El CEO de Ripple respaldó el “mensaje enfático” de Donald Trump para presionar la aprobación del CLARITY Act, una propuesta que redefiniría la supervisión cripto en EE. UU. y daría más peso a la CFTC. Pero el proyecto enfrenta un bloqueo: el lobby bancario busca cerrar una supuesta escapatoria que permite a exchanges entregar “recompensas” a usuarios de stablecoins, un punto que amenaza con frenar toda la agenda regulatoria.
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- Brad Garlinghouse celebró en redes el llamado de Donald Trump para que el Congreso apruebe el CLARITY Act
- Bancos y criptoempresas chocan por un lenguaje que limitaría incentivos en stablecoins, tras una “escapatoria” usada por programas de recompensas.
- Standard Chartered advirtió que podría haber hasta USD $500.000 millones en salida de depósitos hacia stablecoins para 2028 si la ley avanza.
El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, volvió a colocar la regulación cripto en el centro del debate público en Estados Unidos. El martes, el ejecutivo recurrió a redes sociales para elogiar el “mensaje enfático” del presidente Donald Trump, quien instó a los legisladores a aprobar el CLARITY Act. El directivo presentó el tema como una discusión sobre lo que “siempre ha sido” mejor para el pueblo estadounidense.
La intervención de Trump llegó en medio de un pulso entre bancos tradicionales y empresas de criptomonedas por el tratamiento de las stablecoins. En su publicación, el presidente se alineó con la industria cripto y criticó que los bancos intenten presionar para modificar el marco de incentivos que hoy ofrecen algunos exchanges. Ese choque, según el reporte de DL News, amenaza con descarrilar el avance legislativo.
El CLARITY Act se ha presentado como una pieza clave para definir cómo se supervisa el mercado cripto a nivel federal. El problema es que, aunque la discusión sobre stablecoins tiene su propia trayectoria, su fricción actual se ha convertido en el punto de bloqueo para una reforma más amplia. En la práctica, una cláusula específica puede mantener congelado el resto del paquete.
Garlinghouse, cuya empresa está asociada al token XRP, sigue empujando por reglas más claras incluso cuando otros actores cuestionan el diseño del proyecto. En este episodio, su postura coincide con la del presidente, que pidió a los bancos “hacer un buen trato con la industria cripto” y no retener al CLARITY Act como rehén de disputas sectoriales.
La “escapatoria” de las stablecoins: intereses prohibidos, recompensas permitidas
El origen inmediato del conflicto está en la manera en que algunas empresas cripto entregan beneficios a quienes mantienen stablecoins. Aunque el GENIUS Act, aprobado el verano pasado, prohibió que se trasladen intereses a los tenedores de stablecoins, el mercado encontró vías para ofrecer rendimientos con otro nombre. La discusión ahora gira en torno a si eso equivale, en la práctica, a pagar intereses.
Un ejemplo citado es Coinbase, el mayor exchange de criptomonedas en Estados Unidos. La compañía paga beneficios a los tenedores de stablecoins bajo el rótulo de “recompensas”. Además, ubicó el programa detrás de un producto de suscripción llamado Coinbase One, para enmarcar los incentivos financieros como un beneficio de lealtad para usuarios.
Para los grupos de presión de la banca, esa práctica representa una escapatoria que debería cerrarse. Su objetivo es incorporar un nuevo lenguaje en el CLARITY Act que limite o restrinja esa modalidad. Desde su perspectiva, sin un freno explícito, el incentivo a mover dinero desde depósitos bancarios hacia stablecoins podría crecer.
El lobby cripto se ha opuesto a esos cambios, lo que alimenta el enfrentamiento. Mientras no se resuelva esa diferencia, el CLARITY Act permanece en pausa. De acuerdo con lo reportado, el proyecto se encuentra atascado en el Comité Bancario del Senado, tras el colapso de un acuerdo que se desmoronó la semana anterior.
Qué plantea el CLARITY Act y por qué importa quién supervise
Para lectores nuevos, la importancia del CLARITY Act no está solo en un detalle sobre stablecoins, sino en el marco general de clasificación y supervisión de criptoactivos. La propuesta busca definir qué criptomonedas se consideran commodities y cuáles se consideran valores. Ese punto es decisivo, porque determina el regulador principal y el tipo de exigencias aplicables a emisores y plataformas.
El criterio central para esa clasificación sería la “descentralización suficiente”. Según la idea descrita en el reporte, esto alude al grado de control que desarrolladores o empresas conservan sobre infraestructura crítica de una red blockchain o sobre la emisión de tokens. A mayor control centralizado, mayor probabilidad de caer en el perímetro de valores; a mayor descentralización, mayor probabilidad de tratarse como commodity.
En ese diseño, una criptomoneda que cumpla con la descentralización suficiente calificaría como commodity. Eso la pondría bajo la autoridad de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) seguiría involucrada en los casos que correspondan a valores, pero la arquitectura de la ley inclina el peso hacia su agencia aliada.
