Por Canuto  

Tras un desplome que sorprendió a Wall Street, el oro y la plata intentaron estabilizarse el lunes. El mercado interpretó la caída como el fin de un movimiento “parabólico” y reaccionó a la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, mientras analistas piden cautela y JPMorgan sostiene que el impulso de largo plazo del oro aún no se rompe.

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  • El oro rondó USD $4.700 el lunes, después de caer más de 9% el viernes, en un giro que varios atribuyeron a noticias sobre la Fed.
  • La plata bajó hacia USD $76 y extendió pérdidas de más de 25% desde el viernes, tras un alza de más de 60% en enero impulsada por especulación.
  • JPMorgan reiteró su visión alcista: proyecta el oro en USD $6.300 para finales de 2026 y ve un piso promedio para la plata de USD $75 a USD $80.

El oro y la plata mostraron señales de estabilización el lunes, luego de una venta masiva que revirtió un rally de tono parabólico y dejó desconcertados a muchos observadores en Wall Street. La corrección llegó tras semanas de fuertes subidas y terminó por imponer una pausa brusca en activos que suelen asociarse con la búsqueda de refugio. Según el reporte de Yahoo Finanzas, el episodio encendió alertas por la velocidad del movimiento y por la fragilidad que puede esconder un mercado dominado por el impulso.

Tom Essaye, fundador de Sevens Report Research, describió el cambio con una frase tajante en declaraciones recogidas por Yahoo Finanzas: “se rompió el dique”. A su juicio, el mercado estaba mostrando señales evidentes de exceso, porque los movimientos parabólicos observados la semana pasada y durante buena parte del mes anterior no resultaban sostenibles. Esa lectura sugiere que el ajuste no solo respondió a una noticia puntual, sino también a una acumulación de posiciones y expectativas demasiado estiradas.

La sesión del lunes llegó con un telón de fondo complejo para los metales preciosos. En el imaginario financiero, el oro y la plata suelen beneficiarse cuando aumentan la incertidumbre y la aversión al riesgo. Sin embargo, el episodio reciente mostró que incluso los “refugios seguros” pueden sufrir caídas abruptas cuando el mercado se reposiciona, se reducen apuestas apalancadas o cambia la narrativa sobre tasas de interés y política monetaria.

El oro se sostiene cerca de USD $4.700 tras un golpe de más de 9%

El oro se mantuvo cerca de USD $4.700 por onza troy el lunes, después de haber caído más de 9% el viernes. De acuerdo con la nota citada, una explicación que circuló con fuerza apuntó a la nominación del presidente Trump de Kevin Warsh como el próximo presidente de la Reserva Federal. En mercados altamente sensibles a expectativas de tasas, cualquier lectura sobre el rumbo de la Fed puede impactar al dólar y, por extensión, a activos como el oro.

Para parte del mercado, el desplome funcionó como una señal de que el rally había corrido demasiado rápido. Essaye insistió en que la dinámica previa era insostenible, lo que ayuda a entender por qué la corrección se sintió tan violenta. Cuando una tendencia se vuelve “parabólica”, la subida suele acelerarse por compras tardías, cierres de cortos y estrategias que persiguen momentum, y ese mismo mecanismo puede amplificar el retroceso cuando aparece el catalizador contrario.

Aun así, la aparente estabilización del lunes no disipó del todo el nerviosismo. Yahoo Finanzas recogió comentarios que describen como “perturbadores” estos vaivenes en activos catalogados como refugio. El punto no es menor: si los inversores buscan cobertura y se encuentran con oscilaciones abruptas, la confianza en la función defensiva del metal puede deteriorarse, aunque sea de forma transitoria.

Desde una perspectiva de contexto, buena parte de la narrativa del oro en el último año se vinculó a tres fuerzas que actuaron en paralelo, según el reporte: compras de bancos centrales, un debilitamiento del dólar que alimentó el “trade de devaluación”, y la participación de inversores privados que se subieron a la tendencia. Esos elementos ayudan a explicar por qué, pese a un desplome de corto plazo, algunos analistas siguen viendo combustible estructural para el metal a más largo plazo.

La plata retrocede hacia USD $76 y prolonga una caída superior a 25%

La plata también intentó encontrar equilibrio, pero continuó bajo presión. Los futuros del metal cayeron cerca de USD $76 por onza el lunes, extendiendo pérdidas de más de 25% desde el viernes, de acuerdo con Yahoo Finanzas. El dato destaca por la magnitud del ajuste, especialmente si se considera que la plata venía de un avance explosivo en enero.

