La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York busca decomisar USD $61 millones en criptomonedas que vincula con ventas ilícitas de petróleo iraní. Richard Teng afirma que Binance solo aparece como plataforma utilizada por terceros y que la demanda no acusa al exchange de irregularidades, mientras los investigadores siguen el rastro de una red que habría movilizado más de USD $1.500 millones.
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- La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó una demanda civil para decomisar USD $61 millones en criptomonedas presuntamente vinculadas con petróleo iraní vendido en el mercado negro.
- Los investigadores señalan a Blessed Trust y Hexa Whale, dos empresas chinas que habrían usado cuentas en Binance para convertir y mover fondos.
- Richard Teng sostiene que Binance no es demandada ni acusada de mala conducta, y recuerda que el exchange bloquea operaciones con personas sancionadas.
🚨 Binance no está acusada en caso de USD 61 millones
EE. UU. busca decomisar criptomonedas vinculadas presuntamente a ventas ilícitas de petróleo iraní.
Richard Teng señala a terceros. La red investigada habría movido más de USD 1.500 millones. pic.twitter.com/y7VJFGZ5KJ
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 15, 2026
La Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York presentó una demanda de decomiso civil para recuperar aproximadamente USD $61 millones en criptomonedas que, según sus alegaciones, proceden de ventas clandestinas de petróleo iraní.
El caso vuelve a colocar a Binance dentro del debate sobre el uso de exchanges para mover fondos vinculados con sanciones internacionales, aunque la acusación no está dirigida contra la plataforma. La investigación también apunta a una red mucho mayor, con más de USD $1.500 millones en ingresos petroleros presuntamente ilícitos.
Richard Teng, co-CEO de Binance, respondió que el Departamento de Justicia no acusa al exchange de ninguna irregularidad en este expediente. El ejecutivo explicó que los documentos judiciales nombran a Binance como el lugar donde se mantuvieron o canalizaron determinadas cuentas, mientras identifican como objetivos a Blessed Trust, Hexa Whale y personas relacionadas con esas entidades.
Qué busca decomisar la Fiscalía estadounidense
La acción judicial fue anunciada por el fiscal adjunto de Estados Unidos Sean S. Buckley y por James C. Barnacle Jr., director asistente a cargo de la oficina del FBI involucrada en el caso. Los fiscales sostienen que los activos digitales representan parte del dinero generado por la venta de crudo iraní en el mercado negro, una actividad que permite a Teherán obtener ingresos pese a las restricciones financieras impuestas por Washington.
Una demanda de decomiso civil se dirige contra bienes que el Gobierno considera vinculados con actividades ilícitas, incluso cuando no formula cargos penales contra todas las plataformas o intermediarios que aparecen en el recorrido de los fondos. En este caso, la Fiscalía no presentó a Binance como demandada, sino que concentró el procedimiento en los activos y en las entidades que presuntamente los controlaban.
Los documentos describen a Blessed Trust como una firma relacionada con servicios de gestión patrimonial o custodia, mientras que Hexa Whale se presenta como un corredor de materias primas. Según la acusación, ambas empresas habrían servido como fachadas para convertir dinero en criptomonedas por cuenta de clientes vinculados con Irán, incluidos clientes pertenecientes al sector petrolero chino.
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York sostiene que las dos compañías utilizaron cuentas en Binance durante el movimiento de los fondos. Sin embargo, que una dirección o una cuenta haya pasado por un exchange no demuestra por sí solo que la plataforma conociera o aprobara el origen de cada operación, una distinción relevante en un procedimiento que todavía expone alegatos del Gobierno y no una sentencia definitiva.
La respuesta de Richard Teng y los controles de Binance
Teng afirmó que el caso no fue presentado contra Binance y que tampoco alega una conducta indebida por parte del exchange. En su mensaje, el ejecutivo subrayó que la empresa mantiene una política de tolerancia cero frente a las violaciones de sanciones y las actividades ilícitas, además de asegurar que no permite transacciones con personas sancionadas.
La defensa pública del CEO busca separar la mención de Binance en los documentos de cualquier conclusión sobre responsabilidad corporativa. El nombre del exchange aparece porque algunas operaciones o cuentas investigadas pasaron por su infraestructura, pero la demanda identifica como presuntos responsables a Blessed Trust, Hexa Whale y a individuos vinculados con esas organizaciones.
