La EPA prepara cambios que debilitarían las reglas federales contra las fugas de metano en la infraestructura de petróleo y gas. El plan podría reducir controles sobre pozos antiguos y modificar un programa que alerta a operadores sobre grandes emisiones, en medio de advertencias sobre sus efectos climáticos y sanitarios.
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- La EPA planea revertir estándares de la era Biden que, según las previsiones citadas, reducirían las emisiones de metano un 80% en 14 años.
- Los pozos marginales representarían la mitad de las emisiones de metano de la industria, aunque producen solo el 6% del petróleo y gas de Estados Unidos.
- La propuesta podría terminar el Programa Super Emitter, mientras defensores de la salud advierten sobre sus consecuencias para las comunidades expuestas.
⚠️ EPA de Trump prepara cambios a las reglas contra fugas de metano
La propuesta podría reducir controles a pozos marginales y terminar el Programa Super Emitter.
Esos pozos generan la mitad de las emisiones del sector, aunque producen solo el 6% del petróleo y gas de EE. UU.… pic.twitter.com/R82GZKHLmR
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 27, 2026
La EPA busca reducir controles a las emisiones
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) prepara una propuesta para debilitar las normas federales que buscan impedir que el metano escape de la infraestructura de petróleo y gas. Según un reporte de The Verge fechado el 27 de octubre de 2026, el cambio forma parte de la agenda de desregulación del presidente Donald Trump y revertiría estándares aprobados durante la administración de Joe Biden.
Las reglas anteriores tenían como objetivo reducir las emisiones de metano del sector en un 80% durante 14 años. La EPA señaló que estaba a pocos días de presentar la propuesta, mientras su administrador, Lee Zeldin, defendió el cambio como una respuesta a reclamos de productores y operadores estadounidenses de petróleo y gas, informa The Verge.
Zeldin afirmó que el plan permitiría ahorrar USD 45.000 millones a las empresas, frente a USD 18.000 millones en costos regulatorios asociados con las normas anteriores. También sostuvo que la propuesta corregiría problemas planteados por la industria y ayudaría a que Estados Unidos alcanzara su potencial energético. Esas cifras reflejan la justificación económica presentada por la agencia, no una evaluación independiente de sus efectos.
La disputa enfrenta esos ahorros proyectados con otros cálculos sobre los beneficios de las reglas que la EPA busca revertir. Las estimaciones citadas para las normas de la era Biden llegaban a USD 98.000 millones en beneficios por la reducción de riesgos climáticos y costos sanitarios relacionados con la contaminación del aire, incluso después de contabilizar el cumplimiento.
El impacto de los pozos y las grandes fugas
Entre los cambios previstos figura una reducción de los estándares aplicables a los llamados pozos marginales: instalaciones antiguas que producen poco combustible, pero pueden generar una cantidad desproporcionada de contaminación por metano debido a fugas. La propuesta también podría poner fin al Programa Super Emitter, que alerta a los operadores cuando detecta grandes liberaciones de este gas desde instalaciones de petróleo y gas.
El umbral de alerta del programa es de 100 kilogramos de metano por hora o más. Al informar sobre los pozos marginales, ProPublica señaló que estos generarían la mitad de las emisiones de metano de la industria, pese a producir apenas el 6% del petróleo y gas de Estados Unidos.
La EPA indica que la implementación futura del Programa Super Emitter fue extendida hasta el 22 de enero de 2027, en virtud de una regla provisional final de 2025. Por tanto, el posible fin o modificación del programa descrito en el reporte todavía no equivale a que haya desaparecido.
El metano es el componente principal de lo que la industria denomina gas natural y, según el material citado, escapa de manera continua de pozos y oleoductos. Además de contribuir a la formación de esmog, es un potente gas de efecto invernadero: en un horizonte de 20 años, su capacidad de calentamiento puede ser hasta 80 veces mayor que la del dióxido de carbono.
El gas ha causado alrededor del 30% del calentamiento global hasta ahora, pero permanece en la atmósfera durante poco más de una década, frente a los cientos o miles de años que puede permanecer allí el dióxido de carbono. Por esa diferencia, reducir las fugas de metano, incluidas las no intencionadas, se considera una vía relativamente rápida para frenar el aumento de las temperaturas, aunque el reporte no presenta una estimación nueva sobre el efecto concreto de la propuesta.
Las consecuencias para la salud y el debate en Texas
La reducción de controles provocó críticas de organizaciones de salud y medio ambiente. Celerah Hewes, gerente sénior de campañas de campo estatales de Moms Clean Air Force, calificó cualquier retirada de las reglas federales como un golpe para las familias expuestas a la contaminación de petróleo y gas en los lugares donde viven, trabajan y juegan.
Hewes dijo que su organización llevaba más de una década luchando por protecciones contra el metano y que, a su juicio, la propuesta de la EPA perjudicaría los esfuerzos para proteger la salud de los niños y el clima. Sus declaraciones expresan la preocupación de una organización ambiental; la información disponible no detalla qué medidas específicas quedarán finalmente en la versión formal del plan.
Trump tenía previsto anunciar la iniciativa durante un mitin de campaña en Lubbock, Texas, de acuerdo con el reporte. El estado es el principal productor de petróleo y gas de Estados Unidos y, al mismo tiempo, uno de los focos de expansión de centros de datos: la fuente lo describe como el mayor mercado mundial de estas instalaciones y señala que allí se construye más capacidad que en cualquier otro estado.
La expansión de centros de datos, vinculada en la noticia con el crecimiento de modelos de inteligencia artificial que demandan mucha energía, añade otra presión al debate sobre contaminación y calidad del aire. Un informe reciente del Houston Advanced Research Center advirtió que, en solo cinco años, los centros de datos podrían deshacer décadas de mejoras en la calidad del aire en Texas; se trata de una advertencia del informe, no de un resultado ya observado.
El debate, por tanto, no se limita al costo que las compañías atribuyen al cumplimiento de las normas: también incluye los beneficios climáticos y sanitarios que se esperaban de ellas, así como la recuperación de gas que hoy se pierde por fugas. Las estimaciones citadas calculaban que sellarlas permitiría recuperar hasta USD 13.000 millones en gas natural, mientras defensores ambientales sostienen que relajar las protecciones expondría a comunidades y agravaría los riesgos climáticos.
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