El trasfondo político también pesa: se ha descrito que la SEC, durante el segundo mandato de Trump, se ha mostrado más indulgente con la industria cripto. En ese contexto, el cambio hacia la CFTC se percibe como potencialmente aún más favorable para el sector. Por eso, las apuestas sobre el proyecto son altas para empresas, inversionistas y plataformas.
Bancos en alerta: depósitos, competencia y una cifra de USD $500.000 millones
Los grandes bancos temen que, sin restricciones claras, los clientes migren fondos desde cuentas tradicionales hacia stablecoins para luego mantenerlas en exchanges. El incentivo sería obtener recompensas o beneficios que, desde la óptica bancaria, se parecen demasiado a intereses bancarios sin someterse al mismo marco regulatorio. En un sistema donde los depósitos son base de fondeo, una salida rápida preocupa por sus efectos en liquidez y competencia.
Standard Chartered estimó que esa potencial salida podría alcanzar hasta USD $500.000 millones hacia 2028, si se aprueba el CLARITY Act. La advertencia no describe un escenario inevitable, pero ilustra el tamaño del riesgo que visualizan algunas instituciones. Esa cifra también explica por qué el lobby bancario busca endurecer el lenguaje sobre pagos o recompensas ligadas a stablecoins.
Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, se sumó a la presión desde otra arista. El lunes afirmó que si las empresas cripto quieren pagar recompensas por stablecoins a clientes, entonces deberían estar reguladas adecuadamente y convertirse en bancos. Para la banca, el punto es la simetría competitiva: mismas actividades, mismas reglas.
El conflicto no se limita al texto legislativo. El miércoles, el lobby bancario reaccionó contra la decisión del Banco de la Reserva Federal de Kansas City de otorgar a Kraken derechos para usar los mismos canales de pago que bancos y cooperativas de crédito. “Estamos profundamente preocupados”, dijo Paige Pidano Paridon, codirectora de asuntos regulatorios en el Instituto de Políticas Bancarias, según declaraciones citadas.
Trump, la industria cripto y el factor USD1
En su mensaje, Trump planteó que los bancos no deberían intentar resolver el tema “bajo el GENIUS” ni mantener CLARITY Act como rehén. También sostuvo que deben alcanzar un buen acuerdo con la industria cripto por ser, según su postura, lo mejor para el pueblo estadounidense. En términos políticos, el comentario es una señal de respaldo explícito a las empresas cripto en una disputa con actores financieros tradicionales.
El reporte añade un elemento adicional de contexto: la familia Trump posee y opera la quinta stablecoin más grande del mercado, llamada USD1, de acuerdo con datos de DefiLlama. La moneda es emitida por World Liberty Financial. Allí, el presidente figura como cofundador emérito, un detalle que vuelve más sensible el debate público.
La combinación de política pública, intereses empresariales y competencia bancaria explica por qué una cláusula sobre recompensas puede bloquear una reforma mayor. Para el ecosistema cripto, el CLARITY Act promete reglas de clasificación y supervisión que podrían reducir incertidumbre. Para la banca, el mismo proyecto puede acelerar una transición de depósitos a instrumentos que consideran sustitutivos.
Por ahora, el resultado inmediato es la parálisis legislativa. El proyecto se mantiene detenido en el Comité Bancario del Senado tras el colapso del acuerdo entre el sector bancario y las empresas cripto. Y aunque figuras como Garlinghouse presionan para destrabarlo, la pelea por el diseño de las stablecoins sigue siendo el cuello de botella.
Mercado y expectativas: volatilidad, pronósticos y el costo del estancamiento
Más allá de la política, la disputa se conecta con la percepción de riesgo regulatorio en los mercados. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, atribuyó la volatilidad de Bitcoin en febrero al estancamiento entre legisladores y un grupo de empresas cripto alrededor del CLARITY Act. Esa lectura sugiere que la incertidumbre regulatoria puede amplificar movimientos de precio en activos como BTC.
Garlinghouse también conectó el tema con expectativas de mercado. Según se reportó, pronosticó que Bitcoin alcanzaría nuevos máximos en 2026 si se aprobara el proyecto de ley. No se trata de una proyección oficial ni de un consenso del mercado, pero refleja la idea de que un marco más claro podría incentivar adopción, inversión y actividad empresarial.
Sin embargo, el punto crítico sigue concentrado en una sola cláusula asociada a stablecoins. Allí se juega el equilibrio entre innovación financiera y protección del sistema bancario. Mientras esa brecha no se cierre, la promesa de una gran reforma de supervisión cripto seguirá condicionada por un debate que parece pequeño, pero que tiene implicaciones de gran escala.
En el fondo, el CLARITY Act intenta responder una pregunta que persigue a la industria desde hace años: qué es cada token ante la ley y quién lo regula. Lo que hoy se discute en el Senado es si esa respuesta puede construirse sin reconfigurar, al mismo tiempo, el mapa competitivo entre bancos y plataformas cripto en torno a las stablecoins.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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