Por Canuto  

El CEO de CME Group, Terry Duffy, cuestionó ante la CFTC la supervisión de los mercados de predicción y afirmó que algunos contratos pueden manipularse. El presidente Michael Selig rechazó sus ejemplos como “noticias falsas”, en un choque que también expuso la competencia entre CME, Kalshi y Polymarket.
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  • Terry Duffy acusó a la CFTC de no objetar presentaciones que, según él, podrían violar las normas contra la manipulación.
  • Michael Selig respondió que los casos citados no demostraban operaciones problemáticas en mercados estadounidenses, aunque uno involucró a Kalshi.
  • La disputa ocurre mientras CME espera lanzar futuros vinculados al alquiler de chips Nvidia y cuestiona la auto-certificación regulatoria.

 


El CEO de CME Group, Terry Duffy, protagonizó un enfrentamiento público con Michael Selig, presidente de la Comisión de Comercio de Futuros y Productos Básicos de Estados Unidos, durante una reunión dedicada a la innovación financiera. Duffy sostuvo que la agencia está permitiendo la cotización de contratos que los operadores pueden manipular con facilidad, mientras Selig lo interrumpió y calificó esa afirmación como “noticias falsas”. El intercambio ocurrió el jueves en Washington, en la primera sesión del Comité Asesor de Innovación de la CFTC.

La discusión puso bajo el foco a los mercados de predicción, una categoría de derivados que permite negociar contratos vinculados a resultados de eventos políticos, económicos o sociales. También reveló una tensión comercial más amplia: CME busca ampliar su oferta hacia contratos de eventos y derivados relacionados con computación, mientras Kalshi y Polymarket ya ocupan espacios visibles dentro de ese segmento. La confrontación, por tanto, combinó una disputa regulatoria con la competencia por nuevos productos financieros, detalla Yahoo Finance.

Una agencia con pocos comisionados para revisar miles de contratos

Selig creó en febrero el Comité Asesor de Innovación, integrado por 35 miembros, entre ellos los directores ejecutivos de Kalshi, Polymarket y DraftKings. La agenda de la reunión incluyó criptomonedas, inteligencia artificial y contratos de eventos, precisamente el asunto que Duffy utilizó para cuestionar el funcionamiento de la CFTC. Según el CEO de CME, alrededor de 2.500 auto-certificaciones llegaron a la agencia desde enero de 2025 y ninguna recibió una objeción.

La auto-certificación permite que una bolsa presente un contrato, declare que cumple con la legislación y lo ponga en circulación sin esperar una aprobación específica de la comisión. Duffy argumentó que algunas de esas presentaciones podrían contravenir el principio central 3, que prohíbe los contratos susceptibles de manipulación sencilla. Su crítica adquirió mayor relevancia porque Selig es el único comisionado actualmente en funciones, mientras cuatro de los cinco puestos de la CFTC permanecen vacantes.

El ejecutivo defendió el papel de las bolsas tradicionales y rechazó la idea de que CME opere como una entidad improvisada dentro del sistema financiero. “No somos un montón de pregoneros de circo. Estamos operando los mercados más envidiables del mundo en los Estados Unidos de América”, afirmó durante su intervención. La frase reflejó el tono de una discusión en la que Duffy intentó presentar a CME como un operador con experiencia frente a plataformas más recientes.

La ausencia de comisionados adicionales limita la capacidad institucional de la CFTC para debatir objeciones y adoptar decisiones colegiadas sobre productos controvertidos. Sin embargo, la fuente del caso no atribuyó a esa vacancia una conclusión jurídica específica sobre la validez de cada auto-certificación. El dato sí ayuda a explicar por qué la disputa se desarrolló con un intercambio directo entre el CEO de una bolsa regulada y el presidente que actualmente encabeza la agencia.

Los ejemplos de Venezuela y las operaciones de Kalshi

Duffy citó dos casos para sostener que los mercados de predicción pueden atraer operaciones basadas en información privilegiada o difícil de verificar públicamente. El primero involucró a Gannon Ken Van Dyke, un soldado estadounidense que, según fiscales, convirtió USD $33.034 en más de USD $400.000 en Polymarket mediante apuestas relacionadas con el momento de una operación para capturar a Nicolás Maduro. Los fiscales lo acusaron de utilizar información clasificada sobre la operación.

El segundo caso estuvo relacionado con Gabriel Pérez, operador del teleprompter del presidente Donald Trump, quien presuntamente obtuvo más de USD $100.000 negociando en Kalshi contratos sobre las palabras que utilizaría el mandatario. Los investigadores encontraron operaciones vinculadas con más de una docena de discursos, lo que convirtió el episodio en un ejemplo especialmente sensible para la discusión sobre información no pública. Duffy presentó ambos asuntos como señales de que la vigilancia de estos mercados necesita mayor rigor.

Selig interrumpió a Duffy antes de que terminara de exponer los casos y rechazó la caracterización general. “Esos productos no cotizan en los Estados Unidos. Nunca lo hicieron. Esto ocurrió en el extranjero, y eso son noticias falsas”, respondió el presidente de la CFTC. Duffy calificó la intervención de Selig como un comentario ingenioso, pero reconoció que el mercado relacionado con Maduro pertenecía a Polymarket, una plataforma que opera fuera de Estados Unidos.

El caso de Pérez planteó una diferencia sustancial dentro de la respuesta de Selig, porque las operaciones se ejecutaron en Kalshi, una bolsa que la propia CFTC designa y supervisa. El equipo de vigilancia de Kalshi detectó la actividad y la reportó a la agencia, según el material de origen, de modo que no todos los ejemplos de Duffy podían clasificarse como operaciones extranjeras. La disputa dejó así dos hechos distintos: uno se vinculó con una plataforma internacional y el otro con un mercado estadounidense sujeto a supervisión regulatoria.

