Por Canuto  

La clonación de voz con inteligencia artificial convirtió el trabajo de Shen Anyu en una fuente de copias no autorizadas, pérdida de ingresos y dudas sobre sus propias grabaciones.
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  • Las imitaciones de la voz de Shen Anyu circulan en videos de películas, noticias deportivas, anuncios y contenidos que nunca grabó.
  • Las plataformas han marcado algunas grabaciones reales del actor como generadas por IA, lo que puede reducir su alcance y sus ingresos.
  • El caso expone los obstáculos legales y económicos que enfrentan los intérpretes cuando rastrear un clon resulta más costoso que perseguirlo.


Shen Anyu lleva un año grabando videos para demostrar que es una persona real. La paradoja surgió después de que las copias de su voz generadas con inteligencia artificial se multiplicaran en internet y algunas plataformas comenzaran a marcar sus grabaciones auténticas como sintéticas.

El actor de voz, de 31 años, escucha su timbre en explicaciones de películas que nunca narró, noticias deportivas, anuncios comerciales, teorías de conspiración y videos con insultos. Sixth Tone documentó su experiencia en Jiangsu, al este de China, junto con la de otros intérpretes que enfrentan problemas similares.

Una carrera construida con esfuerzo

Shen creció en Xuzhou, en la provincia de Jiangsu. Las enfermedades frecuentes lo mantenían en cama durante largos periodos, y durante esas horas desarrolló una fascinación por las voces de los personajes de videojuegos y anime.

Antes de trabajar como actor de voz, pasó por varios empleos. Uno de ellos fue atención al cliente para comercio electrónico, un puesto con ingresos inestables, clientes enfadados y reglas estrictas que incluso limitaban sus pausas para ir al baño.

Durante años dependió de los ahorros de sus padres. Aunque muchas personas elogiaban su voz, no consideró convertirla en una carrera hasta hace seis años, cuando un primo le pidió narrar un video explicativo sobre ciencia.

Los trabajos aumentaron poco después. Shen se convirtió en el narrador principal de un canal de Douyin, la versión china de TikTok, que supera los 5 millones de seguidores y publicó videos con millones de reproducciones.

El intérprete entrenó escuchando sus propias grabaciones. Trabajó la dicción, la emoción y la tensión dramática, mientras afrontaba una parálisis facial que dificultaba la pronunciación de consonantes explosivas como la “b” y la “p”.

Para superar esa dificultad, exageraba los movimientos del rostro y practicaba hasta convertirlos en memoria muscular. También grababa en condiciones extremas, de madrugada, con fiebre e incluso durante una infección de COVID-19.

En una ocasión, él y Wei Yiyuan, entonces su novia, regresaron de camino a una cena romántica porque llegó un encargo urgente. Cuando Sixth Tone visitó su apartamento en Xuzhou en junio, Shen acababa de terminar una grabación a las 3 a.m. y recibió otra solicitud para repetirla con más emoción.

Su ingreso mensual llegó a CNY 10.000, equivalentes a unos USD $1.500, y alcanzó CNY 30.000 en los meses con más trabajo. Después de casarse con Wei el año pasado, la pareja se mudó a una vivienda recién renovada gracias a los ingresos de la actuación de voz.

La copia que transformó el mercado

La primera advertencia apareció en 2023, cuando un amigo le envió un video de cuatro minutos sobre una actriz china cuya voz sonaba como la suya. El clon todavía tenía pausas torpes y una pronunciación poco natural, por lo que Shen se enfadó, pero no sintió una amenaza inmediata.

La tecnología mejoró con rapidez. Algunas herramientas podían producir imitaciones cercanas usando apenas unos segundos de discurso grabado, además de reproducir elementos del tono, el ritmo y la emoción de una persona.

Con el tiempo, sus padres y amigos comenzaron a tener dificultades para distinguir la voz sintética de la auténtica. Shen también encontró vendedores que ofrecían paquetes descargables con una voz similar a la suya y aplicaciones que permitían seleccionarla para crear nuevas grabaciones.

El actor cree que muchas personas extrajeron el audio de uno de sus videos virales para entrenar los clones. Antes de la copia, los clientes ya le pedían repetir el mismo tono emocional porque ese estilo había recibido una buena respuesta de los algoritmos de recomendación.

Shen podía interpretar emociones diferentes, pero los clientes preferían una entrega estandarizada. Esa repetición convirtió su voz “normal” en un producto reconocible y facilitó que otras personas separaran el audio de su creador.

