Por Canuto  

Las elecciones presidenciales de febrero de 2027 pondrán a prueba la continuidad de la estrategia Bitcoin de Nayib Bukele, mientras ARENA y el FMLN prometen cuestionar su costo fiscal.

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  • Maytee Iraheta y Rafael Aguirre competirán por ARENA y el FMLN, respectivamente, contra la candidatura de tercer mandato de Nayib Bukele.
  • El Bitcoin dejó de ser una moneda de curso legal obligatoria tras el acuerdo de préstamo por USD $1.400 millones con el FMI.
  • El Salvador mantiene una reserva cercana a BTC 7.730 y continúa comprando aproximadamente BTC 1 por día, pese a la volatilidad del mercado.

 


Las elecciones presidenciales de febrero de 2027 definirán el rumbo de la estrategia Bitcoin de El Salvador. La contienda enfrentará a Nayib Bukele con dos candidaturas opositoras que han criticado abiertamente el costo fiscal de su política.

La Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, eligió a la exlegisladora Maytee Iraheta como candidata presidencial. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, postuló al médico y líder sindical Rafael Aguirre.

La oposición cuestiona la apuesta de Bukele

Ninguno de los dos candidatos adoptó una estrategia alternativa basada en Bitcoin (BTC). Por el contrario, ambas campañas presentan el proyecto como un fracaso fiscal asociado con riesgos para las finanzas públicas.

La elección representa un desafío directo para la candidatura de tercer mandato de Bukele. También puede convertirse en un referendo político sobre una acumulación de Bitcoin que el Gobierno todavía mantiene.

El partido Nuevas Ideas nominó a Bukele durante julio de 2026. Su compañero de fórmula continuará siendo el vicepresidente Félix Ulloa.

La candidatura de Iraheta tiene un significado adicional para ARENA. El partido presentó, por primera vez, una fórmula presidencial integrada completamente por mujeres.

Sin embargo, cualquier gobierno opositor necesitaría construir una coalición legislativa amplia para modificar la estrategia nacional. ARENA cuenta con apenas dos escaños en la Asamblea Legislativa, mientras el FMLN no tiene ninguno desde 2024.

La popularidad de Bukele domina la contienda

El presidente llega a la campaña con una ventaja política considerable. Una encuesta nacional citada en el reporte ubica su aprobación por encima del 94%.

Ese respaldo parece relacionarse principalmente con la seguridad y la reducción del crimen. El Bitcoin, aunque ocupa un lugar central en la imagen internacional del Gobierno, no sería el principal motor de la popularidad presidencial.

Solo el 2,2% de los salvadoreños considera que el Bitcoin ha sido el mayor fracaso de la administración. El dato sugiere que la oposición enfrenta dificultades para convertir la política cripto en un tema electoral dominante.

El próximo presidente gobernará hasta 2033. Por ello, la votación no solo decidirá quién ocupará el Ejecutivo, sino también quién administrará una reserva estatal expuesta a los movimientos del mercado.

El contexto institucional agrega tensión a la elección. Bukele busca continuar una política que ya modificó su alcance legal, pero que conserva una presencia relevante en las finanzas públicas y el discurso oficial.

El Bitcoin dejó de ser obligatorio como medio de pago

El estatus legal del Bitcoin cambió después del acuerdo de préstamo firmado con el Fondo Monetario Internacional en febrero de 2025. El programa contempló financiamiento por USD $1.400 millones.

Como parte de ese giro, el Gobierno eliminó la obligación de que los comercios aceptaran Bitcoin. El dólar estadounidense recuperó así su papel como única moneda oficial para las operaciones comerciales cotidianas.

La modificación redujo el alcance práctico de la Ley Bitcoin, aunque no eliminó las tenencias estatales ni la política de compras periódicas. La Oficina Nacional del Bitcoin continuó adquiriendo aproximadamente BTC 1 cada día.

El rastreador oficial de la Oficina del Bitcoin mostraba cerca de BTC 7.730 al 27 de julio de 2026. Un mes antes, el registro señalaba aproximadamente BTC 7.700.

La diferencia refleja una acumulación diaria constante. También confirma que la promesa de Bukele de comprar BTC 1 por día continúa vigente, pese a los cambios negociados con el FMI.

El FMI advierte sobre riesgos fiscales y de gobernanza

El FMI ha advertido en repetidas ocasiones que la estrategia Bitcoin implica riesgos fiscales y de gobernanza. Sus observaciones colocan la reserva estatal dentro de un debate más amplio sobre transparencia, gestión pública y volatilidad.

El organismo también sostuvo que la política no ha mejorado de manera medible la inclusión financiera de los salvadoreños que no utilizan servicios bancarios. Esa conclusión alimenta las críticas de ARENA y el FMLN.

Para los opositores, la compra constante de Bitcoin mantiene una exposición financiera que el país debe asumir incluso cuando el precio cae. Para el Gobierno, la acumulación representa una apuesta de largo plazo vinculada con la innovación monetaria.

El Salvador también aumentó sus reservas de oro en enero. La noticia no establece que ese movimiento sustituya la política Bitcoin, pero muestra que las autoridades han reforzado otros activos dentro de sus reservas.

El próximo Gobierno tendría que decidir si conserva el ritmo de compras, lo modifica o lo detiene. Esa decisión dependerá del resultado electoral y de la capacidad de la nueva administración para obtener respaldo legislativo.

Una reserva expuesta a la volatilidad del mercado

Bitcoin cotizaba cerca de USD $65.300 al momento del reporte. La perspectiva para agosto apuntaba a nuevas oscilaciones en el precio del activo. La criptomoneda se encontraba aproximadamente 50% por debajo de su récord de octubre de 2025. En aquel momento, el precio superó los USD $126.000.

La caída ya había reducido en casi USD $300 millones el valor de las tenencias estatales durante los primeros meses de 2026. Esa pérdida contable elevó la presión sobre la política de acumulación.

La exposición no depende únicamente de las decisiones de El Salvador. Algunos analistas relacionan el próximo movimiento del Bitcoin con la regulación pendiente en Estados Unidos, más que con la política salvadoreña.

La volatilidad convierte la elección de 2027 en una decisión con efectos financieros potencialmente amplios. Cada variación del precio modifica el valor de la reserva y el costo político de mantenerla.

La elección definirá el siguiente capítulo

La oposición todavía no presenta una política Bitcoin rival. Sus candidaturas se concentran en cuestionar la sostenibilidad fiscal del proyecto y en exigir un cambio de dirección.

ARENA y el FMLN, además, parten de una posición legislativa débil. Incluso si uno de sus candidatos gana la presidencia, necesitaría negociar con otras fuerzas para transformar el marco vigente.

Bukele conserva una ventaja basada en su popularidad y en el peso político de Nuevas Ideas. Sin embargo, la continuidad de su proyecto dependerá de una nueva votación nacional.

El cambio del estatus legal del Bitcoin demuestra que la estrategia ya puede adaptarse a condiciones externas. El acuerdo con el FMI redujo la obligatoriedad del activo, pero no puso fin a las compras oficiales.

En febrero de 2027, los salvadoreños decidirán quién administra esa apuesta hasta 2033. El resultado determinará si la acumulación continúa, cambia de ritmo o llega a su fin.

Según el reporte de BeInCrypto, la votación será el momento decisivo para evaluar el rumbo de la política Bitcoin. La fuente también destacó que la reserva permanece vinculada a un mercado internacional altamente cambiante.

La disputa, por tanto, combina política electoral, deuda pública y riesgo de mercado. El próximo presidente heredará una decisión que ya no puede separarse de la evolución del Bitcoin.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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