El debate en torno al CLARITY Act entra en una fase crítica en Estados Unidos. Mientras persisten las divisiones dentro de la propia industria cripto, defensores del proyecto advierten que un fracaso legislativo podría abrir la puerta a una nueva ofensiva de la SEC contra desarrolladores, proveedores de infraestructura y buena parte del ecosistema de activos digitales.
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- Peter Van Valkenburgh de Coin Center advirtió que, sin CLARITY Act, la SEC podría volver a tratar a casi todas las criptomonedas como valores.
- Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, reconoció que las negociaciones sobre el proyecto no han sido fáciles y que el consenso aún no está cerrado.
- La senadora Cynthia Lummis sostuvo que el texto en discusión busca ofrecer las protecciones más sólidas para DeFi y desarrolladores.
🚨 CLARITY Act en peligro 🚨
La SEC podría volver a clasificar casi todas las cripto como valores si no se aprueba el CLARITY Act.
Peter Van Valkenburgh advierte sobre el impacto negativo para desarrolladores e infraestructura cripto.
Urgente: las divisiones internas pueden… pic.twitter.com/vDW3kBGPVR
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 29, 2026
El futuro regulatorio de las criptomonedas en Estados Unidos podría depender de lo que ocurra en las próximas semanas con la llamada CLARITY Act. Defensores del proyecto sostienen que, si fracasa su aprobación, la Comisión de Bolsa y Valores, conocida como SEC, podría retomar una línea dura y volver a considerar a casi todos los criptoactivos como valores.
La advertencia llega en un momento delicado para la industria. Aunque el sector ha ganado influencia política y capacidad de lobby en Washington, todavía enfrenta desacuerdos internos sobre el alcance y la conveniencia del proyecto. Esa falta de unidad, según algunos de sus impulsores, podría debilitar una oportunidad legislativa que consideran clave.
La nota original, publicada por Yahoo Finance a partir de información de DL News, recoge declaraciones de Peter Van Valkenburgh, director ejecutivo del grupo de presión Coin Center, quien defendió la necesidad de aprobar la iniciativa para limitar futuras interpretaciones expansivas por parte del regulador.
Una advertencia sobre el regreso de la SEC
Van Valkenburgh afirmó que, sin CLARITY Act, la SEC podría revivir su intento de redefinir la Exchange Act de forma tan amplia que desarrolladores y proveedores de infraestructura queden atrapados bajo categorías regulatorias como brokers, dealers o exchanges. El punto central de su crítica es que bastaría con que su software interactúe con un valor tokenizado para que sean alcanzados por esas definiciones.
Ese escenario no es menor para el ecosistema cripto estadounidense. En la práctica, implicaría que actores técnicos, que no necesariamente custodian fondos ni intermedian operaciones como una firma financiera tradicional, puedan quedar sujetos a obligaciones pensadas para intermediarios del mercado de valores.
Para Van Valkenburgh, la aprobación del proyecto no debe entenderse como una muestra de confianza ciega en la administración actual. Su argumento apunta más bien a blindar al sector frente a futuros cambios políticos. En sus palabras, el objetivo no es confiar en esta administración, sino atar de manos a la siguiente.
El directivo también cuestionó a ciertos sectores de la propia industria, a quienes acusó de rechazar protecciones para desarrolladores en favor de intereses empresariales de corto plazo. A su juicio, esa visión de corto alcance podría terminar perjudicando a todo el sector si el proyecto se hunde.
Negociaciones difíciles y una ventana que se reduce
La situación legislativa sigue siendo incierta. El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, reconoció el viernes que las negociaciones alrededor del proyecto “no han sido bonitas”. Aun así, dijo esperar que legisladores, bancos y empresas de criptomonedas logren eventualmente alcanzar un consenso.
El problema es el tiempo. Según recordó el reporte, un investigador de Galaxy Digital había señalado a comienzos de mes que las posibilidades de aprobar la iniciativa este año desaparecerían por completo si no llega al pleno del Senado antes de mayo. Esa referencia ha elevado la sensación de urgencia entre quienes apoyan la propuesta.
En términos políticos, CLARITY Act se mueve en un terreno complejo. La iniciativa busca consolidar y reforzar regulaciones y directrices sobre criptomonedas, pero debe navegar tensiones entre sectores pro innovación, actores bancarios y fracciones de la industria que no comparten la misma lectura sobre los riesgos y beneficios del texto.