Para 2024, algunos antiguos colaboradores dejaron de contratarlo y optaron por voces generadas con IA. Otros ofrecieron usar una copia sintética de su voz por una tarifa mucho más baja.

Durante una transmisión en vivo, un presentador mostró una aplicación capaz de convertir texto en una narración en pocos clics. La voz de demostración sonaba notablemente parecida a la de Shen y el presentador afirmó que, por el precio de una botella de agua mineral, los usuarios podían generar narraciones para varias explicaciones de películas.

Grabar una cantidad similar de material le habría tomado a Shen más de dos días. La diferencia ilustra el desequilibrio entre el trabajo humano y una herramienta que puede producir una imitación en segundos.

El impacto alcanzó a otros segmentos de la industria. Los actores entrevistados señalaron que las tarifas y el número de empleos disminuyeron en dramas ultracortos, audiolibros y videos breves.

Xu Ziqi, una actriz de voz de 30 años, explicó que los trabajos de audiolibros que antes pagaban al menos CNY 80 por hora ahora atraen a personas dispuestas a trabajar por la mitad. Los grupos de WeChat que antes publicaban decenas de asignaciones diarias pueden pasar varios días con pocas ofertas.

China cuenta con varios cientos de actores de voz profesionales establecidos, mientras que el grupo más amplio de trabajadores del sector llega a cientos de miles. El mercado sirve a más de 740 millones de usuarios de contenido de audio y a una audiencia de dramas ultracortos superior a 660 millones.

A comienzos de este año, decenas de actores establecidos afirmaron públicamente que nunca habían autorizado el uso de sus voces para clonaciones. El estudio 729 Voice señaló que los dramas generados con IA aparecían en miles de episodios y numerosas cuentas.

Xu considera que mejorar las habilidades ya no garantiza seguridad laboral. En su opinión, muchos clientes buscan un timbre específico, y la IA puede reproducir cualquier timbre que el mercado demande.

La obligación de demostrar que es humano

En 2025, las copias de Shen alcanzaron un nivel suficiente para generar dudas sobre sus grabaciones reales. Cuando una plataforma clasificó uno de sus audios como generado con IA, el contenido pudo quedar fuera de las recomendaciones, con menos vistas y menores ingresos.

Un cliente contactó a la plataforma para explicar que Shen era un actor humano cuya voz había sido clonada ilegalmente. El agente se disculpó y admitió que había escuchado ese timbre tantas veces que asumió que provenía de una máquina.

Desde entonces, Shen graba videos de verificación. En ellos saluda al público, afirma que no es una IA y recita trabalenguas para mostrar pausas, respiración y movimientos vocales difíciles de imitar.

También contactó directamente a quienes publicaban los contenidos. Algunos retiraron sus videos, pero la mayoría ignoró sus mensajes y otros respondieron con amenazas o abusos.

Algunas cuentas le ofrecieron comprar la voz clonada o pagar por una autorización. Shen rechazó esas propuestas porque considera que el problema no está en la herramienta, sino en la manera en que otras personas la utilizan sin permiso.

Wei comenzó a documentar las infracciones cuando el volumen de copias superó la capacidad de Shen. Ella dejó su empleo como representante de ventas farmacéuticas mientras preparaba su boda y atendía asuntos familiares.

La pareja creó una rutina de vigilancia digital. Wei localiza videos, copia enlaces y organiza capturas de pantalla; después, Shen graba los videos de autenticación que solicitan las plataformas.

Algunas cuentas contienen cientos de clips. Wei cuenta que, mientras Shen dormía, ella continuaba buscando publicaciones y copiando enlaces, cada vez más frustrada por la falta de resultados.

Una queja consiguió retirar un video y le dio esperanza. Sin embargo, casi ninguna de las denuncias posteriores avanzó, aunque la pareja siguió reuniendo pruebas y presentando reclamos.

La presión también afectó la vida familiar. La caída de los trabajos redujo la capacidad de la pareja para cubrir sus gastos, mientras cada encargo perdido aumentaba la ansiedad de Shen y repercutía en Wei.

El actor comenzó a dormir mal y a fumar más, pese a que su voz representa su principal herramienta de trabajo. Cada vez que escucha una copia, dice que atraviesa el mismo ciclo de furia, impotencia y decepción.

Una batalla legal con costos elevados

Cuando los reclamos ante las plataformas no produjeron avances, Shen llevó el conflicto a los tribunales. La primera audiencia estaba prevista para el 2 de julio, pero el demandado intentó trasladar el caso a un tribunal de otra ciudad.

