El Banco Central Europeo dio un paso clave en el diseño del euro digital al optar por estándares europeos abiertos en lugar de redes propietarias, una decisión que busca reducir la dependencia regional de Visa y Mastercard y sentar las bases para una infraestructura de pagos interoperable en toda la eurozona.
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- El BCE firmó acuerdos con ECPC, nexo standards y Berlin Group para estructurar el euro digital sobre estándares abiertos.
- La iniciativa apunta a reducir la dependencia europea de redes propietarias como Visa, Mastercard y otras billeteras globales.
- El despliegue a escala aún depende de que los colegisladores de la UE aprueben la regulación del euro digital.
💶🚀 BCE avanza hacia el euro digital con estándares abiertos
El Banco Central Europeo ha elegido estándares europeos para el euro digital.
Esto busca reducir la dependencia de Visa y Mastercard en pagos en la eurozona.
Se establecieron acuerdos con ECPC, nexo standards y… pic.twitter.com/eVjhKvosZz
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) April 25, 2026
El Banco Central Europeo, o BCE, eligió una ruta tecnológica con fuerte carga estratégica para el euro digital. En lugar de apoyarse en infraestructura propietaria dominada por redes globales de tarjetas, la entidad firmó acuerdos con tres organismos de estandarización europeos para construir una base técnica abierta, compartida y disponible para cualquier proveedor de pagos de la región.
La decisión apunta directamente a uno de los grandes problemas que Bruselas y Fráncfort han señalado desde hace años: la alta dependencia de Europa respecto a actores externos en pagos minoristas. En la práctica, esto significa que una parte relevante de los pagos cotidianos en la eurozona sigue pasando por rieles controlados por empresas como Visa y Mastercard.
De acuerdo con la información original, los acuerdos se firmaron con la European Card Payment Cooperation, conocida como ECPC, con nexo standards y con el Berlin Group. El objetivo es que el euro digital cuente con una infraestructura no propietaria, algo que permitiría a proveedores europeos adoptar esos estándares sin pagar comisiones a esquemas globales de tarjetas.
Para los lectores menos familiarizados con el tema, el euro digital es el proyecto de moneda digital de banco central que evalúa la eurozona. A diferencia de criptomonedas descentralizadas como Bitcoin, se trataría de una forma digital del dinero emitido por el banco central, con respaldo estatal y orientada a pagos de uso cotidiano.
Tres estándares para distintas capas del sistema de pagos
El esquema anunciado por el BCE distribuye funciones entre tres marcos técnicos. CPACE, desarrollado por ECPC, se encargará de las transacciones sin contacto de tipo tap-to-pay mediante comunicación de campo cercano, o NFC. Esa capa resulta especialmente importante para pagos presenciales en comercios, donde la experiencia del usuario debe ser rápida y familiar.
Nexo standards, por su parte, conectará los sistemas de los comercios con los back-ends de los proveedores de servicios de pago y de los adquirentes. Esa pieza cubre tanto la aceptación de pagos en tienda como las operaciones en cajeros automáticos, lo que le da un rol de puente entre dispositivos físicos y la infraestructura financiera que procesa las transacciones.
La tercera pata es el Berlin Group, cuyas reglas abarcan transferencias basadas en cuentas mediante identificadores como números de teléfono móvil. También cubren verificaciones de saldo e integraciones con aplicaciones de comerciantes, un aspecto clave si el euro digital aspira a convivir con apps bancarias, fintech y sistemas de pagos ya extendidos en la región.
El peso del Berlin Group no es menor. Según se indicó, cerca del 80% del mercado europeo ya utiliza estándares de su marco de API, que hoy sostienen buena parte de la banca abierta PSD2 para bancos y aplicaciones fintech. Eso sugiere que el BCE no parte de cero, sino que aprovecha una base tecnológica ya conocida por buena parte del ecosistema financiero europeo.
También hay señales institucionales detrás de cada organismo. ECPC fue fundada en 2020 por seis empresas de pagos de Francia, Alemania, Bélgica, Bulgaria, España y Portugal. Nexo, en tanto, es una organización internacional sin fines de lucro con sede en Bruselas. Esa composición refuerza la idea de una respuesta paneuropea frente a la fragmentación del mercado de pagos.
