Por Canuto  

La campaña para obligar al Banco Nacional Suizo a mantener bitcoin en sus reservas no logró reunir las 100.000 firmas necesarias para activar un referéndum. El revés deja en pausa una propuesta que buscaba incorporar BTC junto al oro y las divisas extranjeras en la Constitución del país.
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  • Los promotores solo habrían reunido cerca de la mitad de las 100.000 firmas exigidas para convocar un referéndum nacional.
  • La iniciativa pretendía reformar la Constitución suiza para que el SNB mantuviera bitcoin junto con oro y divisas extranjeras.
  • El Banco Nacional Suizo ya había rechazado la idea por dudas sobre la liquidez y la volatilidad de bitcoin.

 


La iniciativa para obligar al Banco Nacional Suizo, conocido por sus siglas SNB, a mantener reservas en bitcoin no seguirá adelante. Los promotores del plan decidieron abandonar la propuesta después de reunir solo cerca de la mitad de las 100.000 firmas necesarias para activar un referéndum nacional dentro del sistema de democracia directa de Suiza.

La propuesta buscaba modificar la Constitución del país para exigir que parte de las reservas monetarias del SNB se mantuviera no solo en oro y divisas extranjeras, sino también en BTC. Sin embargo, el texto impulsado por los promotores no establecía una asignación específica para bitcoin, por lo que dejaba abierta la proporción exacta que eventualmente podría destinarse a ese activo.

El caso ilustra una de las discusiones más persistentes en torno a bitcoin en el plano institucional. Para sus defensores, BTC puede funcionar como un activo neutral de reserva y como una cobertura frente a riesgos asociados a monedas fiduciarias dominantes. Para sus críticos, su volatilidad y comportamiento de mercado todavía representan un obstáculo para su adopción dentro de la política monetaria de un banco central.

De acuerdo con la información reportada por CoinDesk, el grupo promotor tenía un plazo de 18 meses para recolectar las firmas y así impulsar una votación nacional. La iniciativa había sido incluida por la Cancillería Federal como una propuesta de enmienda a la Constitución Federal de Suiza, lo que le daba un cauce formal dentro del sistema político del país.

Una propuesta ambiciosa que no logró el respaldo requerido

El objetivo de la campaña era convertir a bitcoin en parte explícita del marco constitucional que regula las reservas del banco central suizo. La redacción impulsada por los promotores señalaba que una parte de las reservas monetarias del SNB debía mantenerse en oro y bitcoin. La ausencia de un porcentaje fijo evitaba imponer una cuota concreta, pero sí abría la puerta a una obligación legal de exposición al activo digital.

En Suiza, el mecanismo de democracia directa permite que ciertos cambios lleguen a las urnas si los promotores alcanzan el umbral de apoyo ciudadano exigido por la ley. En este caso, esa barrera era de 100.000 firmas. Al no alcanzarse ese número, la propuesta no podrá transformarse en un referéndum nacional, que era el paso clave para llevar el debate desde la esfera pública hacia una decisión vinculante.

El resultado también sugiere que, pese a la visibilidad de bitcoin y al peso de Suiza en la conversación global sobre activos digitales, el apoyo ciudadano necesario para incorporar a BTC en la arquitectura monetaria del país sigue siendo limitado. Reunir apenas alrededor de la mitad de las firmas requeridas muestra que el entusiasmo de los sectores bitcoineros no se tradujo en un respaldo suficiente a escala nacional.

La propuesta había llamado la atención porque Suiza suele figurar entre las jurisdicciones europeas con mayor apertura hacia la innovación financiera y el ecosistema blockchain. Aun así, una cosa es facilitar el desarrollo empresarial del sector y otra muy distinta es exigir constitucionalmente que el banco central mantenga bitcoin como parte de sus reservas oficiales.

Los argumentos a favor de bitcoin como activo de reserva

Quienes respaldaban la iniciativa presentaban a bitcoin como un activo de reserva neutral. Desde esa perspectiva, BTC podría servir como un elemento diversificador frente a la elevada exposición del SNB a monedas como el dólar estadounidense y el euro. Según Reuters, citada en la cobertura original, esas divisas representarían aproximadamente tres cuartas partes de las reservas en moneda extranjera del banco central suizo.