Para avanzar, Shen debe establecer una cadena de pruebas que demuestre que la voz sintética procede de sus grabaciones. Abogados consultados por Sixth Tone estiman que un análisis forense de voz podría costar al menos CNY 10.000.

Identificar al responsable constituye otro obstáculo. Quienes crean los clones suelen ser difíciles de rastrear, mientras que las cuentas que difunden los videos son demasiado numerosas para perseguirlas de forma individual.

Muchas de esas cuentas obtienen pocos ingresos. Por ello, incluso una victoria judicial podría generar indemnizaciones modestas frente al costo de la investigación, la representación legal y el análisis técnico.

El abogado de Beijing Ren Xiangyu afirma que el desequilibrio se volvió más común con la expansión de la clonación. Antes, reproducir la voz de otra persona era técnicamente difícil, pero ahora la imitación resulta barata, rápida y masiva.

Ren representó al demandante en el primer caso chino de infracción de voz mediante IA, resuelto en 2024 y seleccionado después por el Tribunal Supremo del Pueblo como un caso de referencia.

Esa sentencia trató la clonación no autorizada como una violación de los derechos de personalidad, no como un asunto de derechos de autor. El criterio dejó claro que poseer los derechos de una grabación no permite reutilizar la voz del intérprete para otros fines.

El caso de Shen plantea una dificultad mayor. El cliente representado por Ren tenía más de 50 horas de grabaciones de audiolibros y un demandado claramente identificable, mientras que hoy una persona puede usar un clip de tres segundos para generar una narración de 10 minutos.

Después, esa narración puede distribuirse mediante innumerables cuentas. Según Ren, las consecuencias actuales de la infracción son demasiado bajas para frenar el incentivo económico.

El abogado sostiene que el litigio no puede seguir el ritmo de la tecnología. Los intérpretes todavía carecen de un mecanismo accesible y eficaz para impedir que sus grabaciones sean recopiladas y utilizadas para entrenar clones.

Una industria que busca respuestas

La experiencia de Shen refleja una tensión más amplia entre innovación y control sobre la identidad. La IA puede reducir costos y acelerar la producción, pero también permite que el trabajo vocal se desvincule de la persona que desarrolló esa capacidad.

Los dramas ultracortos suelen trabajar con personajes de stock y perfiles vocales muy específicos. Los productores contratan intérpretes cuando necesitan una voz natural para representar a directivos dominantes, heroínas jóvenes u otros arquetipos fácilmente reconocibles.

Sin embargo, una vez que el sistema aprende ese timbre, una empresa puede producir nuevas líneas sin contratar de nuevo al actor. Esa posibilidad modifica la relación entre una grabación inicial, la autorización y los ingresos futuros.

Xu comenzó como narradora de audiolibros y pasó después a los dramas ultracortos cuando la IA empezó a desplazar parte de la narración humana. Ahora observa que la misma transformación alcanza al doblaje.

Aunque sus ingresos todavía aumentan, Xu considera abandonar la industria. Cree que la IA toma las mejores voces y actuaciones de los intérpretes, por lo que una mayor habilidad también puede ofrecer más material para entrenar sistemas.

Algunos actores que perdieron empleos comenzaron a enseñar técnicas de clonación. Otros recomendaron a Shen autorizar su propia copia para obtener ingresos, pero él no acepta esa salida.

Shen afirma que la IA no es necesariamente algo malo y que puede funcionar como una herramienta. Su objeción se dirige al uso de voces ajenas sin autorización y a la falta de mecanismos que permitan controlar las copias.

Tras compartir su experiencia en internet, recibió mensajes de actores y trabajadores de otras industrias que enfrentan problemas parecidos. Esas conversaciones reforzaron su decisión de documentar los usos no autorizados y preparar su demanda.

El actor sabe que el proceso puede durar años. Está preparado para perder, pero espera que el caso produzca algún cambio para quienes no pueden costear una lucha prolongada contra miles de copias.

Mientras intenta reemplazar parte de los ingresos perdidos, Shen y Wei comenzaron a producir videos cortos por su cuenta. Las publicaciones sobre sus experiencias con la IA atraen la mayor atención, aunque Shen prefiere una pieza dedicada a Xin Qiji, comandante militar y poeta chino del siglo XII.

Las obras de Xin Qiji expresan ambiciones incumplidas y una tristeza silenciosa. Al grabar el guion, Shen sintió que podía trasladar sus propios sentimientos a los versos y hablar en sus propios términos, al menos durante esos minutos frente al micrófono.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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