Coinbase podría perder una herramienta clave para atraer usuarios a USDC si el Congreso de EE. UU. limita las recompensas en stablecoins. Sin embargo, analistas e integrantes de la industria creen que el lenguaje actual del Acta CLARITY todavía deja espacio para incentivos alternativos que mantendrían vivo parte de ese negocio.
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- El borrador del Acta CLARITY prohibiría a emisores de stablecoins pagar intereses directos a los tenedores.
- Fuentes del sector sostienen que aún existen lagunas para ofrecer recompensas vía incentivos, lealtad o actividad.
- Analistas de Wall Street creen que el impacto para Coinbase sería importante, pero no pondría en riesgo su negocio principal.
El debate sobre la regulación de stablecoins en Estados Unidos volvió a poner a Coinbase en el centro de la escena. La razón es sencilla: una parte relevante del crecimiento reciente de la empresa ha estado ligada a USD Coin, mejor conocida como USDC, una stablecoin vinculada al dólar estadounidense y emitida junto a Circle.
Si el Congreso aprueba una versión estricta de CLARITY Act., los emisores de stablecoins no podrían pagar intereses directamente a quienes mantengan estos activos. Eso afectaría una herramienta que Coinbase usa para incentivar a sus clientes a conservar dólares digitales dentro de su plataforma.
Aun así, la amenaza no parece definitiva. Según reportó CoinDesk, el texto actual del proyecto contiene vacíos que podrían permitir a exchanges y socios comerciales rediseñar esos pagos bajo otros formatos, como recompensas, incentivos promocionales o beneficios.
La discusión no es menor. En el negocio cripto, los incentivos sobre stablecoins ayudan a retener usuarios, elevar el uso de ciertos activos y fortalecer ecosistemas completos de pagos, trading y finanzas descentralizadas. Por eso, lo que termine ocurriendo en Washington podría influir no solo en Coinbase, sino también en el equilibrio competitivo del mercado estadounidense.
Qué propone el Acta CLARITY y por qué inquieta a Coinbase
El proyecto de ley, estancado en el Congreso desde enero, busca establecer un marco regulatorio para las stablecoins. Uno de los puntos más sensibles es si las compañías del sector podrán transferir a los usuarios parte del rendimiento generado por las reservas que respaldan esos tokens.
Ese tema divide a Washington. Bancos y algunos legisladores han presionado para impedir pagos que se parezcan a intereses bancarios. Del otro lado, empresas cripto como Coinbase sostienen que prohibir recompensas reduciría la utilidad de las stablecoins y debilitaría su competitividad frente a otras alternativas globales.
Para Coinbase, la discusión tiene un componente financiero evidente. USDC se ha transformado en una fuente importante de ingresos y también en un mecanismo para sostener engagement dentro de la plataforma. Cuanto más tiempo permanezcan los usuarios con USDC en Coinbase, mayor puede ser el beneficio económico que capta la empresa.
El borrador actual impediría que un emisor pague intereses de forma directa a los tenedores. Pero, según una fuente de la industria citada por CoinDesk y familiarizada con la legislación, el lenguaje no bloquea con claridad que exchanges o plataformas entreguen reembolsos, créditos u otras recompensas que generen un resultado económico parecido.
Ahí aparece la zona gris. La línea entre “interés” y “recompensa” puede ser muy delgada. Desde esa perspectiva, programas de marketing, esquemas de lealtad o incentivos por uso podrían replicar el efecto del rendimiento sin presentarse formalmente como un pago de interés.
Las lagunas que podrían mantener vivos los incentivos sobre stablecoins
De acuerdo con la fuente del sector, el “genio ya salió de la botella” en lo referente a los rendimientos de stablecoins. La afirmación resume la idea de que, incluso si la ley intenta cerrar una puerta, el mercado podría encontrar estructuras alternativas compatibles con el texto final.
Una de las áreas más citadas es la excepción para pagos ligados a la actividad. Bajo esa lógica, el rendimiento podría distribuirse si la stablecoin se usa en transacciones, préstamos u otras operaciones financieras. En la práctica, eso abriría la puerta a esquemas donde los tokens pasan por protocolos de finanzas descentralizadas antes de que las recompensas lleguen al usuario final.
También se contempla la vía de las alianzas comerciales. Un emisor de stablecoins podría generar rendimiento sobre reservas invertidas en bonos del Tesoro, compartir parte de esos ingresos con un exchange asociado y dejar que esa plataforma distribuya recompensas a sus clientes. Los reguladores ya han advertido que este tipo de diseño podría interpretarse como evasión.
