Por Canuto  

California comenzará a prohibir desde el 1 de julio que los servicios de streaming emitan anuncios con un volumen superior al del contenido principal, una medida que busca extender al video online una protección ya vigente en la televisión tradicional y que podría obligar a plataformas como Netflix, Disney, Amazon Prime Video y otras a ajustar sus sistemas publicitarios.
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  • La ley SB 576 entrará en vigor el 1 de julio en California y prohíbe anuncios más ruidosos que el video que acompañan.
  • La norma acerca al streaming a las exigencias ya aplicadas a televisión abierta, cable y satélite bajo la ley CALM.
  • La industria advirtió retos técnicos por la inserción publicitaria del lado del servidor y la variedad de dispositivos.

 


Desde el 1 de julio, los servicios de streaming no podrán emitir en California anuncios con un volumen superior al del contenido que acompaña. La medida apunta a una queja frecuente entre usuarios que ven series, películas o transmisiones y de pronto reciben comerciales notablemente más estridentes.

La nueva regla surge de la ley SB 576, firmada en octubre de 2025 por el gobernador Gavin Newsom. Su texto prohíbe que cualquier plataforma de video en streaming transmita “el audio de anuncios comerciales más ruidosos que el contenido del video que los acompaña” dentro del estado, indican reportes.

El cambio regulatorio busca llevar cierta paridad entre el streaming y la televisión tradicional. En radiodifusión, cable y satélite, ya existe una obligación similar bajo la Ley de Mitigación de Volumen de Anuncios Comerciales, conocida como CALM.

Según explica la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, los comerciales en esos servicios solo pueden emitirse al mismo volumen promedio que los programas que acompañan. California ahora intenta aplicar un principio comparable al ecosistema de plataformas digitales.

Por ahora, no está claro cómo ejecutarán el cumplimiento las empresas de streaming ni si esos ajustes se limitarán al territorio californiano. Tampoco se ha visto que los servicios detallen públicamente si adoptarán una estrategia local o una política más amplia para todo Estados Unidos.

Qué establece la nueva ley en California

La SB 576 entrará en vigor el 1 de julio y convierte en ilegal una práctica que muchos usuarios consideran molesta desde hace años. El foco está puesto exclusivamente en la diferencia de volumen entre la publicidad y el contenido que se reproduce.

En términos prácticos, la norma obliga a que el audio de los anuncios no sobresalga frente al video principal. No se trata de prohibir publicidad, sino de evitar que esta rompa la experiencia con saltos de sonoridad percibidos como agresivos.

La ley fue firmada por Gavin Newsom en octubre de 2025, después de su paso por la legislatura estatal. The Hollywood Reporter destacó esta semana la inminencia de la entrada en vigencia de la disposición.

El texto legal coloca a las plataformas de streaming más cerca del marco regulatorio aplicado a radiodifusión, cable y satélite. Esa equiparación era uno de los objetivos centrales de la iniciativa.

Para el usuario promedio, el problema parece simple, pero en la práctica depende de cómo se mide y procesa la sonoridad. La discusión no gira solo en torno al volumen absoluto, sino al nivel promedio percibido entre programas y comerciales.

La regla estatal podría influir más allá de California, incluso sin un mandato federal inmediato para todo el streaming. Si las plataformas concluyen que segmentar el audio por estado es ineficiente, podrían preferir aplicar el ajuste a una base mayor de usuarios.

Por qué el cambio podría extenderse fuera de California

Aunque las compañías podrían limitar los cambios solo a los clientes detectados en California, también existe una razón operativa para una implementación más amplia. Mantener distintas configuraciones por jurisdicción puede añadir complejidad a flujos publicitarios ya fragmentados.

Esa posibilidad gana fuerza porque Illinois también avanza en la misma dirección. Un proyecto de ley aprobado este mes exigirá que las transmisiones en ese estado cumplan requisitos sobre volumen de anuncios a partir del 1 de julio de 2027.

Si más estados copian ese enfoque, las grandes plataformas tendrán incentivos para estandarizar procesos de sonoridad en todo el país. Ese tipo de convergencia regulatoria suele reducir fricciones técnicas, aunque implique costos de adaptación inicial.

Por ahora, no hay confirmación pública de que Netflix, Disney, Amazon Prime Video, Peacock, Pluto TV u otros actores vayan a modificar el audio de todas sus transmisiones estadounidenses. Sin embargo, el precedente de California puede funcionar como presión práctica para una solución más general.

También pesa la expectativa del consumidor, que rara vez distingue entre una política estatal y una decisión nacional de producto. Si una plataforma mejora la experiencia en una zona, podría enfrentar críticas si no replica ese estándar en el resto de su mercado doméstico.

