Por Canuto  

Donald Trump volvió a poner la guerra en Ucrania en el centro de su agenda exterior durante la cumbre del G7 en Evian, donde se reunió con Volodymyr Zelenskyy, pidió a Rusia “hacer un trato” y recibió nueva presión europea para que Washington no reduzca su apoyo a Kyiv.
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  • Trump afirmó que Rusia “debería hacer un trato” para poner fin a la guerra y dijo que hará todo lo que pueda.
  • Zelenskyy centró sus gestiones en reforzar la defensa aérea de Ucrania y en reactivar la vía diplomática.
  • Europa pidió a Estados Unidos no debilitar su posición, mientras la UE recordó que ya cubre dos tercios de las necesidades de financiación de Ucrania hasta 2027.

 


La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a ocupar un lugar central en la agenda internacional durante la cumbre del G7 en Evian, Francia. Allí, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, y aseguró que Moscú debería “hacer un trato” para poner fin al conflicto.

El giro de foco se produjo mientras la Casa Blanca considera que la guerra con Irán en Medio Oriente se acerca a su desenlace. Trump dijo ante periodistas que ese frente quedará en el “retrovisor”, una frase que dejó ver cómo Washington intenta redistribuir su atención estratégica.

La cita en Evian reúne a los líderes de las principales economías avanzadas en un momento de fuertes tensiones geopolíticas. Además de Ucrania, el encuentro está marcado por fricciones transatlánticas, disputas arancelarias y desacuerdos sobre el papel de Estados Unidos en varios frentes internacionales.

Según informó CNBC, Trump participó el martes por la mañana en una reunión con líderes del G7 y con Zelenskyy que se extendió cerca de una hora. Más tarde, sostuvo una conversación separada con el presidente ucraniano y con el secretario de Estado, Marco Rubio, al margen de la cumbre.

Antes de una reunión bilateral con el emir de Qatar, Trump dijo a la prensa que ya había tenido un “buen encuentro” con Zelenskyy. En ese contexto, insistió en que Rusia debería avanzar hacia un acuerdo para detener una guerra que, según sus palabras, ha costado enormes cantidades de vidas tanto rusas como ucranianas.

Trump retoma el foco sobre Ucrania en medio del G7

Trump explicó que había hablado con el presidente ruso Vladimir Putin el domingo. Señaló que esa conversación giró en torno a “lo mismo”, en referencia a la necesidad de encontrar una salida negociada al conflicto.

El mandatario estadounidense reconoció que esta era la guerra que pensó que se resolvería con mayor facilidad. Sin embargo, añadió que existe “mucho desamor entre los dos líderes”, en alusión a Putin y Zelenskyy.

Antes de regresar a la Casa Blanca para su segundo mandato, Trump había dicho que podría resolver la guerra en Ucrania en un solo día. Esa promesa de campaña contrasta con la falta de avances concretos en las negociaciones impulsadas por Washington desde el año pasado.

El martes, Trump calificó de “ridículas” las vidas perdidas en la guerra entre Rusia y Ucrania. También afirmó: “Voy a hacer todo lo que pueda”, en un mensaje que buscó mostrar disposición a involucrarse de nuevo en el expediente ucraniano.

Su comentario sobre Irán también fue revelador. “Estábamos concentrados en Irán, eso quedará en el retrovisor”, dijo, al adelantar que volvería a reunirse con Zelenskyy más tarde en la jornada.

Ese cambio de prioridades se produce porque Estados Unidos se prepara para firmar el viernes un Memorando de Entendimiento con Irán. El objetivo de ese documento es poner fin a una guerra que ya lleva casi cuatro meses en Medio Oriente.

Zelenskyy busca más defensa aérea y respaldo diplomático

Zelenskyy comunicó en sus redes que se estaban desarrollando “reuniones sustantivas” durante la jornada. También indicó que el cronograma del día estaba completamente lleno, una señal de la intensidad diplomática del encuentro.

El presidente ucraniano dijo que sus prioridades eran fortalecer la defensa aérea de Ucrania y avanzar en la diplomacia. En su mensaje, sostuvo que el objetivo es hacer que Rusia ponga fin a su guerra.

Zelenskyy resumió esa aspiración con una frase breve y directa: “La paz es necesaria”. La declaración llegó en un momento en que Kyiv intenta asegurar apoyo político y militar sostenido de sus aliados occidentales.

Para lectores menos familiarizados con el conflicto, la defensa aérea se ha convertido en una de las necesidades más urgentes de Ucrania. Ese punto es clave porque los ataques rusos con misiles y drones han puesto bajo presión tanto infraestructura civil como posiciones militares.

La reunión con Trump era especialmente observada por la historia reciente entre ambos líderes. La relación comenzó de forma inestable tras el retorno de Trump a la Casa Blanca, luego de un encuentro en la Oficina Oval que derivó en una confrontación pública a gritos a comienzos de 2025.

Pese a ese antecedente, Zelenskyy llegó a Evian con una estrategia de diálogo cuidadosa. Su esfuerzo no solo busca promesas políticas, sino también asegurar que Washington no rebaje su implicación en un conflicto que ya supera cuatro años de guerra abierta, según el marco temporal mencionado en la cobertura original.

