Por Canuto  

Las empresas de criptomonedas han canalizado USD $206 millones al ciclo electoral estadounidense de 2026, mientras Fairshake y sus grupos afiliados preparan nuevas ofensivas para influir en las carreras al Congreso.
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  • Las compañías cripto aportaron USD $206 millones al ciclo electoral de 2026, según un análisis de Public Citizen basado en registros de la FEC.
  • Fairshake reportó casi USD $113 millones en efectivo a finales de julio y respaldó a casi 50 candidatos que ganaron sus nominaciones.
  • El super PAC prepara al menos USD $30 millones para oponerse a Sherrod Brown en una contienda especial por el Senado de Ohio.


Las empresas de criptomonedas han convertido el ciclo electoral estadounidense de 2026 en uno de los principales escenarios para defender sus intereses regulatorios. De acuerdo con un análisis de Public Citizen publicado el 27 de agosto a partir de los registros de la Comisión Federal Electoral, el sector aportó USD $206 millones, una cifra que lo ubicó por encima de las compañías de apuestas en línea y de los negocios vinculados con Big Tech, inteligencia artificial y centros de datos.

El desembolso cripto forma parte de una ola más amplia de gasto corporativo que ya alcanzó USD $646 millones durante el ciclo. Esa cantidad supera en 40% los USD $461 millones registrados durante todo el ciclo presidencial de 2024 y más que triplica los USD $184,1 millones reportados en las elecciones intermedias de 2022, lo que muestra la creciente disposición de las empresas tecnológicas a intervenir directamente en la política estadounidense.

Fairshake concentra buena parte de la ofensiva

Fairshake se mantiene como el principal vehículo político de la industria cripto, mediante una estructura de super PAC que canaliza recursos hacia candidatos favorables a los activos digitales. Public Citizen calculó que las empresas del sector habían entregado USD $83 millones a Fairshake hasta el segundo trimestre, mientras que los registros de la FEC muestran ingresos totales de USD $137,4 millones entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de julio de 2026.

Durante ese mismo periodo, el comité reportó USD $88,7 millones en desembolsos, incluidos USD $65 millones transferidos a comités afiliados y aproximadamente USD $13,3 millones en gastos independientes. Su efectivo disponible se situó cerca de USD $113 millones a finales de julio, aunque Fairshake entró en la etapa final del ciclo con una capacidad de gasto que la organización estimaba en alrededor de USD $122 millones antes de las elecciones generales del 3 de noviembre.

La red opera junto con Protect Progress y Defend American Jobs, dos grupos que distribuyen la estrategia entre los partidos Demócrata y Republicano. Protect Progress ha participado principalmente en contiendas demócratas, mientras Defend American Jobs se ha concentrado en carreras republicanas, una división que permite a la industria respaldar candidatos de ambos partidos sin limitar su influencia a una sola bancada.

La infraestructura política llegó al año electoral con una reserva considerable, después de que Fairshake reuniera un fondo de guerra de USD $193 millones para enero, con respaldo de empresas e inversionistas como Coinbase y Andreessen Horowitz. Para el final de la temporada de primarias de 2026, los grupos afiliados habían apoyado a casi 50 candidatos que aseguraron sus nominaciones partidistas, según la información citada en el análisis.

El dinero llegó a contiendas de ambos partidos

Los afiliados de Fairshake no se limitaron a una única región ni a un solo tipo de candidatura, sino que intervinieron en varias carreras por la Cámara de Representantes y el Senado. Protect Progress gastó aproximadamente USD $113.120 para apoyar a la representante Suzan DelBene, USD $105.040 en respaldo de la representante Kim Schrier y cerca de USD $103.020 a favor de la representante Marilyn Strickland, todas en Washington.

Por su parte, Defend American Jobs gastó alrededor de USD $506.917 en apoyo de la republicana Amanda McKinney. La distribución revela que Fairshake y sus comités asociados buscan construir relaciones en distintos sectores del Congreso, especialmente con legisladores que puedan intervenir en debates sobre regulación, supervisión y reglas para los mercados de activos digitales.

Protect Progress destinó USD $5 millones a respaldar al demócrata Christian Menefee en la segunda vuelta del distrito congresional 18 de Texas y otros USD $2,8 millones para oponerse al entonces representante Al Green. Menefee derrotó a Green en la segunda vuelta de las primarias demócratas de mayo, en una contienda donde el gasto de los grupos vinculados a la industria se convirtió en un factor visible.

La actividad continuó en junio, cuando los comités desplegaron más de USD $8 millones en carreras de Maryland, Nueva York y Utah, incluidos gastos en apoyo de Adrian Boafo y del representante Ritchie Torres. Más tarde, Protect Progress gastó casi USD $1 millón en la primaria demócrata del distrito congresional 13 de Michigan, en actividades relacionadas con el representante Shri Thanedar y el retador Donavan McKinney, mientras otros candidatos recibieron respaldo en Michigan y Washington durante agosto.

