Circle quedó en el centro de una nueva controversia en el mercado cripto después de que su CEO, Jeremy Allaire, defendiera públicamente que la empresa no congela fondos en USDC sin una orden judicial o instrucción formal de las autoridades. La postura reavivó el debate sobre el poder de los emisores de stablecoins, la seguridad frente a hackeos y los límites entre cumplimiento legal y reacción inmediata dentro de DeFi.
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- Jeremy Allaire aseguró que Circle solo congela billeteras de USDC cuando lo ordenan tribunales o fuerzas del orden.
- Críticos como ZachXBT sostienen que esa demora ha permitido que escapen más de USD $420 millones en fondos ilícitos desde 2022.
- Otros expertos advierten que ampliar el poder discrecional de los emisores de stablecoins podría debilitar los principios de DeFi.
Circle, emisor de la stablecoin USDC, respondió públicamente a las críticas sobre su manejo de fondos vinculados a hackeos y otras actividades ilícitas. Su CEO, Jeremy Allaire, afirmó que la empresa no congela billeteras por iniciativa propia durante una explotación en curso, sino únicamente cuando existe una instrucción formal de las fuerzas del orden o una orden judicial.
La declaración llegó durante una conferencia de prensa en Seúl, donde Allaire presentó a USDC como un producto financiero regulado y no como una herramienta para intervenir en tiempo real en la blockchain. Su mensaje busca reforzar la idea de que Circle opera dentro de un marco legal similar al del sistema financiero tradicional.
La discusión tiene implicaciones más amplias para el mercado. USDC es la segunda stablecoin vinculada al dólar más grande del ecosistema, y su capacidad técnica para bloquear direcciones ha convertido a Circle en un actor clave dentro del debate sobre seguridad, cumplimiento normativo y descentralización.
Según reportó CoinDesk, Allaire sostuvo que Circle tiene una obligación de desempeño “muy, muy clara” bajo la ley. En esa línea, indicó que la compañía sigue el estado de derecho y que solo puede ejecutar acciones como congelar una billetera bajo la dirección de autoridades competentes o de los tribunales.
La defensa de Circle y su lectura legal de USDC
Allaire describió a USDC como parte de una infraestructura financiera regulada, sometida a procesos legales y a supervisión institucional. Bajo ese enfoque, las decisiones de bloquear fondos o incluir direcciones en listas negras no deberían depender de una reacción corporativa inmediata en medio de un ataque, sino de procedimientos formales.
Esa postura refleja la estrategia más amplia de Circle en los últimos años. La empresa ha buscado alinearse de forma estrecha con reguladores, bancos e instituciones financieras, proyectando a USDC como una stablecoin compatible con estándares de cumplimiento y con una integración cada vez mayor al sistema financiero convencional.
En la práctica, la posición de Circle marca una diferencia importante frente a otros actores del sector. Mientras algunos usuarios y analistas esperan respuestas rápidas cuando se identifican fondos robados en la cadena, la compañía plantea que actuar sin base legal formal podría abrir problemas mayores en materia de discrecionalidad y gobernanza.
El tema es especialmente sensible porque USDC no es un activo totalmente neutral a nivel operativo. Como stablecoin emitida de forma centralizada, incorpora controles que permiten a Circle restringir direcciones. Justamente por eso, sus detractores argumentan que la empresa sí tiene la capacidad de reaccionar antes de que los fondos sean movidos o mezclados.
Las críticas por los fondos que no fueron congelados a tiempo
Las declaraciones de Allaire se producen en un momento de presión creciente. Uno de los críticos más visibles ha sido el investigador on-chain ZachXBT, quien ha señalado repetidamente que la falta de acción rápida por parte de Circle ha permitido que grandes sumas vinculadas a actividades ilícitas escapen sin ser bloqueadas.
En un hilo ampliamente difundido, ZachXBT afirmó que la inacción de Circle en más de una docena de casos desde 2022 ha contribuido a la fuga de más de USD $420 millones en fondos ilícitos. Su argumento central es que, en varios incidentes, el USDC robado permaneció en billeteras identificables durante horas o incluso días sin ser congelado.