El episodio muestra una de las tensiones centrales de la supervisión de activos digitales: las cadenas de bloques permiten rastrear movimientos entre billeteras, pero el análisis de esas rutas no siempre determina quién controlaba una cuenta, qué información conocía una plataforma o si una operación infringió una sanción. Por eso, las autoridades suelen combinar datos de cadena, registros de exchanges y evidencia empresarial antes de intentar recuperar los activos.
Binance opera además bajo un periodo de supervisión de cumplimiento de tres años derivado de su declaración de culpabilidad en Estados Unidos en 2023 por cargos relacionados con lavado de dinero y sanciones. Ese acuerdo incluyó multas por USD $4.300 millones, de modo que cualquier nueva referencia a flujos asociados con jurisdicciones sancionadas puede aumentar el escrutinio sobre sus controles, aunque el expediente actual no impute irregularidades al exchange.
El rastro de USD $1.500 millones y el papel de Irán
Los USD $61 millones objeto del decomiso representan solo una fracción del flujo que los investigadores dicen haber identificado. De acuerdo con el Departamento de Justicia, un conjunto de billeteras autocustodiadas, denominado Entidad A, recibió y envió más de USD $1.500 millones en ingresos procedentes de ventas ilícitas de petróleo iraní.
La red habría canalizado parte de ese dinero hacia empresas de servicios monetarios relacionadas con la Guardia Revolucionaria Islámica, direcciones de criptomonedas vinculadas con esa organización y un exchange iraní. Washington designó a la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista, por lo que las operaciones que beneficien a sus estructuras financieras pueden activar sanciones y acciones de recuperación de activos.
Buckley dijo que el Gobierno iraní utilizó una red de actores cripto en China y otros lugares para blanquear más de USD $1.500 millones obtenidos del petróleo ilícito. La acusación presenta a las criptomonedas como un mecanismo dentro de una arquitectura financiera más amplia, no necesariamente como el único medio empleado para recibir, convertir o transferir los ingresos.
El contexto regional también incluye un crecimiento de la actividad cripto relacionada con Irán. La información citada por Cryptopolitan señala que Chainalysis estimó el ecosistema de activos digitales iraní en más de USD $7.780 millones durante el año anterior, mientras la Guardia Revolucionaria Islámica habría representado cerca de la mitad de la actividad registrada en cadena durante el cuarto trimestre.
Antecedentes y próximos focos de vigilancia
La relación indirecta entre Binance y flujos iraníes no aparece por primera vez en una investigación pública. En agosto, una investigación de Reuters rastreó al menos USD $4.000 millones movidos durante dos años por el exchange sancionado Shelbit, con una parte de esos fondos pasando por Binance, aunque la empresa negó que Shelbit controlara cuentas dentro de su plataforma.
Según el reporte mencionado, aproximadamente USD $676 millones habrían fluido desde billeteras vinculadas con Shelbit hacia Binance, incluidos unos USD $540 millones después de que el regulador de Dubái sancionara a Shelbit. Binance calificó esa última cifra de inexacta, sostuvo que cualquier cuenta relacionada ya había sido congelada y afirmó que los casos pertinentes fueron reportados a las autoridades.
El nuevo procedimiento se integra en una campaña más amplia del Departamento del Tesoro estadounidense contra las estructuras financieras iraníes, identificada como Economic Fury. Esa campaña ha incluido sanciones contra Nobitex, Shelbit, Aban Tether y billeteras relacionadas con el banco central de Irán, lo que aumenta la presión sobre exchanges, custodios y proveedores de servicios que procesan fondos provenientes de esas redes.
Por ahora, la demanda busca recuperar los activos y demostrar ante el tribunal su presunto vínculo con ventas sancionadas de petróleo, mientras Binance insiste en que no enfrenta acusaciones en el caso. El desenlace podría influir en cómo las autoridades estadounidenses evalúan la responsabilidad de las plataformas cuando sus servicios aparecen en rutas de fondos ilícitos, incluso si los investigadores apuntan formalmente contra otros actores.
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