Por Canuto  

Una investigación periodística puso en entredicho la credibilidad de Polymarket al sostener que buena parte del entusiasmo viral alrededor de la plataforma fue impulsado por videos de apuestas falsas y ganancias fabricadas. El caso llega en un momento delicado para la empresa, que intenta consolidarse en Estados Unidos mientras enfrenta choques regulatorios y crecientes dudas sobre la transparencia de su promoción.

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  • Una investigación revisó 1.105 videos de 10 creadores y concluyó que las apuestas mostradas, por unos USD $1,9 millones, no eran reales.
  • En 118 videos se promocionaron casi USD $900.000 en ganancias fabricadas sobre apuestas que en realidad habrían perdido más de USD $166.000.
  • El caso complica el esfuerzo de Polymarket por ganar legitimidad en EE. UU. en medio de disputas con reguladores estatales y federales.

 


Polymarket quedó bajo una nueva ola de escrutinio luego de que una investigación periodística señalara que parte de su impulso viral en redes se apoyó en apuestas simuladas y celebraciones de ganancias inexistentes.

El señalamiento golpea a una plataforma que ha buscado presentarse como un referente de los mercados de predicción cripto, justo cuando intenta fortalecer su posición en Estados Unidos.

De acuerdo con un reporte citado por The Wall Street Journal, la empresa pagó a decenas de creadores, en su mayoría estudiantes universitarios, para grabarse haciendo apuestas falsas en copias casi idénticas del sitio.

Según esa revisión, muchos de esos clips no solo mostraban operaciones inexistentes, sino que en algunos casos también fingían resultados ganadores para volver el contenido más atractivo.

La investigación revisó 1.105 videos publicados por 10 creadores desde diciembre. Encontró una apuesta en cerca del 70% del material y concluyó que ninguna de las apuestas mostradas, equivalentes a unos USD $1.900.000, era real.

Cómo se habría fabricado el entusiasmo alrededor de Polymarket

El caso más llamativo citado en el informe corresponde a un video de enero en el que el estudiante universitario George Makihara celebraba una supuesta victoria de USD $100.000.

Esa apuesta giraba en torno a si el presidente Donald Trump diría la palabra “McDonald’s” durante ese mes. La pieza sugería que la predicción había resultado acertada.

Sin embargo, la investigación sostuvo que las imágenes a las que reaccionaba Makihara habían sido grabadas dos meses antes. Además, Trump nunca dijo esa palabra públicamente en enero.

Eso significó que más de 50 cuentas reales que hicieron la misma apuesta en Polymarket terminaron perdiendo. El contraste entre las pérdidas reales y la celebración mostrada en el video elevó las dudas sobre la naturaleza del contenido.

El periódico también indicó que varios creadores parecían introducir operaciones en versiones de prueba del sitio. Uno de los casos citados mostraba actividad en el dominio mal escrito “poiymarket.com”.

Una fuente familiarizada con el asunto afirmó que ese sitio de prueba había sido construido por Polymarket. Otros videos revisados habrían indicado que esos entornos eran usados por los ingenieros de la compañía para pruebas internas.

La conclusión central de la investigación fue que el material difundido al público no reflejaba apuestas reales ejecutadas en el mercado. Más bien, presentaba una narrativa visual diseñada para proyectar emoción, volumen y ganancias rápidas.

Pagos a creadores, ganancias fabricadas y falta de divulgación clara

La revisión encontró que, aunque la mayoría de los videos mostraba apuestas falsas, un subconjunto fue más allá al promocionar resultados abiertamente engañosos.

En 118 videos, los creadores anunciaron casi USD $900.000 en ganancias fabricadas. Según el análisis, esas mismas apuestas en realidad habrían acumulado pérdidas superiores a USD $166.000. Ese dato resulta especialmente sensible en un sector donde muchos usuarios minoristas toman decisiones influenciados por capturas de pantalla, videos cortos y supuestas pruebas de rentabilidad.

El reporte indicó además que a los creadores se les pagaba aproximadamente entre USD $2.000 y USD $3.000 al mes. También se les habría dicho que no revelaran el acuerdo comercial. Solo después de consultas del propio periódico, algunos habrían añadido “@polymarket partner” a sus biografías. Esa reacción alimentó preguntas sobre la claridad de las divulgaciones promocionales.

La firma de marketing Virality gestiona para Polymarket esta red de “clippers”, según el reporte. También se señaló que estos participantes solo cobraban cuando al menos el 60% de su audiencia estaba basada en Estados Unidos.