Entre los casos mencionados figuran explotaciones que afectaron a Ledger y Remitano. De acuerdo con esas observaciones, Tether, emisor de USDT, actuó en cuestión de horas para poner fondos en lista negra, mientras que el equivalente en USDC permaneció sin cambios.
ZachXBT también citó otros episodios, incluidos incidentes que afectaron a Cetus, SwapNet y Nomad. Para los críticos, el patrón muestra un problema estructural: la velocidad de los procesos legales no coincide con la velocidad a la que se mueven los activos en blockchain, especialmente cuando los atacantes utilizan puentes entre cadenas y otras herramientas para dispersar fondos.
Ese desfase volvió a quedar en evidencia a comienzos de este mes, cuando Drift Protocol sufrió una presunta explotación vinculada a Corea del Norte. El ataque resultó en pérdidas de hasta USD $280 millones, y cerca de USD $230 millones en USDC se movieron entre cadenas durante varias horas.
El incidente se convirtió en uno de los principales ejemplos usados por quienes cuestionan a Circle. Sus detractores sostienen que, si la empresa posee la capacidad técnica de bloquear direcciones, esperar a que llegue una orden judicial o una instrucción formal de las autoridades deja una ventana demasiado amplia para que los atacantes se escapen con los fondos.
El contraste con Tether y el dilema del poder centralizado
La comparación con Tether ha sido inevitable. El emisor de USDT, la mayor stablecoin del mercado, ha adoptado en varios casos una postura más proactiva y ha congelado fondos vinculados a hackeos o actividades ilícitas en plazos mucho más cortos.
Ese contraste ha alimentado una percepción de que Circle actúa con más lentitud que su principal competidor. Sin embargo, también pone sobre la mesa una diferencia filosófica: qué tanto poder discrecional deberían tener las empresas que emiten stablecoins para intervenir sobre activos que circulan en ecosistemas supuestamente abiertos.
Para una parte del mercado, una respuesta más ágil es casi una obligación moral y operativa. Si un emisor puede reducir pérdidas, argumentan, no hacerlo equivale a permitir que los atacantes aprovechen un cuello de botella regulatorio que ya conocen y explotan.
Para otros, el problema no es solo la velocidad, sino el precedente. Otorgar a emisores como Circle la facultad de congelar fondos más allá de los requisitos legales podría consolidar un nivel de control centralizado que choca con la promesa original de las finanzas descentralizadas.
El debate de fondo sobre DeFi y el estado de derecho
Entre quienes se opusieron a la idea de congelamientos discrecionales más rápidos está Omid Malekan, profesor adjunto en Columbia Business School. Su respuesta al debate apuntó menos a la seguridad inmediata y más a las consecuencias institucionales de permitir que una empresa privada actúe por encima del marco legal establecido.
Malekan advirtió que si Circle y otros emisores de stablecoins implementan funciones arbitrarias de congelamiento o incautación más allá de lo exigido por la ley, se debilitarían los cimientos de DeFi. En su visión, eso erosionaría la confianza en estos sistemas al introducir puntos centralizados de control con capacidad de alterar saldos y acceso a fondos.
Su planteamiento fue aún más lejos al señalar que, en ese escenario, no solo dejaría de cumplirse la idea de que “el código es ley”, sino que incluso la propia ley perdería centralidad. En cambio, dijo, lo que decidiría un solo ejecutivo dentro de una corporación sería lo que cuenta como ley en la práctica.
Ese argumento resume el nudo del debate actual. Por un lado, existe presión para que las stablecoins reaccionen con mayor rapidez frente a ataques multimillonarios. Por otro, también hay temor a que la solución convierta a estos emisores en árbitros casi soberanos dentro del ecosistema cripto.
El caso de Circle muestra cómo las stablecoins han dejado de ser solo instrumentos de liquidez o pagos. Hoy están en el centro de discusiones sobre cumplimiento, seguridad, soberanía tecnológica y gobernanza financiera. La controversia en torno a USDC probablemente seguirá creciendo a medida que aumenten los hackeos y que reguladores, empresas y usuarios intenten definir hasta dónde debe llegar el poder de intervención en la blockchain.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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