La industria también financió otros super PAC

Fairshake no concentró todos los recursos políticos de las empresas cripto. Gemini Trust Company aportó USD $10 millones a MAGA Inc., un super PAC alineado con el presidente Donald Trump, y esa contribución representó la mayor parte de los USD $17 millones en nuevo dinero corporativo que el comité reportó durante el segundo trimestre.

Los registros de la FEC mostraron que el aporte de Gemini consistió en dos transacciones de Bitcoin realizadas el 19 de junio, cada una valorada en más de USD $5 millones. La contribución fue reportada en julio, y su estructura evidencia que las compañías del sector pueden utilizar activos digitales directamente dentro de sus operaciones de financiamiento político, además de entregar dólares a los comités.

Jump Crypto Holdings entregó otros USD $4 millones a Jump PAC durante el segundo trimestre, según el análisis de Public Citizen. La operación amplió la presencia de la industria fuera de la red de Fairshake y reforzó la percepción de que las compañías cripto están construyendo una red política diversificada, con aportes destinados a diferentes comités y corrientes partidistas.

La estimación del gasto sectorial también aumentó a medida que se publicaron nuevas declaraciones financieras. Public Citizen había calculado en junio que las empresas cripto habían aportado USD $189 millones durante el ciclo de 2026, pero el análisis de agosto elevó la cifra en USD $17 millones tras incorporar las divulgaciones del segundo trimestre.

Ohio se convierte nuevamente en un campo de batalla

La próxima gran ofensiva de Fairshake apunta a Ohio, donde el super PAC ha preparado al menos USD $30 millones para oponerse al exsenador Sherrod Brown. Brown busca regresar al Senado frente al senador republicano Jon Husted en las elecciones especiales de noviembre, por lo que la contienda podría convertirse en la mayor apuesta individual de Fairshake durante el ciclo de 2026.

La campaña contra Brown apareció pocos días después de que el Senado no lograra avanzar la Digital Asset Market Clarity Act el 15 de septiembre. La moción de procedimiento no alcanzó los 60 votos necesarios para avanzar, en medio de desacuerdos sobre recompensas vinculadas con stablecoins, disposiciones de ética presidencial, protecciones para desarrolladores de software descentralizado y la división de la autoridad regulatoria.

Brown presidió el Comité de Banca del Senado entre 2021 y enero de 2025, y durante ese periodo expresó preocupaciones sobre los riesgos para los consumidores, las finanzas ilícitas y el lavado de dinero relacionado con los activos digitales. Su historial lo convirtió en un objetivo prioritario para la industria, que ha prometido respaldar a los candidatos considerados favorables a las criptomonedas y oponerse a quienes percibe como hostiles.

Ohio ya había sido el objetivo más costoso de Fairshake durante el ciclo electoral de 2024, cuando la red gastó más de USD $40 millones para apoyar al republicano Bernie Moreno frente a Brown. Moreno derrotó a Brown en noviembre de ese año y posteriormente se incorporó al Comité de Banca del Senado, un desenlace que la industria puede interpretar como un precedente favorable para sus inversiones políticas.

Un gasto que busca influir en la regulación

Public Citizen describió la actividad cripto de 2026 como una extensión de la estrategia desplegada en 2024, cuando los grupos respaldados por la industria participaron en primarias demócratas y republicanas. En aquella ocasión, los comités apoyaron u objetaron a candidatos de ambos partidos, una fórmula que vuelve a repetirse mientras el Congreso discute cómo repartir la supervisión de los mercados digitales.

El análisis también agrupó a Fairshake y a otros comités financiados por la industria como organizaciones estructuradas alrededor de los intereses de sus patrocinadores corporativos. Esa caracterización no implica que todos los candidatos respaldados mantengan la misma posición sobre criptomonedas, pero sí señala que el financiamiento se concentra en carreras donde la política de activos digitales puede afectar el marco operativo de las empresas.

En conjunto, las cifras reflejan un cambio de escala en la participación política del sector. Las empresas cripto, las compañías de apuestas en línea y los negocios de inteligencia artificial y centros de datos aportaron USD $344 millones, equivalentes al 53% de las contribuciones corporativas divulgadas ante la FEC, en un ciclo donde los intereses tecnológicos compiten por influencia legislativa.

El desenlace dependerá de los resultados de las elecciones generales y de la capacidad de los candidatos respaldados para impulsar leyes después de noviembre. Mientras tanto, el gasto de Fairshake, los aportes directos de Gemini y Jump Crypto, y la ofensiva prevista en Ohio muestran que la industria considera la política electoral una herramienta central para proteger sus prioridades regulatorias.


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