En ese sentido, la ley californiana podría tener un impacto indirecto superior al de su alcance territorial formal. El streaming opera con escalas nacionales y globales, y los cambios locales a menudo terminan reconfigurando sistemas completos.

La resistencia de la industria y los retos técnicos

La Motion Picture Association, entre cuyos miembros figuran Netflix, Disney, Amazon Prime Video y Paramount, se opuso al proyecto. También lo hizo la Streaming Innovation Alliance, integrada por Netflix, Disney, Peacock y Pluto TV.

De acuerdo con un análisis de la Asamblea estatal de septiembre de 2025, ambos grupos sostuvieron que “muchos” servicios ya estaban tratando de gestionar la sonoridad de los anuncios. Su argumento central era que el problema no siempre depende de una sola decisión simple de la plataforma.

La industria señaló especialmente las dificultades derivadas de la inserción publicitaria del lado del servidor. Ese sistema puede producir inconsistencias en el volumen cuando los anuncios llegan desde distintas plataformas de codificación.

Además, las empresas deben lidiar con una amplia variedad de dispositivos de salida. Un mismo anuncio puede reproducirse en televisores, tabletas o teléfonos, cada uno con características acústicas y configuraciones de audio diferentes.

Esas diferencias vuelven más complejo garantizar una experiencia uniforme de sonoridad percibida. No basta con fijar un parámetro teórico si la publicidad entra por rutas técnicas diversas y termina consumiéndose en equipos muy distintos.

TV Tech informó en diciembre que los proveedores de streaming necesitarán integrar procesamiento basado en archivos y, en algunos casos, control de sonoridad en tiempo real dentro de su flujo de trabajo de inserción comercial del lado del servidor. Según esa publicación, es un tratamiento similar al que ya aplican para su programación principal.

Ese punto ayuda a entender por qué la regulación no solo es una cuestión legal, sino también de infraestructura tecnológica. Para algunas plataformas, cumplir podría implicar revisar software, codificación, monitoreo y control de calidad de sus sistemas publicitarios.

Un problema viejo que no desapareció en la televisión tradicional

Las dificultades para controlar la sonoridad no son nuevas ni exclusivas del streaming. La experiencia de la televisión abierta, por cable y satélite muestra que incluso con reglas vigentes las quejas de los usuarios no han desaparecido.

La FCC dijo que recibió “al menos” 1.700 quejas sobre anuncios demasiado ruidosos en 2024. Esa cifra sugiere que el problema sigue siendo visible para el regulador más de una década después de la adopción de normas para la televisión tradicional.

En 2023, la agencia reportó alrededor de 825 quejas por esta misma causa. En 2022, la cifra fue de aproximadamente 750.

La evolución de esos datos muestra un repunte importante en 2024 frente a los dos años previos. Aunque las cifras no explican por sí solas las razones del aumento, sí reflejan que la molestia del público sigue presente.

Ese antecedente también funciona como advertencia para California y para las propias plataformas digitales. Tener una ley no garantiza por sí mismo una experiencia perfecta si la implementación técnica resulta irregular o si la fiscalización es limitada.

Al mismo tiempo, la existencia de miles de reclamos respalda la idea de que el volumen publicitario no es una irritación menor. Se trata de una fricción cotidiana que afecta la experiencia de usuario y que ahora recibe una respuesta específica en el entorno del streaming.

Lo que está en juego para plataformas y usuarios

Para los consumidores, el cambio puede traducirse en sesiones de visualización menos intrusivas y en menos dependencia del botón de silencio. En una época en la que las plataformas con publicidad buscan crecer, la experiencia durante los cortes comerciales se vuelve un factor competitivo relevante.

Para las compañías, en cambio, el desafío es equilibrar monetización, cumplimiento y operación técnica. La publicidad es una fuente de ingresos importante, pero su efectividad no necesariamente depende de sobresaltar al usuario con picos de volumen.

La discusión también encaja en una tendencia más amplia de control regulatorio sobre la economía digital. A medida que servicios antes vistos como puramente tecnológicos se convierten en infraestructura cultural y comercial masiva, aumentan las expectativas de protección al consumidor.

California vuelve a ubicarse como laboratorio de normas que luego pueden irradiarse a otros estados. Si la implementación resulta viable y políticamente popular, no sería extraño ver nuevas propuestas similares en otras jurisdicciones.

Por ahora, la gran incógnita es cómo responderán las plataformas en la práctica desde el 1 de julio. Lo que sí queda claro es que la era de los anuncios escandalosamente más ruidosos que el contenido enfrenta un nuevo límite legal en uno de los mercados más influyentes de Estados Unidos.


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