Ese detalle importa porque la plataforma principal sigue bloqueada geográficamente para usuarios estadounidenses. Por eso, cualquier campaña enfocada en ese mercado se mueve dentro de un terreno especialmente delicado.

Polymarket dijo al periódico que está “comprometido a mantener mercados precisos, justos y transparentes”. Además, afirmó que planea una auditoría integral de su contenido promocional.

Un problema de reputación en medio del retorno a EE. UU.

Las revelaciones llegan en un momento clave para la empresa. Polymarket trasladó su mercado al extranjero en enero de 2022 tras un acuerdo por USD $1.400.000 con la CFTC.

En ese caso, la agencia sostuvo que la compañía no había obtenido el registro adecuado en Estados Unidos. El movimiento dejó a la plataforma principal operando fuera del país y con restricciones para usuarios estadounidenses.

Más tarde, en noviembre de 2025, Polymarket obtuvo aprobación para reingresar al mercado estadounidense a través de un intercambio autorizado por la CFTC llamado Polymarket US.

Ese paso fue visto como parte de una estrategia para ganar legitimidad regulatoria y credibilidad ante un público más amplio. El nuevo informe, sin embargo, amenaza con erosionar parte de ese avance.

Para una empresa de mercados de predicción, la confianza no es un accesorio reputacional. Es una condición básica para que los usuarios crean que los precios informan algo útil sobre probabilidades reales.

Si el marketing de una plataforma transmite una imagen de actividad auténtica que luego resulta ser simulada, el golpe trasciende la publicidad. También toca la percepción de integridad del ecosistema donde opera.

En el universo cripto, donde persisten recuerdos de colapsos corporativos y campañas promocionales agresivas, ese tipo de señal puede tener efectos desproporcionados sobre usuarios, reguladores e inversionistas.

Regulación se endurece entre estados, CFTC y política nacional

El episodio también complica la posición de Polymarket frente a los reguladores estatales en Estados Unidos. Aunque la CFTC reclama jurisdicción exclusiva, varios estados han optado por actuar por cuenta propia.

El presidente de la CFTC, Mike Selig, ha defendido una línea más permisiva hacia la industria. Según se reportó, advirtió que empujar a este sector al extranjero y a un “espacio no regulado” aumenta el riesgo de una implosión al estilo FTX.

Selig también criticó a los estados por intentar “regular a través de litigios”. Esa visión contrasta con la postura de autoridades estatales que consideran ciertos contratos de eventos como formas de juego ilegal.

Kentucky demandó esta semana a Polymarket y a su rival Kalshi por presuntas apuestas deportivas no autorizadas. La acción reflejó movimientos previos similares en Nevada y Arizona.

Al mismo tiempo, la administración Trump respondió con dureza frente a algunos estados. Según el recuento disponible, presentó demandas contra Illinois, Arizona y Connecticut para defender a los mercados de predicción de la regulación estatal.

El debate no se limita a una disputa técnica sobre competencias. También revela una pelea mayor sobre si estos productos deben tratarse como instrumentos financieros, mercados de información o apuestas encubiertas.

Esa discusión se vuelve todavía más sensible cuando una plataforma busca escalar su presencia masiva mientras carga con cuestionamientos sobre cómo promueve su actividad ante el público.

Presión política, conflictos de interés y dudas sobre supervisión

Los demócratas también han elevado críticas por otro frente. La senadora Elizabeth Warren acusó a la CFTC de estar siendo “arrollada” por la industria.

Entre sus señalamientos figura una reducción cercana al 25% en la fuerza laboral del organismo. También destacó una caída en las acciones de ejecución, que pasaron de 58 a 11 en un año.

Warren vinculó además decisiones favorables con empresas relacionadas con el presidente Trump y su familia. Esa observación intensificó las dudas sobre la independencia regulatoria en este campo.

Donald Trump Jr. es inversionista en Polymarket y asesor tanto de esta compañía como de Kalshi. Esa conexión política añade una capa extra de sensibilidad a cualquier controversia que toque a la firma.

Mike Selig también ha enfrentado preguntas bipartidistas en el Congreso. Los cuestionamientos abarcan operaciones con información privilegiada, mercados de apuestas vinculadas a la guerra y espacios offshore como Hyperliquid.

En ese contexto, el informe sobre videos promocionales con apuestas falsas no aparece como un hecho aislado. Se inserta en una batalla más amplia por definir qué tipo de vigilancia, transparencia y límites debe tener este negocio.

Para Polymarket, la promesa de una auditoría de su contenido promocional puede ser un primer paso. Aun así, el reto de fondo será convencer al mercado de que su crecimiento no depende de una imagen inflada por simulaciones, incentivos opacos y narrativas poco claras.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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