Un movimiento con implicaciones para Visa y Mastercard
Más allá del aspecto técnico, el anuncio tiene una lectura política y competitiva muy clara. El BCE sostuvo que Europa carece de un estándar abierto único para terminales de pago. Esa carencia ha contribuido a que la región dependa de sistemas propietarios operados por esquemas globales de tarjetas y billeteras digitales.
La adopción de estos tres estándares abiertos busca revertir ese cuadro. Si funcionan como espera la autoridad monetaria, los esquemas nacionales de tarjetas podrían expandirse más allá de sus mercados de origen y usar terminales ya existentes, sin tener que reconstruir la infraestructura desde cero. Ese punto es relevante porque el costo de desplegar nuevas redes suele ser una de las principales barreras para competir.
Para los proveedores europeos de pago, el atractivo radica en la escala. Con un euro digital que alcance estatus de moneda de curso legal, estas empresas tendrían mejores condiciones para operar entre fronteras dentro de la eurozona. En otras palabras, el BCE intenta sentar las bases para que la interoperabilidad no dependa de redes extranjeras.
El movimiento también corre en paralelo a otros esfuerzos regionales. La nota menciona el caso de Wero, ya operativo en Francia, Alemania y Bélgica, con el objetivo explícito de reducir la dependencia respecto a Visa, Mastercard y PayPal. Aunque se trata de iniciativas diferentes, ambas comparten la misma preocupación de fondo: la soberanía europea en pagos digitales.
Ese concepto de soberanía no es menor en el debate actual. En Europa, la discusión sobre el euro digital no gira solo en torno a innovación o eficiencia. También involucra autonomía estratégica, competencia tecnológica y capacidad de la región para garantizar servicios de pago críticos sin depender de actores externos.
Lo que dijo el BCE y por qué la regulación sigue siendo decisiva
Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, presentó los acuerdos como un avance hacia una infraestructura de pagos más libre. En sus palabras, la adopción de estándares abiertos puede ofrecer a las empresas privadas una alternativa frente a las redes propietarias que dominan buena parte del mercado actual.
Cipollone afirmó que los estándares abiertos del euro digital proporcionarían una alternativa europea libre a los actuales estándares propietarios. También señaló que facilitarían la entrada de nuevos proveedores europeos al mercado y darían a los proveedores europeos de servicios de pago y a los comerciantes la certeza necesaria para invertir, innovar y competir en toda la zona del euro.
Sin embargo, el anuncio no significa que el despliegue del euro digital esté garantizado. El propio BCE advirtió que los beneficios no llegarán plenamente hasta que los colegisladores de la Unión Europea adopten la regulación correspondiente. Sin esa base legal, los estándares siguen siendo opcionales y los actores privados no pueden asumir con certeza que existirá escala paneuropea para justificar nuevas inversiones.
Ese detalle es central para entender el momento actual del proyecto. El diseño técnico avanza, pero la viabilidad comercial y operativa del euro digital depende todavía de decisiones políticas. Si la legislación no se aprueba, los estándares podrían quedar como herramientas disponibles, aunque sin el impulso normativo necesario para convertirse en columna vertebral de los pagos digitales en la eurozona.
Desde una perspectiva más amplia, el paso dado por el BCE muestra cómo las monedas digitales de bancos centrales no solo compiten con efectivo o con criptomonedas, sino también con la infraestructura existente de pagos privados. En este caso, el debate europeo parece centrarse menos en reemplazar al sistema financiero y más en redefinir quién controla los rieles sobre los que circulará el dinero digital del bloque.
La información fue reportada originalmente por Yahoo Finance, que citó una nota de BeInCrypto firmada por Phil Haunhorst. Lo relevante, por ahora, es que el BCE ya delineó un mensaje claro: si el euro digital avanza, quiere hacerlo sobre estándares europeos abiertos y no sobre plataformas propietarias de alcance global.
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