La competencia por los contratos vinculados con Nvidia

La fricción entre CME y la CFTC también estuvo marcada por el calendario de lanzamiento de nuevos productos. Kalshi habría comenzado a ofrecer en julio mercados vinculados con el costo de alquilar chips de Nvidia, mientras CME anunció el 11 de agosto que planeaba cotizar futuros sobre índices de alquiler de los modelos H100 y B200. Para ese proyecto, CME trabaja con Silicon Data.

CME prevé comenzar la negociación el 5 de octubre, aunque el lanzamiento todavía depende de la revisión correspondiente. Paralelamente, la CFTC abrió el 19 de agosto una consulta pública de 60 días sobre derivados vinculados con la computación. El plazo previsto para esa consulta termina después del 5 de octubre, una coincidencia temporal que Duffy utilizó para expresar su molestia por lo que considera una ventaja para competidores que ya están operando.

Don Wilson, fundador de DRW y también integrante del comité asesor, preguntó por qué los derivados de computación necesitaban una consulta de 60 días. Duffy añadió que Cantor Fitzgerald había iniciado operaciones institucionales en contratos de Kalshi apenas horas antes, y pidió que el hecho se considerara una coincidencia. El anuncio de Cantor, sin embargo, abarcaba los contratos de eventos en general y no mencionaba específicamente los productos vinculados con computación.

La diferencia de fechas no prueba por sí sola que la CFTC haya favorecido a Kalshi ni que la consulta pública busque retrasar a CME. Sí muestra el desafío que enfrentan los operadores tradicionales cuando una plataforma especializada introduce productos con rapidez y obtiene atención institucional antes de que una bolsa de futuros más grande complete su proceso. En ese contexto, el debate regulatorio se superpone con una carrera para definir cómo se negocian riesgos relacionados con inteligencia artificial, chips y capacidad de cómputo.

La contradicción de CME frente a la auto-certificación

La crítica de Duffy a la auto-certificación también enfrenta un antecedente dentro de CME. La bolsa utilizó ese mismo procedimiento en diciembre de 2017 para certificar sus futuros de Bitcoin, un producto cuya introducción ayudó a consolidar la presencia de los derivados de criptomonedas en los mercados regulados. Duffy firmó el anuncio de aquella decisión, por lo que su cuestionamiento actual no elimina el hecho de que CME recurrió anteriormente al mecanismo que ahora considera riesgoso.

La tensión regulatoria no se limita a los mercados de predicción. En julio, la CFTC congeló el contrato de petróleo crudo de 24 horas de CME mientras avanzaba una reglamentación, y Selig describió el momento como totalmente inapropiado. El periodo de comentarios sobre ese asunto concluye el 26 de agosto, según la información citada en el reporte, mientras CME ya llevó otra disputa ante los tribunales.

El 18 de junio, CME demandó a la CFTC por el contrato perpetuo de Bitcoin de Kalshi y alegó que la agencia había aceptado la justificación presentada por esa plataforma. Esos futuros perpetuos superaron USD $1.000 millones de volumen durante su primera semana, un resultado que subrayó el interés comercial por productos que combinan exposición a Bitcoin con estructuras distintas de los futuros tradicionales de CME.

Duffy también cuestionó la circulación de productos en plataformas extraterritoriales, donde los operadores ubicados en Estados Unidos no pueden acceder legalmente, aunque aun así encuentran vías para hacerlo. Preguntó qué estaba haciendo la comisión para “vigilar la VPN de todos” y mencionó a Hyperliquid como parte de ese desafío. El día anterior, Donald Trump había propuesto llevar Hyperliquid a territorio estadounidense durante una cumbre de criptomonedas celebrada en la Casa Blanca.

Un conflicto que seguirá abierto

El CEO de CME cerró su intervención con una referencia a la crisis financiera de 2008. Duffy afirmó que una mala conducta dentro de los mercados no le cuesta a la industria un solo paso, sino 20, y que la reconstrucción puede tomar años. Su argumento buscó trasladar la discusión desde la velocidad de lanzamiento de los contratos hacia el costo reputacional y regulatorio de permitir productos vulnerables a manipulación.

La disputa también tiene una dimensión de continuidad empresarial, porque Duffy entregará el cargo de CEO a Lynne Fitzpatrick en marzo de 2027. El comité asesor que recibió sus comentarios no puede redactar reglas, mientras Selig conserva la capacidad de actuar desde la presidencia de una agencia con cuatro vacantes. Además, dos de los mandatos regulatorios mencionados en el reporte terminan en cuestión de semanas, lo que añade incertidumbre al calendario de decisiones.

Para los mercados de predicción, el episodio plantea una pregunta central: cómo equilibrar la innovación y la rapidez de la auto-certificación con controles capaces de detectar manipulación, conflictos de interés o uso indebido de información. Las plataformas argumentan que pueden crear instrumentos nuevos para medir expectativas, mientras las bolsas tradicionales reclaman criterios uniformes y una supervisión que no premie la velocidad sobre la seguridad.

La CFTC aún debe procesar la consulta sobre derivados de computación y continuar con los asuntos vinculados a CME, Kalshi, los contratos de petróleo y los futuros perpetuos de Bitcoin. El intercambio entre Duffy y Selig no resolvió esas controversias, pero hizo visible la pugna entre una bolsa histórica, plataformas de predicción en expansión y una autoridad regulatoria con capacidad institucional limitada.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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