Van Valkenburgh describió el actual respaldo político en el Congreso como una coalición muy favorable a la tecnología y a la libertad, pero también improvisada. Bajo esa visión, el capital político que hoy existe podría no repetirse más adelante si cambia la correlación de fuerzas en Washington.
Divisiones dentro de la industria cripto
Uno de los elementos más llamativos del debate es que la resistencia a la CLARITY Act no proviene solamente de sus críticos históricos fuera del sector. También existen reparos dentro del propio mundo cripto. Esa fragmentación es la que Coin Center ve con mayor preocupación.
Van Valkenburgh llegó a afirmar que hay “nihilistas” en las criptomonedas y advirtió que, si se imponen, todos terminarán en un “infierno cripto”. Más allá del tono, el mensaje apunta a una disputa estratégica de fondo. Parte de la industria preferiría evitar compromisos legislativos que considere insuficientes o incómodos, mientras otra parte entiende que la alternativa podría ser peor.
El jefe de Coin Center también alertó sobre facciones autoritarias rivales que, según su análisis, estarían deseosas de convertir a las criptomonedas en un enemigo político. En ese encuadre, el sector podría ser presentado como inseparable de la administración Trump o como poco más que especulación y estafa impulsadas por grandes tecnológicas.
Ese tipo de narrativa, de consolidarse, podría facilitar políticas más restrictivas en el futuro. Por ello, los defensores del proyecto insisten en que la batalla no es solo técnica o jurídica, sino también política y cultural, en un momento en que la percepción pública del sector sigue siendo muy disputada.
La respuesta de Coin Center y el papel de Lummis
Si CLARITY Act termina naufragando, Coin Center anticipa que la industria tendría que volver a una estrategia centrada en litigios. Van Valkenburgh sostuvo que el lobby cripto de Estados Unidos, hoy más vocal, activo y bien financiado, respondería acudiendo a los tribunales una y otra vez.
Sin embargo, también admitió que esa vía implicaría luchar en todos los frentes al mismo tiempo y que no existe garantía de victoria. “Lucharemos. Puede que perdamos”, escribió, en una de las frases más duras citadas en el reporte.
Entre quienes mantienen su respaldo al proyecto se encuentra la senadora Cynthia Lummis, una de las voces más visibles a favor de las criptomonedas en el Congreso estadounidense. Lummis rechazó las acusaciones de que el texto no protegería a los desarrolladores de software frente a una eventual designación como transmisores de dinero.
Según expresó en X, durante las últimas semanas se ha trabajado de forma bipartidista para convertir esta iniciativa en la protección más sólida jamás promulgada para las finanzas descentralizadas y para los desarrolladores. En ese marco, defendió que la aprobación del CLARITY Act es necesaria precisamente para obtener esas protecciones.
Lo que está en juego para el ecosistema
Para los lectores menos familiarizados con el debate, el punto central no es solo si habrá más o menos regulación. La discusión gira alrededor de qué tipo de reglas se impondrán y a quiénes alcanzarán. En cripto, esa diferencia es crucial porque el ecosistema incluye desde emisores y exchanges hasta desarrolladores de software abierto e infraestructura descentralizada.
Si una futura interpretación de la SEC amplía demasiado categorías como broker, dealer o exchange, parte del sector teme que se dificulte el desarrollo de herramientas descentralizadas en Estados Unidos. Eso podría generar incertidumbre jurídica, mayores costos de cumplimiento y presiones sobre la innovación local.
Al mismo tiempo, los críticos de cualquier alivio regulatorio suelen insistir en la necesidad de proteger a los inversionistas y evitar abusos en un mercado que ha sido escenario de fraudes, colapsos empresariales y conflictos por la clasificación legal de muchos tokens. Por eso, el debate en torno a CLARITY Act no es simple ni unidireccional.
Van Valkenburgh cerró su advertencia con una imagen especialmente severa. Dijo que, si el proyecto se descarrila por las divisiones internas del sector, la industria habrá ayudado a atarse la soga ella misma, entregándosela a futuros funcionarios que estarán más que encantados de apretarla. La frase resume la magnitud del temor que hoy recorre aparte del ecosistema cripto en Washington.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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