El razonamiento de los promotores apuntaba a que esa concentración en monedas fiduciarias emitidas por grandes bloques económicos expone a Suiza a riesgos geopolíticos, monetarios y de política externa. Bajo esa lógica, bitcoin podría actuar como un complemento no soberano, con una oferta limitada y sin control directo de un gobierno o banco central extranjero.

Ese argumento conecta con una narrativa cada vez más común dentro del mercado cripto. Sus defensores sostienen que bitcoin no solo funciona como activo especulativo o reserva de valor para particulares, sino también como posible instrumento estratégico para instituciones que busquen reducir dependencia de sistemas monetarios tradicionales. La campaña suiza quiso llevar esa visión al terreno constitucional.

Sin embargo, el debate sobre reservas oficiales tiene estándares mucho más estrictos que el de inversión privada o corporativa. Los bancos centrales deben priorizar liquidez, estabilidad, capacidad de intervención y preservación del valor en condiciones de estrés financiero. Por eso, incluso una tesis atractiva en términos de diversificación puede enfrentar fuertes resistencias cuando se la traslada al manejo de reservas nacionales.

El rechazo previo del SNB pesó sobre la discusión

El Banco Nacional Suizo ya había rechazado esta idea el año pasado. Su posición se basó en preocupaciones sobre la liquidez y la volatilidad de bitcoin. Para la autoridad monetaria, esas dos variables son fundamentales al evaluar si un activo puede cumplir adecuadamente una función de reserva, especialmente en el contexto de la política monetaria y de la gestión de riesgos del balance institucional.

La objeción sobre la liquidez no implica que bitcoin no tenga mercado, sino que un banco central necesita poder movilizar grandes montos con previsibilidad y sin distorsiones significativas en momentos críticos. La preocupación por la volatilidad, por su parte, alude a las amplias oscilaciones de precio que BTC ha mostrado históricamente, incluso dentro de ciclos alcistas de largo plazo.

Ese rechazo previo del SNB probablemente restó impulso político a la campaña. Cuando una iniciativa busca imponer una obligación constitucional a una autoridad monetaria que ya manifestó su desacuerdo técnico, el desafío de convencer a una base amplia de firmantes se vuelve mayor. En la práctica, los promotores necesitaban no solo apoyo entre entusiastas de bitcoin, sino también credibilidad entre ciudadanos más cautos.

Además, el hecho de que el texto no fijara una asignación concreta pudo haber generado interpretaciones encontradas. Para algunos, esa flexibilidad podía ser una virtud. Para otros, la falta de precisión podía sembrar dudas sobre el alcance real de la reforma. En debates de política económica, la incertidumbre sobre la implementación suele jugar en contra de las propuestas más disruptivas.

Qué deja este episodio para bitcoin y la política monetaria

El fracaso de esta iniciativa no elimina el debate sobre el papel que bitcoin podría tener en las reservas soberanas. Más bien confirma que la transición desde la aceptación social de un activo digital hacia su adopción por bancos centrales sigue siendo compleja y políticamente exigente. La discusión ya no gira solo en torno a la tecnología, sino a criterios institucionales, constitucionales y macroeconómicos.

Para Suiza, el episodio marca un límite claro entre su reputación como centro favorable a la innovación cripto y la prudencia de su banca central. El país puede seguir siendo un polo relevante para empresas blockchain, inversión y servicios financieros vinculados a activos digitales, sin que eso implique incorporar BTC al núcleo de sus reservas monetarias.

Para el ecosistema bitcoiner, el caso ofrece una lectura mixta. Por un lado, demuestra que la idea de bitcoin como activo de reserva ya alcanzó suficiente madurez como para intentar abrirse paso en mecanismos constitucionales. Por otro, evidencia que esa tesis aún encuentra barreras considerables cuando debe traducirse en apoyo ciudadano amplio y en aceptación por parte de autoridades monetarias tradicionales.

Por ahora, la propuesta queda archivada y el SNB mantiene su postura previa. Bitcoin no entrará en las reservas del banco central suizo por esta vía, al menos en esta etapa. Lo que sí queda claro es que la discusión sobre el lugar de BTC en la arquitectura financiera global sigue viva, incluso cuando los intentos más ambiciosos no logran avanzar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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