Europa presiona para que Washington no afloje su apoyo

Los aliados europeos aprovecharon las discusiones de alto nivel en el G7 para pedir un compromiso renovado de Estados Unidos con Ucrania. La presión no se limitó al frente militar, ya que también incluyó llamados a sostener una salida diplomática sin debilitar la posición de Kyiv.

Francia ocupa actualmente la presidencia rotativa del G7. Antes de la cumbre, el presidente Emmanuel Macron dijo en conferencia de prensa que uno de los ejes centrales sería mantener el apoyo a Ucrania.

Macron afirmó que los europeos están proporcionando casi el 100% de la ayuda a Ucrania. A partir de esa premisa, subrayó que es importante que otros socios del G7, y en particular Estados Unidos, sigan haciendo su parte o al menos no debiliten su postura.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, reforzaron ese mensaje en una declaración emitida el lunes por la noche durante la cumbre. Allí destacaron el tamaño del esfuerzo financiero ya comprometido por la Unión Europea.

Ambos señalaron que el paquete de préstamo de EUR €90.000.000.000, equivalente a USD $104.500.000.000, cubre dos tercios de las necesidades de financiación de Ucrania hasta 2027. Agregaron que para el tercio restante será necesario que otros socios de Kyiv también se involucren.

La frase final de su declaración fue clara: ese será un tema dentro de esta cumbre. En otras palabras, Bruselas llevó a Evian un mensaje concreto para Washington, en un momento en que la continuidad del respaldo estadounidense vuelve a ser objeto de dudas.

Una cumbre marcada por tensiones transatlánticas

El encuentro del G7 no se desarrolla en un clima de total sintonía entre Estados Unidos y Europa. En los últimos meses, crecieron las tensiones entre Trump y varios asistentes debido a la negativa europea y de la OTAN a respaldar las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente.

Ese desacuerdo irritó al presidente estadounidense y complicó el diálogo político con sus aliados tradicionales. Al mismo tiempo, reabrió preguntas sobre la cohesión occidental en varios frentes de seguridad.

Trump también amenazó a Francia con enormes aranceles por el rechazo de Macron a un asiento en la llamada “Junta de Paz” de Estados Unidos sobre Gaza. Washington renovó esta semana sus advertencias arancelarias contra París, esta vez por su “impuesto sobre ventas” tecnológico.

En ese contexto, los líderes europeos parecieron hacer esfuerzos visibles para recomponer la relación transatlántica durante la cumbre. Macron y la primera dama francesa, Brigitte Macron, recibieron personalmente a Trump junto con otros invitados a su llegada el lunes.

Hubo además gestos simbólicos desde Alemania. El canciller Friedrich Merz le entregó a Trump una camiseta de la Copa Mundial de Alemania con la inscripción “Trump 47” en la espalda antes de que las conversaciones multilaterales se cerraran a la prensa.

Esos movimientos diplomáticos muestran que, más allá de las diferencias, Europa intenta mantener abierto el canal con Washington. La razón es evidente: sin una participación activa de Estados Unidos, el margen de maniobra político y militar de Ucrania se vuelve más estrecho.

Negociaciones estancadas y pocas expectativas de avance inmediato

El año pasado, Estados Unidos lideró conversaciones entre delegaciones rusas y ucranianas en un intento por poner fin a la guerra. Sin embargo, el proceso quedó estancado tras meses de diplomacia sin resultados definitivos.

Uno de los principales puntos de fricción fue la cuestión territorial. Las concesiones de territorio ucraniano a Rusia se convirtieron en un obstáculo crítico para cualquier entendimiento.

Marco Rubio dijo el mes pasado que actualmente no se están llevando a cabo conversaciones. Esa afirmación dejó en evidencia que, pese a los contactos políticos, no existe hoy una mesa de negociación activa con perspectivas claras de acuerdo.

El exministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, dijo en una entrevista televisiva que no esperaba desarrollos importantes en la cumbre del G7 respecto a las negociaciones de paz. Su evaluación fue sobria y se apoyó en el estilo personalista con el que, a su juicio, opera Trump.

Kuleba sostuvo que con Trump todo es personal. Añadió que si alguien logra cambiar su opinión o llevarlo a tomar una decisión, entonces el sistema comenzará a moverse para ejecutar esa línea.

También señaló que Zelenskyy conoce muy bien a todas estas personas y que su enfoque es muy matizado y diferenciado. Por eso, dijo que no esperaba ningún avance decisivo derivado de esta reunión del G7.

Para entender el trasfondo, conviene recordar que Rusia lanzó una invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Antes de eso, en 2014, Rusia invadió y anexó Crimea, mientras en el este ucraniano estallaba un conflicto armado entre fuerzas gubernamentales y separatistas respaldados por Moscú.

Ese recorrido histórico explica por qué cualquier intento de acuerdo enfrenta barreras políticas, militares y emocionales muy profundas. También ayuda a entender la frase de Trump sobre el “desamor” entre los dos líderes, aunque el problema de fondo va mucho más allá de la relación personal entre mandatarios.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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