestiones de responsabilidad e identificación antes de que estos sistemas se extiendan.

La autonomía abre un problema de responsabilidad

La discusión central no se limita a qué tan bien opera un sistema automatizado, sino a cómo se distribuyen las obligaciones cuando un agente toma decisiones en nombre de una persona o una empresa. Selig planteó el caso de un agente que identifica oportunidades de trading y ejecuta transacciones por cuenta de un usuario, y preguntó si el desarrollador de esa herramienta tendría que registrarse ante la CFTC.

La pregunta sobre el registro apunta a una dificultad práctica para regular tecnologías que pueden intervenir en una operación sin funcionar necesariamente como un intermediario financiero tradicional. La fuente no detalla qué criterio legal aplicaría la agencia ni propone una regla concreta; el planteamiento de Selig, por ahora, expone la incertidumbre sobre cuándo la creación o el uso de un agente podría activar obligaciones regulatorias.

El presidente también preguntó quién sería responsable si un agente se vuelve “rebelde”. La formulación no describe un incidente específico ni afirma que haya ocurrido una falla de ese tipo, sino que presenta un escenario que obliga a considerar cómo atribuir una operación cuando el sistema automatizado actúa con cierto grado de autonomía.

Ese dilema tiene consecuencias directas para la supervisión: las autoridades necesitan determinar quién tomó una decisión, quién autorizó al agente y en nombre de quién se ejecutó la transacción. Selig preguntó cómo podrían los reguladores conocer la identidad de la persona o entidad detrás de un agente, o de un conjunto de agentes, y dejó abierta la posibilidad de que las herramientas actuales de identificación no basten para ese cometido.

La propuesta de conocer al agente

Para nombrar ese posible desafío, Selig planteó si los mercados necesitan una variante de “conozca a su agente”, abreviada como KYA, en referencia a los mecanismos de conocimiento del cliente. La pregunta sugiere que la supervisión podría requerir información no solo sobre el usuario que inicia una operación, sino también sobre el software que la ejecuta y el vínculo entre ambos.

El planteamiento no equivale a un anuncio de una nueva obligación ni establece qué datos debería reunir una eventual identificación. Tampoco aclara si el concepto se aplicaría a todos los agentes, a sus desarrolladores o únicamente a los sistemas que participan en operaciones reguladas; Selig lo formuló como una cuestión que los reguladores aún deben resolver.

La necesidad de atribuir una operación se vuelve más compleja cuando varios agentes participan en una misma actividad. En ese escenario, la autoridad tendría que distinguir entre quien diseña el software, quien lo pone en funcionamiento y quien se beneficia de las transacciones, aunque el discurso de Selig no fijó una distribución de responsabilidades para esos casos.

Por eso, el debate que abrió el presidente de la CFTC combina dos preguntas distintas: cómo establecer los límites de la actividad regulada y cómo identificar a los participantes reales detrás de una ejecución automatizada. La respuesta podría afectar tanto a los usuarios como a los desarrolladores, pero la intervención no presentó un calendario de cambios ni una propuesta normativa terminada.

La CFTC también utiliza IA para vigilar mercados

Selig afirmó que el personal de la CFTC ya recurre intensivamente a la inteligencia artificial para vigilar los mercados que supervisa. Esa declaración muestra que la tecnología no aparece únicamente como una fuente potencial de nuevas operaciones, sino también como una herramienta que el regulador usa en su propio trabajo de monitoreo.

La información disponible no especifica qué sistemas utiliza la agencia, qué tareas concretas automatiza ni qué resultados ha obtenido. Por ello, la afirmación permite constatar que la IA forma parte de las labores de vigilancia, pero no basta para concluir que la CFTC haya delegado decisiones regulatorias en sistemas autónomos.

La coexistencia de agentes que operan en los mercados y herramientas que ayudan a supervisarlos plantea una cuestión de equilibrio institucional. El uso regulatorio de IA puede apoyar la vigilancia, según el planteamiento de Selig, mientras que la expansión de agentes en el trading obliga a pensar cómo comprobar quién los controla y quién responde por sus acciones.

En ese marco, Selig sostuvo que la superinteligencia podría ampliar el acceso a instrumentos financieros sofisticados y ayudar a las empresas a administrar mejor el riesgo. Presentó esos resultados como posibilidades asociadas a la convergencia tecnológica, no como beneficios ya demostrados, y los vinculó con una transformación más amplia de la actividad económica y los mercados.

La experiencia con criptomonedas como referencia

Para abordar las dudas sobre el papel de los desarrolladores, Selig señaló que la CFTC ya ha enfrentado cuestiones similares en los mercados de activos cripto. Según el presidente, durante años hubo incertidumbre sobre si publicar código o crear interfaces de usuario podía activar requisitos regulatorios concebidos para intermediarios financieros tradicionales.

Selig afirmó que, bajo su liderazgo, la agencia se ha esforzado por ofrecer mayor claridad sobre esos asuntos. La comparación no significa que las reglas aplicables a los activos cripto puedan trasladarse automáticamente a los agentes de IA, pero sí presenta la experiencia con software y servicios vinculados a cripto como un antecedente útil para analizar cómo regular nuevas herramientas.

El foro también estuvo marcado por la preferencia de Selig por llamar “superinteligencia” a la tecnología, en lugar de “inteligencia artificial”. El presidente argumentó que el término “artificial” no describe adecuadamente una tecnología que, a su juicio, es tan real como la imprenta, la máquina de vapor e internet; los panelistas adoptaron la denominación “SI” durante el encuentro, aunque sus empresas o redes sociales todavía usaran el término habitual fuera de la agencia.

Al cerrar su planteamiento, Selig describió la superinteligencia como parte de una evolución de décadas hacia sistemas de trading cada vez más autónomos. Sus preguntas no resuelven aún quién deberá registrarse, cómo se asignará la responsabilidad ante una conducta inesperada ni si hará falta una identificación de conocimiento del agente, pero delimitan los temas que el regulador considera pendientes mientras la IA se incorpora a los mercados financieros.


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