Por Canuto  

Hyperliquid confirmó que está registrada en Singapur, pero no solicitó una licencia de la Autoridad Monetaria de Singapur, que la incorporó a una lista de advertencias sin prohibir sus servicios. La diferencia entre operar una plataforma descentralizada y quedar bajo supervisión regulatoria mantiene abierto el debate sobre el alcance de las normas locales.
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  • El equipo de Hyperliquid, de unas 11 personas y liderado por Jeff Yan, se mudó a Singapur en 2024; la plataforma nunca pidió una licencia a la MAS.
  • La MAS incluyó a Hyperliquid en una lista de advertencias el 26 de junio, una medida informativa que no equivale a una prohibición.
  • HYPE cotizaba a USD $91,64, con una caída de 3% en 24 horas, según la información citada en la noticia.


La presencia de Hyperliquid en Singapur no implica que cuente con autorización financiera. La controversia gira en torno a si su diseño descentralizado la deja fuera del alcance de las normas locales o si algunas de sus actividades podrían requerir una licencia.

Hyperliquid está en Singapur, pero la duda sobre una licencia sigue abierta

Hyperliquid confirmó que está registrada en Singapur, aunque no ha solicitado una licencia de la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS), según un reporte del Financial Times citado en la noticia. La aparente distancia entre la presencia del equipo en el país y la posición del regulador pone el foco en una cuestión central para las plataformas cripto: cómo se aplican las reglas cuando el servicio afirma operar de forma descentralizada.

El caso no supone que la plataforma haya sido prohibida en Singapur. El 26 de junio, la MAS la agregó a una lista de advertencias destinada a alertar al público sobre empresas que podría suponer, de manera equivocada, que están reguladas por la autoridad; esa inclusión señala un riesgo de confusión, no una orden de cese de operaciones.

Una presencia local sin licencia financiera

El equipo de Hyperliquid, integrado por unas 11 personas y liderado por su cofundador Jeff Yan, se trasladó a Singapur en 2024. La noticia no detalla qué forma jurídica tiene el registro confirmado por la empresa, por lo que conviene distinguir ese dato de una autorización para prestar servicios financieros: según el reporte, Hyperliquid nunca solicitó una licencia de la MAS.

La distinción es importante porque estar registrada en un país no significa necesariamente que una empresa haya recibido el permiso específico para operar actividades reguladas. En este caso, la MAS habría incluido a Hyperliquid en su lista de advertencias precisamente para que el público no confunda su presencia en Singapur con una supervisión o aval oficial de la entidad.

La lista de advertencias, de acuerdo con la información disponible, no constituye una prohibición de acceso ni una declaración de que la plataforma haya cometido una infracción. Su función es señalar que la MAS no debe entenderse como regulador de una empresa por el simple hecho de que esta aparezca vinculada con el país, una diferencia que deja margen para que los usuarios interpreten correctamente el estatus del servicio.

Hyperliquid sostuvo que funciona como infraestructura sin permisos y que los usuarios conservan el control de sus propios fondos. Esa explicación describe cómo la compañía caracteriza su diseño, pero no resuelve por sí sola el debate sobre si las actividades realizadas a través de la plataforma entran en categorías que requieren autorización, una evaluación que depende de cómo se aplique la normativa.

El argumento de la descentralización, bajo discusión

Según el reporte del Financial Times, la principal preocupación para determinar el alcance de la MAS sería que Hyperliquid opera como una plataforma descentralizada. El diseño, en el que las operaciones se liquidan en la cadena y los usuarios custodian sus activos, sería la razón por la que el regulador no reclamaría jurisdicción sobre el servicio, de acuerdo con esa información.

La afirmación de que los usuarios mantienen sus fondos y que las operaciones se procesan en la cadena no elimina automáticamente las preguntas sobre quién desarrolla, administra o facilita el sistema. La noticia no aporta una determinación legal definitiva sobre esos elementos; por eso, la posición atribuida a la MAS debe leerse como una descripción del caso y no como una regla general aplicable a toda plataforma descentralizada.

Kyle Samani, presidente de Forward Industries, cuestionó la descripción de Hyperliquid como una plataforma sin permisos. Días después de la respuesta de la empresa, Samani afirmó: “Hyperliquid no es permissionless. Dejen de manipular al público”. La declaración refleja una disputa sobre cómo caracterizar el funcionamiento del servicio, aunque por sí sola no constituye una conclusión de un regulador ni una resolución formal sobre su estatus.

El desacuerdo expone una tensión relevante para los usuarios: una plataforma puede presentarse como descentralizada y permitir que cada persona controle sus fondos, mientras terceros discuten si esa descripción refleja todas las funciones del sistema. Para la MAS, según el reporte, ese diseño estaría detrás de la falta de una reclamación de jurisdicción; para Samani, la afirmación de que opera sin permisos no es válida.

El precedente regulatorio de Singapur y el mercado de HYPE

La política de Singapur hacia algunas empresas cripto aporta contexto al caso. La MAS fijó el 30 de junio de 2025 como fecha límite para que firmas locales que atendían únicamente a clientes en el extranjero obtuvieran una licencia o dejaran de operar, y también indicó que, en general, no concedería esas autorizaciones.

Las actividades que pueden quedar bajo las reglas incluyen operar un exchange, intermediar operaciones y custodiar activos de clientes, según el bufete CMS citado en la noticia. Esa lista ayuda a entender por qué la custodia y la liquidación en cadena aparecen en el debate sobre Hyperliquid, aunque la fuente no afirma que la MAS haya emitido una decisión específica que aplique cada categoría a la plataforma.

La empresa sostiene que los usuarios conservan sus fondos y que las operaciones se liquidan en la cadena, características que diferencia de los servicios sujetos a licencia mencionados en el análisis. La información atribuye a ese modelo la aparente decisión de la MAS de no reclamar jurisdicción, pero no indica que la plataforma haya recibido una exención formal ni que el regulador haya confirmado una autorización.

En el mercado, el token HYPE cotizaba a USD $91,64 y registraba una caída de 3% en 24 horas, mientras el valor de mercado de las altcoins seguía subiendo pese a la alerta emitida en junio. La noticia no establece que el retroceso de HYPE se debiera a la inclusión en la lista, por lo que ambos datos deben considerarse referencias simultáneas y no una relación causal demostrada.

La nota también menciona que la Comisión de Comercio de Futuros de Mercancías de Estados Unidos (CFTC) solicita comentarios sobre nuevas reglas para el trading de criptomonedas y cita el fraude de USD $8.000 millones de FTX como motivo para actuar con anticipación. Ese proceso regulatorio estadounidense es distinto del debate de Singapur sobre Hyperliquid, pero muestra que las autoridades también están revisando cómo abordar los riesgos asociados con los mercados cripto.

Por ahora, la información disponible deja una diferencia clara entre tres hechos: Hyperliquid confirmó su registro en Singapur, no pidió una licencia y quedó incluida en una lista de advertencias que no equivale a una prohibición. La discusión sobre si su arquitectura descentralizada la mantiene fuera del alcance regulatorio sigue abierta, con posiciones distintas sobre qué significa realmente operar sin permisos.


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