Por Canuto  

Cathie Wood respaldó el llamado de líderes de la industria para moderar el desarrollo de capacidades de inteligencia artificial, aunque calificó de ridículas las advertencias sobre una posible extinción humana antes de finalizar la década. Sus declaraciones llegan mientras OpenAI, Anthropic y otros actores enfrentan presión política, volatilidad bursátil y un debate creciente sobre ciberseguridad y regulación.
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  • Cathie Wood apoyó la propuesta de Anthropic para establecer límites coordinados al ritmo de avance de la inteligencia artificial.
  • La fundadora de ARK Invest rechazó como ridículas las advertencias de que la IA podría matar a los humanos antes de 2030.
  • Las acciones de chips y empresas vinculadas con la IA siguieron bajo presión mientras legisladores exigieron una regulación más estricta.


Cathie Wood respalda frenar la IA y rechaza las advertencias de extinción humana

Cathie Wood, fundadora de ARK Invest, respaldó el martes 15 de septiembre de 2026 el llamado de varios líderes tecnológicos para moderar el desarrollo de capacidades de inteligencia artificial. Sin embargo, durante una conversación con periodistas en Sídney, la inversora descartó las advertencias de investigadores que consideran posible que la IA provoque la muerte de todos los seres humanos antes de finalizar la década. Sus comentarios reflejan una posición intermedia: más vigilancia y seguridad para la tecnología, pero menos dramatismo frente a los escenarios de extinción.

Según el reporte publicado por Yahoo Finance, Wood calificó de “ridícula” la idea de que la inteligencia artificial pueda matar a la humanidad antes de 2030, en referencia a publicaciones difundidas por investigadores en redes sociales. La empresaria añadió que ese tipo de advertencias, aunque exageradas en su opinión, ofrecen una oportunidad para concentrar la atención internacional en la ciberseguridad vinculada con los sistemas avanzados. Para ARK, el debate no debería limitarse a una disputa sobre crecimiento o freno, sino incluir la protección de infraestructuras y usuarios.

Wood apoya un mayor escrutinio

Wood afirmó que recibe favorablemente el escrutinio sobre la trayectoria de la inteligencia artificial y sus posibles riesgos. La fundadora de ARK recordó su experiencia durante la burbuja tecnológica y de telecomunicaciones, que terminó en un colapso, para explicar por qué considera útil que los líderes de la industria expongan públicamente las vulnerabilidades de esta nueva etapa tecnológica.

“Habiendo estado en la burbuja tecnológica y de telecomunicaciones, que terminó en un colapso, me alegra que los líderes de la industria estén anunciando los riesgos asociados con esta nueva tecnología”, dijo Wood a los periodistas en Sídney. A su juicio, reconocer el problema representa una parte sustancial de la respuesta, porque permite diseñar controles antes de que la expansión de la IA genere consecuencias difíciles de revertir.

La posición de Wood también tiene una dimensión financiera, debido a la exposición de ARK a empresas que participan directamente en el desarrollo de esta tecnología. Según Reuters, los fondos públicos y privados de la firma mantienen posiciones en Tesla, SpaceX, OpenAI y Anthropic, por lo que el ritmo de crecimiento de la IA puede afectar tanto las oportunidades de inversión como los riesgos asociados con sus carteras.

Ese vínculo no convierte sus declaraciones en una defensa automática del crecimiento ilimitado, pero sí ayuda a explicar su énfasis en la seguridad práctica. Wood respaldó la discusión sobre límites, evaluaciones y ciberseguridad, aunque rechazó convertir las proyecciones más extremas sobre la supervivencia humana en una conclusión inevitable para la industria.

La propuesta de Anthropic para marcar el ritmo

El debate se intensificó después de que Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicara el 12 de septiembre un ensayo titulado We Must Pace the Frontier, en el que pidió a las empresas de IA moderar el ritmo de desarrollo de capacidades. Su propuesta busca que la expansión de los modelos más avanzados avance a una velocidad compatible con la evaluación de sus riesgos.

El plan contempla incorporar evaluadores independientes dentro de los laboratorios que desarrollan sistemas de frontera y establecer referencias de seguridad compartidas entre compañías. También plantea acordar límites sobre la velocidad con la que pueden aumentar las capacidades de la IA, una idea que trasladaría la discusión desde los compromisos voluntarios de cada empresa hacia parámetros comparables entre competidores.

Amodei además propuso buscar coordinación entre gobiernos, incluida China, porque los avances de la inteligencia artificial no quedan circunscritos a una sola jurisdicción. La cooperación internacional enfrenta obstáculos políticos y tecnológicos, pero el planteamiento parte de una preocupación concreta: si los laboratorios compiten sin reglas comunes, podrían priorizar la velocidad comercial sobre las pruebas de seguridad.

