Por Canuto  

Un ensayo clínico pionero ha administrado por primera vez a un paciente una terapia génica diseñada para revertir el envejecimiento celular. El procedimiento activa tres genes que ‘reprograman parcialmente’ las células viejas, con la esperanza de regenerar neuronas dañadas en el nervio óptico y tratar el glaucoma. Aunque los resultados en animales han sido prometedores, persisten las preocupaciones sobre posibles efectos secundarios, incluido el riesgo de cáncer.
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  • La empresa Life Biosciences, con sede en Boston, ha tratado al primer participante con una innovadora técnica de reprogramación parcial.
  • La terapia busca regenerar el nervio óptico activando tres de los cuatro genes de Yamanaka, responsables de devolver a las células adultas a un estado similar al embrionario.
  • Estudios previos en ratones y monos no mostraron efectos adversos graves, pero los expertos advierten que es fundamental probar la seguridad antes de expandir el tratamiento a otros órganos.


Un antes y después en la medicina regenerativa

La ciencia de la longevidad acaba de alcanzar un hito histórico. Un paciente ha recibido la primera dosis de una terapia génica experimental que busca literalmente rejuvenecer las células del cuerpo. El ensayo, patrocinado por Life Biosciences, una empresa con sede en Boston, Massachusetts, pretende tratar una forma de glaucoma, una enfermedad que daña el nervio óptico y puede causar ceguera.

A diferencia de los tratamientos convencionales, esta terapia no solo frena el deterioro, sino que aspira a revertirlo. La técnica consiste en activar tres genes específicos capaces de ‘reprogramar parcialmente’ las células envejecidas, devolviéndolas a un estado más joven sin que pierdan su identidad especializada. El objetivo final es que las neuronas del nervio óptico, que normalmente no se regeneran, puedan hacerlo y recuperar la visión perdida.

Sharon Rosenzweig-Lipson, directora científica de Life Biosciences, confirmó que los estudios preclínicos en roedores y monos no habían mostrado efectos adversos graves. Sin embargo, la comunidad científica mantiene la cautela. «La reprogramación tiene un enorme potencial si se puede usar de manera segura en humanos», afirmó Matt Kaeberlein, cofundador de Optispan, una empresa de medicina preventiva enfocada en la longevidad. «La tecnología está aún en pañales y el riesgo de efectos secundarios catastróficos es alto».

El reloj biológico retrocede

Para entender la magnitud de esta terapia, es necesario conocer los factores de Yamanaka. En 2006, el científico japonés Shinya Yamanaka descubrió que cuatro genes (Oct4, Sox2, Klf4 y c-Myc) podían reprogramar células adultas hasta convertirlas en células madre pluripotentes inducidas, capaces de transformarse en cualquier tipo celular. Este hallazgo le valió el Premio Nobel de Medicina en 2012.

Sin embargo, una reprogramación completa con los cuatro genes puede generar tumores (teratomas) si las células pierden el control. Por eso, el equipo liderado por el genetista David Sinclair, de la Facultad de Medicina de Harvard, apostó por una versión más suave: activar solo tres de los genes (excluyendo c-Myc, el más cancerígeno) para lograr una ‘reprogramación parcial’. En 2020, un artículo de Nature informó que este enfoque había promovido la regeneración neuronal y revertido la pérdida de visión en ratones ancianos y con glaucoma.

Ahora, por primera vez, la estrategia se traslada a humanos. El ensayo actual evaluará la seguridad del procedimiento, que se administra directamente en el ojo. Kaeberlein considera que el ojo es un buen punto de partida porque los riesgos de efectos secundarios letales son menores en comparación con otros órganos internos. «El potencial de que algo salga mal a nivel sistémico es más bajo», explicó.

Riesgos y expectativas

La principal preocupación es que la reprogramación parcial pueda desencadenar la formación de células cancerosas. Aunque la exclusión del gen c-Myc reduce ese peligro, no lo elimina por completo. Los investigadores han observado que la activación prolongada de estos genes puede provocar cambios epigenéticos impredecibles.

Por ello, el ensayo se centrará en monitorear cualquier señal de toxicidad o transformación maligna. Los resultados iniciales se esperan en los próximos meses y serán determinantes para decidir si la terapia puede avanzar a fases más amplias. De tener éxito, las implicaciones irían mucho más allá del glaucoma: se abriría la puerta a tratar enfermedades neurodegenerativas, cardíacas y otros males asociados al envejecimiento.

La comunidad científica sigue con atención este estudio, que podría redefinir el concepto mismo de envejecimiento como una enfermedad tratable. Mientras, Life Biosciences ya planifica los siguientes pasos para expandir el uso de la reprogramación parcial a otros tejidos.


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