El Servicio Secreto de Estados Unidos advierte que las amenazas contra el presidente Donald Trump y otros funcionarios alcanzaron un nivel inédito, mientras los drones y la complejidad de los casos obligan a reforzar la seguridad.
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- El Servicio Secreto contabilizó cerca de 10.000 casos de amenazas contra funcionarios del Gobierno en lo que va de 2026, un aumento interanual del 40%.
- La agencia considera especialmente preocupante el uso potencial de drones controlados por fibra óptica y otros dispositivos difíciles de detectar.
- La alerta ocurre después de dos intentos contra la vida de Trump y del ataque armado que interrumpió la cena de corresponsales de la Casa Blanca.
Un alto funcionario del Servicio Secreto de Estados Unidos afirmó que el entorno de amenazas contra las personas protegidas por la agencia alcanzó el nivel más alto jamás observado. Entre los protegidos se encuentra el presidente Donald Trump.
“Lo que estamos viendo ahora es algo que nunca había visto antes”, declaró el funcionario durante una sesión informativa reservada. CNBC informó sobre sus declaraciones antes de la cena reprogramada de la Asociación de Correspondientes de la Casa Blanca.
El funcionario habló con periodistas bajo la condición de que no revelaran su identidad. Posteriormente, un informe grupal de MS NOW detalló parte de la información compartida durante la reunión.
Las autoridades contabilizaron alrededor de 10.000 casos relacionados con amenazas contra funcionarios del Gobierno hasta ahora en 2026. El registro incluye amenazas dirigidas contra jueces de la Corte Suprema.
La cifra representa un aumento del 40% frente al mismo período del año anterior. El funcionario explicó que los casos no solo crecen en volumen, sino también en complejidad.
La presión sobre jueces y funcionarios públicos
La advertencia del Servicio Secreto coincide con preocupaciones expresadas recientemente por miembros del Poder Judicial federal. La jueza de la Corte Suprema Amy Coney Barrett describió como “realmente alto” el nivel de amenaza contra ella y otros jueces federales.
Barrett realizó esa declaración una semana antes de la sesión informativa del Servicio Secreto. Sus comentarios tuvieron lugar ante un subcomité de la Cámara de Representantes.
La agencia también detectó un aumento pronunciado en las intervenciones de salud mental relacionadas con personas sospechosas de lanzar amenazas contra sus protegidos. Según el funcionario, estos procedimientos se multiplicaron por un factor de 10.
El dato apunta a una dimensión adicional del problema de seguridad. Además de identificar mensajes o conductas potencialmente violentas, las autoridades deben evaluar el estado mental de quienes podrían intentar convertir una amenaza en una agresión.
El crecimiento de los casos afecta a distintas instituciones del Gobierno estadounidense. La información divulgada no atribuye el aumento a una sola causa, pero sí destaca una combinación de mayor volumen, mayor complejidad y nuevas herramientas para posibles atacantes.
El desafío de los drones
Matthew Quinn, director adjunto del Servicio Secreto, describió como “muy” preocupante la posibilidad de que drones sean utilizados para atacar a personas protegidas. El funcionario respondió así cuando un periodista le preguntó durante la parte pública de la sesión informativa.
“La amenaza es real”, afirmó Quinn. También mencionó la guerra en Ucrania como una referencia para advertir que el uso de drones en conflictos podría anticipar riesgos futuros dentro de Estados Unidos.
“Es solo cuestión de tiempo antes de que llegue a Estados Unidos”, añadió Quinn al referirse a ese tipo de amenaza. Sus palabras reflejan la preocupación de la agencia por la rápida evolución de la tecnología empleada en operaciones de vigilancia y ataque.
Quinn señaló que los equipos de seguridad enfrentan ahora drones controlados mediante fibra óptica y los llamados drones oscuros. Estas herramientas pueden dificultar la detección, el bloqueo de señales y la identificación del operador.
El funcionario aseguró que la Casa Blanca es “muy segura contra ataques”. Explicó que el Servicio Secreto despliega tecnología de última generación en la residencia presidencial y en todos los sitios protegidos bajo su responsabilidad.
La seguridad de Trump y los antecedentes recientes
La sesión informativa se realizó antes de la cena anual reprogramada de la Asociación de Correspondientes de la Casa Blanca. El evento estaba previsto para celebrarse en el Waldorf Astoria de Washington y se esperaba la asistencia de Trump.
La cena original fue suspendida abruptamente en abril. En esa ocasión, un hombre armado con múltiples armas intentó superar un control de seguridad dentro del hotel Washington Hilton, mientras Trump asistía al evento.
Agentes del Servicio Secreto redujeron a Cole Tomas Allen, un hombre de California, antes de que pudiera entrar al salón donde se encontraban Trump y otros funcionarios de alto rango. Allen enfrenta cargos por intentar asesinar al presidente.
El episodio elevó la atención sobre los controles de acceso en eventos políticos. También mostró la dificultad de proteger a un presidente en espacios que no fueron diseñados originalmente como instalaciones de máxima seguridad.
Trump respondió el martes a una pregunta sobre su seguridad en la Casa Blanca. “Me siento seguro”, dijo el presidente, antes de agregar: “¿Por qué no me sentiría seguro?”.
Dos intentos contra la vida del presidente
Trump sobrevivió por poco a un intento de asesinato durante un mitin de campaña celebrado el 13 de julio de 2024 en Butler, Pensilvania. El atacante Thomas Crooks abrió fuego contra el presidente y provocó la muerte de un integrante del público.
La víctima fue Corey Comperatore. Otras dos personas resultaron gravemente heridas durante el ataque, que ocurrió mientras Trump participaba en un acto de campaña.
Dos meses después, un agente del Servicio Secreto disparó contra otro hombre que se ocultaba entre arbustos en el perímetro del Trump International Golf Club, en West Palm Beach, Florida. El sospechoso fue identificado como Ryan Routh.
Routh fue condenado en un tribunal federal de Florida en septiembre del año pasado por intentar asesinar a Trump y por otros cargos. Actualmente cumple una sentencia de cadena perpetua en prisión.
Estos antecedentes explican parte de la presión que enfrenta el Servicio Secreto. La agencia debe proteger a Trump frente a amenazas convencionales, posibles ataques con drones y riesgos derivados de eventos públicos con grandes concentraciones de personas.
Una carrera tecnológica permanente
Quinn sostuvo que la amenaza continúa volviéndose más difícil de enfrentar. La referencia a drones controlados por fibra óptica muestra cómo los avances técnicos pueden reducir la eficacia de medidas tradicionales de detección y neutralización.
El funcionario describió la seguridad como una persecución constante para mantenerse al día. El Servicio Secreto intenta anticiparse a las capacidades de los posibles atacantes, en lugar de responder únicamente después de un incidente.
La agencia concentra una parte especial de ese esfuerzo en la Casa Blanca. Quinn afirmó que el trabajo para adelantarse a las amenazas está siendo especialmente intenso en el complejo presidencial.
La evolución de los drones también plantea un desafío para otros sitios protegidos. La protección presidencial incluye desplazamientos, eventos políticos, residencias temporales y reuniones en instalaciones con diferentes características físicas.
El panorama descrito por el Servicio Secreto combina un aumento cuantitativo de los casos con riesgos tecnológicos emergentes. Para las autoridades, la protección de Trump y de otros funcionarios exige actualizar continuamente la inteligencia, los protocolos y las herramientas de seguridad.
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