Un informe del Australian Strategic Policy Institute advierte que Venezuela podría convertirse en uno de los primeros países fuera de China en adoptar sistemas chinos de inteligencia artificial para vigilancia, en un contexto de creciente influencia política estadounidense sobre el país.
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- ASPI sostiene que Venezuela construyó durante la última década un aparato de vigilancia apoyado ampliamente en tecnología china.
- El informe vincula a Delcy Rodríguez con un acuerdo de 2025 para incorporar sistemas chinos de IA a la vigilancia estatal existente.
- El análisis plantea un dilema para Washington y recomienda desmontar la infraestructura de vigilancia asociada con tecnologías autoritarias chinas.
Venezuela podría profundizar su dependencia de tecnología china para la vigilancia estatal mientras Estados Unidos ejerce una influencia decisiva sobre la conducción política del país. El Australian Strategic Policy Institute (ASPI) advirtió que Caracas está preparada para adoptar sistemas de inteligencia artificial chinos capaces de reforzar un aparato de control construido durante la última década.
Una vigilancia que busca modernizarse con IA
La advertencia aparece en el informe Warning signals: Venezuela and the risk of Chinese AI-enabled digital authoritarianism, publicado por ASPI el 8 de septiembre. El documento describe la evolución de la infraestructura de vigilancia venezolana y sus vínculos con empresas chinas. Según el análisis, reseñado por The Register, el gobierno construyó durante aproximadamente una década un aparato estatal que depende en buena medida de tecnología suministrada por compañías de China, una relación que ahora podría entrar en una nueva etapa gracias a la inteligencia artificial.
El informe sostiene que, durante 2025, Delcy Rodríguez encabezó un proceso que terminó en un acuerdo para adoptar sistemas de IA construidos en China. El objetivo, de acuerdo con la evaluación del grupo de expertos, era utilizar esas herramientas para mejorar los mecanismos de vigilancia estatal que ya operaban en el país, en lugar de crear una estructura completamente nueva desde cero.
Una de las empresas vinculadas con ese acuerdo es iFlytek, compañía que Estados Unidos incluyó en su lista de restricciones en 2019 por su presunta participación en tecnologías utilizadas para apoyar la represión de la población musulmana uigur en Xinjiang. La presencia de una empresa restringida por Washington añade una dimensión política al caso venezolano, porque la tecnología cuestionada podría terminar integrada en las capacidades de seguridad de un país sobre el que Estados Unidos ejerce una influencia cada vez mayor.
ASPI estima que Venezuela podría convertirse en uno de los primeros países fuera de China en importar la nueva generación de sistemas de vigilancia basados en modelos de lenguaje de gran escala. El instituto también plantea que podría convertirse en uno de los adoptantes más avanzados de este tipo de tecnología en el hemisferio occidental, aunque el informe no afirma que Caracas tenga capacidad para reproducir la totalidad del aparato de vigilancia chino.
El dilema para Washington
La advertencia adquiere mayor relevancia por los cambios políticos descritos en distintos reportes sobre Venezuela. Una información publicada por The New York Times en julio de 2026 afirmó que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, controlaba de facto las finanzas del país, la distribución de sus recursos naturales y parte de su gobierno, mientras Delcy Rodríguez ejercía como presidenta encargada.
La evidencia disponible no permite presentar como un hecho plenamente establecido que Estados Unidos haya tomado el control total de Venezuela en enero. Sin embargo, sí apunta a una participación estadounidense directa en la administración del país. Ese contexto plantea una paradoja para Washington: mientras busca ejercer mayor influencia sobre el país sudamericano, podría terminar supervisando una estructura política que depende de herramientas desarrolladas por empresas vinculadas con el principal rival estratégico de Estados Unidos.
ASPI no presenta la tecnología como una causa aislada de las prácticas represivas, sino como un conjunto de herramientas que podría aumentar la capacidad de un sistema existente para identificar, clasificar y controlar a sus opositores. La IA china podría fortalecer un aparato utilizado para gestionar la disidencia y restringir el flujo de información.
El análisis plantea que Washington debería considerar el desmantelamiento del aparato de vigilancia y promover cambios políticos en Venezuela. Una decisión de ese tipo, según el enfoque descrito por el instituto, demostraría que las democracias están dispuestas a enfrentar la exportación de tecnologías autoritarias chinas y a desmontarlas cuando sea posible para proteger las libertades civiles.
El riesgo para la influencia de China
La disputa no se limita al uso de inteligencia artificial dentro de Venezuela, porque también involucra los activos y las inversiones de empresas chinas en el país. El informe sostiene que Beijing observa cómo la apertura política y la influencia estadounidense pueden poner en riesgo tanto sus compañías como su peso estratégico en territorio venezolano.
Según ASPI, los dirigentes chinos deben considerar la exposición de los activos e inversiones de sus empresas nacionales a las decisiones de la administración venezolana. El enfoque de Beijing incluiría una supervisión más estrecha de sus activos estatales en el extranjero, con el propósito de protegerlos y gestionar los riesgos derivados de un entorno político cambiante.
La combinación de influencia política estadounidense, infraestructura de vigilancia china y empresas restringidas por Washington crea un escenario sensible para la privacidad y la gobernanza digital. También dificulta separar la discusión tecnológica de la disputa geopolítica, porque cada sistema instalado puede convertirse simultáneamente en una herramienta de seguridad, un activo empresarial y un instrumento de influencia internacional.
El informe no determina si la adopción de más vigilancia china elevará los riesgos que enfrenta Estados Unidos mientras aumenta su participación en Venezuela. Su advertencia central apunta a que cualquier estrategia estadounidense para el país deberá decidir si conserva, reforma o desmonta una infraestructura tecnológica que podría ampliar el control estatal sobre la población.
Una decisión con impacto sobre las libertades civiles
Para los venezolanos, un cambio de autoridad no garantiza por sí mismo una reducción de la vigilancia ni una apertura informativa. ASPI advierte que la incorporación de sistemas basados en IA podría dejar a la población en una situación similar o incluso más expuesta si las nuevas herramientas aumentan la eficiencia de los mecanismos utilizados contra la disidencia.
El caso también muestra cómo los modelos de lenguaje y otras aplicaciones de inteligencia artificial pueden adquirir una función política cuando se integran en sistemas de supervisión estatal. El riesgo señalado por los analistas no depende únicamente de que una herramienta sea china, sino de que sus capacidades se conecten con instituciones que restringen la información y utilizan la tecnología para sostener el poder.
La propuesta de ASPI coloca a Washington ante una prueba de coherencia entre su política exterior y la defensa de las libertades civiles. Si Estados Unidos mantiene o amplía el uso de una infraestructura asociada con empresas sancionadas, podría enfrentar críticas por administrar prácticas que antes denunciaba. Un desmantelamiento, en cambio, exigiría modificar un sistema que las autoridades venezolanas ya habrían incorporado a su funcionamiento.
El desenlace dependerá de las decisiones que tomen las autoridades estadounidenses y venezolanas sobre la continuidad del acuerdo de 2025, la participación de empresas como iFlytek y el futuro del aparato de vigilancia. Por ahora, el informe de ASPI presenta a Venezuela como un posible laboratorio regional para la expansión de la IA china aplicada al control estatal, en medio de una transición política cuyo alcance permanece abierto.
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