El rally de la plata había sido incluso más llamativo que el del oro. Estrategas consultados por el medio señalaron que la especulación de traders chinos impulsó el movimiento, con precios que subieron más de 60% en enero antes de revertirse. Ese tipo de aceleración suele atraer liquidez y titulares, pero también deja el mercado vulnerable a cambios de margen, tomas de ganancias y ventas forzadas.

En términos de lectura macro, la plata combina el componente de “metal precioso” con usos industriales, lo que puede hacerla más volátil que el oro en ciertos tramos. La nota enfatiza el rol de la especulación en el alza reciente, un factor que tiende a generar movimientos más abruptos cuando se produce el giro. Por eso, el retroceso no sorprendió a quienes desconfían de subidas demasiado rápidas.

Aun con la caída, algunos analistas no asumen que el metal devolverá por completo lo ganado. JPMorgan, según el reporte, prevé un piso promedio más alto para la plata, alrededor de USD $75 a USD $80 por onza, y considera poco probable que renuncie totalmente a sus ganancias recientes. Esa estimación sugiere que el mercado podría reacomodarse sin borrar toda la revalorización del mes anterior.

Voces del mercado piden cautela: “trade de impulso” y paciencia

A pesar del freno de pérdidas observado el lunes, no todos creen que lo peor haya quedado atrás. Nancy Tengler, CEO y CIO de Laffer Tengler Investments, dijo a Yahoo Finanzas que estos movimientos en inversiones de refugio seguro resultan “un poco perturbadores”. Su comentario apunta a la incomodidad de ver volatilidad extrema justo en instrumentos que muchos usan para estabilizar portafolios.

Tengler recomendó una postura defensiva en el corto plazo. Planteó que los inversores estarían mejor si se apartan y esperan a que las cosas se estabilicen. También agregó que ella evitaría este comercio, porque se convirtió en un comercio de impulso, una dinámica que suele elevar el riesgo de entrar tarde y quedar atrapado en el retroceso.

La recomendación de esperar no implica negar el valor del oro o la plata como activos dentro de una estrategia más amplia. Más bien, refleja que el momento de entrada puede ser determinante cuando el mercado viene de una subida acelerada y luego enfrenta un shock de reposicionamiento. En esos contextos, la disciplina de riesgo suele pesar más que la convicción narrativa.

Ole Hansen, jefe de estrategia de commodities en Saxo Bank, aportó otro ángulo de corto plazo al señalar dos frenos potenciales para el apetito de riesgo. Mencionó la cercanía del Año Nuevo Chino y el aumento de los requisitos de margen para operar, factores que podrían limitar el interés especulativo inmediato por los metales preciosos. En ese marco, escribió que la paciencia parece justificada y que perseguir el mercado antes de un panorama más claro probablemente no sea lo más prudente.

JPMorgan mantiene su tesis alcista: oro hacia USD $6.300 a finales de 2026

En contraste con el tono de cautela táctica, JPMorgan reiteró una visión positiva de fondo para el oro. Según Yahoo Finanzas, analistas del banco reforzaron su postura durante el fin de semana y pronosticaron demanda suficiente de bancos centrales e inversores este año como para empujar el precio a USD $6.300 por onza para finales de 2026. La cifra sirve como ancla para quienes creen que la caída reciente no invalida la tendencia mayor.

Los analistas del banco, citados por el medio, sostuvieron que incluso con volatilidad de corto plazo, el impulso del rally a largo plazo se mantendría intacto. También indicaron que, aunque “el aire se vuelve más raro” conforme el precio sube, su análisis no los lleva a pensar que el rally estructural esté cerca de colapsar por su propio peso. La idea central es que el soporte vendría de flujos persistentes, no solo de entusiasmo especulativo.

Este tipo de proyecciones suele generar debate porque el mercado puede oscilar violentamente entre el corto y el largo plazo. Un shock semanal puede convivir con una tesis multianual, siempre que los factores estructurales no cambien. Por eso, el episodio deja una lección relevante para lectores interesados en activos volátiles, incluidas criptomonedas: la narrativa puede ser sólida y, aun así, el precio puede sufrir correcciones abruptas cuando el posicionamiento se vuelve extremo.

Para el público que sigue bitcoin, memestocks o temáticas de IA, el paralelismo es claro en términos de dinámica de mercado, aunque se trate de instrumentos distintos. Cuando un activo entra en modo “momentum”, aumentan los riesgos de reversión rápida, sobre todo si aparecen noticias que alteran expectativas de liquidez o tasas. En el caso de los metales, la referencia a la Reserva Federal y al dólar vuelve a recordar que la macroeconomía sigue siendo un conductor central del sentimiento.


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