Sam Altman, CEO de OpenAI, y Elon Musk respaldaron el llamado durante el fin de semana, según reportes difundidos en redes sociales, aunque Altman habría aclarado que marcar el paso no significa detenerse. La precisión resulta relevante para una industria que necesita grandes inversiones y capacidad informática para avanzar, pero que al mismo tiempo enfrenta dudas sobre la supervisión de modelos cada vez más potentes.

Advertencias extremas y reacción de los mercados

Las declaraciones de los ejecutivos llegaron después de una semana turbulenta para la industria. Jacob Coxon, un investigador que renunció a Anthropic la semana anterior, escribió públicamente que las personas que construyen IA creen sinceramente que la tecnología podría matar a todos antes de finalizar la década, una publicación que superó los 150 millones de visualizaciones.

Evan Hubinger, investigador de seguridad de Anthropic, expresó por separado que calcula una probabilidad superior al 10% de que la IA mate a todos los humanos durante la próxima década. El carácter extremo de ambas advertencias impulsó a más de 20 legisladores a pedir una regulación más estricta, mientras el debate pasó de los laboratorios y las redes sociales a los centros de decisión política.

Las acciones vinculadas con la IA cayeron en Asia, Europa y las operaciones previas a la apertura de Estados Unidos el lunes, y los mercados asiáticos extendieron las pérdidas el martes, con empresas de chips y otros proveedores tecnológicos bajo presión.

Causas de movimientos recientes

(a) Catalizador reportado: medios como El temor a la IA golpea las acciones vinculadas al sector y Las acciones vinculadas con la IA se resienten en Bolsa relacionaron temporalmente las caídas con las advertencias de líderes del sector y el llamado a ralentizar el desarrollo. Ese vínculo describe un catalizador informado por esas publicaciones, pero no prueba que haya sido la única causa del movimiento.

(b) Explicación plausible: la posibilidad de nuevas exigencias regulatorias, mayores costos de desarrollo o retrasos en el lanzamiento de productos pudo aumentar la cautela de los inversores. También pudieron influir las dudas sobre la seguridad de los sistemas y la sensibilidad de las valoraciones tecnológicas. No obstante, con la información disponible no puede atribuirse todo el movimiento a un motivo único confirmado.

La reacción bursátil no demuestra por sí sola que los inversores crean en un escenario de extinción, pero sí evidencia la sensibilidad del sector ante cualquier señal que amenace sus expectativas de crecimiento. En este caso, las advertencias públicas y el debate sobre posibles límites coincidieron con pérdidas en varias plazas, sin que pueda establecerse una relación causal exclusiva.

Trump rechaza nueva legislación y OpenAI aplaza su salida a bolsa

El presidente Donald Trump rechazó el lunes la idea de que sea necesaria una nueva legislación para enfrentar los riesgos de la inteligencia artificial. Según la información divulgada, Trump sostuvo que la autoridad existente basta para regular y procesar a las empresas del sector, una postura que contrasta con la petición de más de 20 legisladores y con el llamado de los investigadores a establecer controles adicionales.

La diferencia entre ambos enfoques deja abierta una disputa sobre el alcance de la supervisión pública. Mientras la propuesta de Anthropic apuesta por evaluadores independientes, estándares comunes y coordinación internacional, la posición presidencial descrita en el reporte confía en utilizar las herramientas legales ya disponibles para exigir responsabilidades a las compañías.

En paralelo, Altman declaró a Fortune que OpenAI no saldrá a bolsa en 2026, citando el entorno de seguridad. La decisión añade otra señal de prudencia corporativa en un sector que ha atraído enormes expectativas financieras, porque una oferta pública habría sometido a la empresa a una mayor presión de los mercados, los accionistas y los reguladores.

El debate, por tanto, no se reduce a elegir entre acelerar o detener la inteligencia artificial. Las empresas buscan continuar el desarrollo, los gobiernos discuten si las normas actuales son suficientes, los investigadores alertan sobre riesgos extremos y los inversores intentan valorar cuánto pueden afectar esas tensiones a las compañías que lideran la carrera tecnológica.

La posición de Wood resume esa complejidad: considera necesario escuchar las advertencias y reforzar la ciberseguridad, pero no acepta que las predicciones más alarmistas se presenten como hechos inevitables. La discusión seguirá influyendo en las decisiones de los laboratorios, en la regulación y en la valoración de las empresas vinculadas con la IA mientras la industria intenta demostrar que puede avanzar sin perder el control sobre sus propios sistemas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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