Sin embargo, el punto crítico es que ese mecanismo no estaría prohibido de forma explícita en la redacción actual del proyecto. Esa falta de precisión es precisamente lo que ha llevado a varias voces del sector a pensar que todavía hay margen para la creatividad comercial y legal.
La senadora Cynthia Lummis insinuó esta semana una posible salida intermedia. Según explicó el miércoles, una solución podría pasar por modificar el lenguaje de las ofertas para que no se parezcan a depósitos bancarios. Ese matiz semántico puede sonar menor, pero en regulación financiera suele marcar la diferencia entre una prohibición y un modelo permitido.
Qué tan importante es este negocio dentro de Coinbase
Wall Street no ve el debate como irrelevante, pero tampoco como una amenaza existencial para Coinbase. Owen Lau, analista de Clear Street, dijo que la capacidad de compartir rendimiento en stablecoins es solo una de varias herramientas con las que la empresa atrae usuarios.
Su conclusión fue clara: es importante, pero está lejos de definir por sí sola la viabilidad del negocio. Coinbase también obtiene ingresos de operaciones al contado, derivados y su ecosistema de blockchain Base. Eso hace que la compañía tenga más de una fuente de crecimiento.
Las cifras recientes ayudan a entender el peso real de USDC. En 2025, los ingresos por transacciones siguieron siendo la principal fuente de recursos para el exchange. Aun así, los ingresos por stablecoins crecieron con fuerza y llegaron a USD $1.350 millones en 2025, frente a USD $910 millones en 2024, según un archivo reciente citado en la cobertura original.
Ese salto convirtió al negocio de stablecoins en el segundo mayor impulsor de ingresos de la empresa. Por tanto, cualquier cambio regulatorio sobre recompensas o rendimiento sí merece atención, aunque no implique un golpe terminal para Coinbase.
Brian Armstrong, CEO de Coinbase, incluso ofreció una lectura paradójica en febrero. En una publicación en X, afirmó que una prohibición de recompensas en cripto haría a la compañía más rentable, porque hoy destina sumas considerables a pagar beneficios a usuarios que mantienen USDC.
Con todo, Armstrong dijo que no desea ese resultado. A su juicio, es mejor para los clientes recibir recompensas y también es mejor para Estados Unidos mantener stablecoins reguladas que puedan competir a escala global. La frase deja ver que el debate no es solo contable, sino también estratégico y geopolítico.
El verdadero riesgo: retención de usuarios y crecimiento futuro de USDC
Más que un efecto inmediato sobre utilidades, varios analistas ven el riesgo en la capacidad de Coinbase para retener saldos dentro de su propia plataforma. Lau explicó que la empresa se beneficia cuando los clientes conservan USDC en sus cuentas de Coinbase, porque así puede capturar la totalidad de la porción del rendimiento vinculada a esas reservas.
Si los usuarios trasladan esos activos a billeteras externas o plataformas descentralizadas, la empresa podría quedarse solo con una parte de esos ingresos. Por eso, las recompensas funcionan como una herramienta de permanencia, no solo como un beneficio promocional.
Desde la óptica de ganancias de corto plazo, el efecto podría ser limitado. Lau señaló que Coinbase transfiere en gran medida el rendimiento de stablecoins a sus clientes, de modo que muchos de esos ingresos quedan compensados por gastos asociados a las propias recompensas.
El interrogante de fondo sería otro: si las restricciones regulatorias desaceleran la adopción de USDC a largo plazo. Un mercado menos atractivo para usuarios minoristas e institucionales podría frenar la expansión de la stablecoin y, con ello, la magnitud de los ingresos que Coinbase comparte con Circle.
En caso de que la versión final de la norma permita incentivos ligados a actividad o esquemas similares a programas de lealtad, Coinbase todavía tendría margen para estimular el uso y la retención de USDC. Eso podría sostener una mayor capitalización de mercado para la stablecoin y preservar parte del flujo económico asociado.
Por ahora, el desenlace sigue abierto. Los legisladores continúan negociando la redacción del proyecto, y cada ajuste en el lenguaje puede alterar de forma importante la frontera entre lo prohibido y lo permitido. Mientras tanto, la industria parece prepararse para adaptarse, incluso bajo un escenario de límites más estrictos.
La lectura predominante es que las stablecoins seguirán siendo una pieza competitiva del ecosistema de pagos digitales. La gran pregunta es bajo qué formato podrán ofrecer beneficios a los usuarios en el mercado estadounidense y qué tan agresivamente podrá hacerlo Coinbase sin chocar con la nueva regulación.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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