El Observatorio Vera Rubin detectó un objeto helado más allá de Neptuno que podría medir entre 600 y 1.500 kilómetros. Los astrónomos aún deben determinar su tamaño para saber si 2026 ED138 puede entrar en la reducida lista de planetas enanos confirmados.
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- Rubin observó 2026 ED138 en 30 ocasiones durante 20 noches, entre el 4 de marzo y el 11 de julio de 2026.
- Su tamaño estimado y brillo lo convierten en un candidato destacado, pero la clasificación aún no está confirmada.
- Observaciones infrarrojas, incluso con el telescopio James Webb, podrían ayudar a determinar sus dimensiones.
🔭🌌 Rubin detecta un posible planeta enano más allá de Neptuno
2026 ED138 podría medir entre 600 y 1.500 km y está a 46 unidades astronómicas del Sol.
Fue observado 30 veces en 20 noches. Su tamaño aún no está confirmado; el James Webb podría ayudar a precisarlo. pic.twitter.com/7tfBNnkZjL
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 29, 2026
Rubin detecta un objeto más allá de Neptuno que podría ser un nuevo planeta enano
El cuerpo helado 2026 ED138 podría medir entre 600 y 1.500 kilómetros, aunque su tamaño todavía debe confirmarse antes de clasificarlo.
Un hallazgo que todavía espera confirmación
Un objeto helado detectado en las profundidades del sistema solar se convirtió en candidato a planeta enano después de aparecer en observaciones del Observatorio Vera Rubin. El cuerpo, identificado como 2026 ED138, se encuentra más allá de la órbita de Neptuno y su brillo llamó la atención de los investigadores, pues podría indicar que es mayor que el objeto transneptuniano promedio. La estimación inicial sitúa su diámetro entre 600 y 1.500 kilómetros, un rango que todavía requiere confirmación.
Ese intervalo importa porque un cuerpo de esas dimensiones podría tener suficiente gravedad propia para adoptar una forma aproximadamente esférica, una característica de los planetas enanos. Sin embargo, los investigadores aún no conocen el tamaño preciso de 2026 ED138 y, por tanto, no pueden asegurar que cumpla con ese criterio. Por ahora, el nombre de planeta enano describe una posibilidad científica, no una clasificación ya establecida.
La diferencia entre un candidato y un planeta enano confirmado resulta especialmente visible en el pequeño grupo reconocido hasta la fecha. Según la información publicada por Space.com, los astrónomos solo han confirmado cinco: Plutón, Ceres, Eris, Haumea y Makemake. Si las futuras observaciones respaldan su clasificación, 2026 ED138 se incorporaría a una lista reducida de mundos, aunque el hallazgo por sí solo no basta para afirmar que esa incorporación ya ocurrió.
Matthew Holman, investigador del Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian (CfA), encontró el objeto al procesar datos recopilados por Rubin con un código de búsqueda que desarrolló junto con Kevin Napier, también del CfA. El momento clave ocurrió el 13 de octubre, cuando el análisis reveló un cuerpo más allá de Neptuno que parecía relativamente brillante pese a su distancia. Holman describió su primera reacción como una mezcla de incredulidad y entusiasmo, y dijo que enseguida empezó a comprobar si el código o sus propios cálculos habían cometido un error.
Las observaciones que permitieron identificarlo
La búsqueda no se apoyó en una detección aislada: Holman y Mario Jurić, de la Universidad de Washington y científico principal del Sistema Solar de Rubin, encontraron registros del objeto en 30 ocasiones separadas. Las detecciones ocurrieron durante 20 noches, entre el 4 de marzo y el 11 de julio de 2026, según la información sobre el descubrimiento. Esa secuencia de observaciones permitió reconocer que el punto luminoso correspondía a un cuerpo real y seguir su movimiento aparente.
La verificación también encontró registros anteriores en la Dark Energy Camera (DECam), instalada en el Telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros, en el Observatorio Interamericano Cerro Tololo, Chile. Las observaciones de ese instrumento se remontan hasta 2016, de modo que 2026 ED138 no apareció únicamente en los datos recientes de Rubin. La coincidencia entre archivos de distintos observatorios reforzó la identificación y aportó una base más amplia para estudiar su recorrido.
El catálogo de Rubin ofreció una cantidad considerable de datos para que los investigadores revisaran su hallazgo, aunque el observatorio apenas había comenzado su programa principal. La búsqueda exhaustiva de Holman tuvo que descartar la posibilidad de que una anomalía informática o una lectura equivocada explicara la señal. La comprobación con los registros de DECam añadió una referencia independiente y más antigua, lo que ayudó a establecer que el objeto no era un artefacto de un solo conjunto de imágenes.
Las imágenes compuestas muestran a ED138 en diferentes observaciones, con registros de Rubin tomados a intervalos entre marzo y julio de 2026. En cada una de las marcas de seguimiento, el objeto aparece cerca del centro, una forma de visualizar cómo los astrónomos reconstruyen su movimiento a partir de tomas repetidas. El análisis inicial también lo sitúa entre los cuerpos más grandes y brillantes detectados en esa región, aunque la estimación de tamaño aún debe ponerse a prueba.
Rubin amplía el inventario del sistema solar
El Observatorio Vera Rubin está en la cima del Cerro Pachón, una montaña de 2.682 metros en el norte de Chile, y cuenta con un espejo primario de 8,4 metros de ancho. La cámara LSST comenzó a obtener imágenes preliminares en abril de 2025; el observatorio presentó sus primeras imágenes públicas el 23 de junio de ese año y comenzó entonces su proyecto principal, el Legacy Survey of Space and Time (LSST), un programa de diez años. Su diseño permitirá observar repetidamente el cielo austral y registrar cambios que pueden pasar inadvertidos en campañas más limitadas.
Durante el LSST, Rubin fotografiará todo el cielo austral cada pocos días con una cámara de 3,2 gigapíxeles, descrita como la mayor cámara digital construida para astronomía. La repetición de esas imágenes generará una película de alta resolución del cielo, útil para seguir objetos que se desplazan y para estudiar fenómenos cósmicos variables. En el caso de 2026 ED138, esa vigilancia frecuente permitió reunir múltiples observaciones en un periodo de meses.
El programa también busca aportar información sobre la energía oscura y la materia oscura, dos componentes misteriosos que, de acuerdo con la fuente, constituyen juntas la mayor parte del presupuesto de masa y energía del universo. A la vez, sus observaciones servirán para elaborar un inventario más detallado del sistema solar. Rubin ya había descubierto más de 11.000 asteroides nuevos, y los investigadores esperan que el sondeo revele muchos más objetos pequeños y distantes.
Entre los hallazgos que podría aportar el proyecto figuran nuevos candidatos a planetas enanos, porque la cobertura repetida puede encontrar cuerpos que los estudios previos no detectaron. El resultado dependerá de que esos objetos aparezcan en suficientes observaciones y de que los científicos logren establecer sus características físicas y orbitales. Holman planteó que otros mundos ocultos en zonas omitidas por sondeos anteriores podrían quedar ahora al alcance de Rubin, cuyo trabajo continuará durante una década.
Una órbita inclinada y preguntas pendientes
Los datos disponibles indican que la órbita de 2026 ED138 está inclinada unos 25 grados respecto del plano del sistema solar. Los científicos consideran posible que una interacción gravitacional con Neptuno haya desviado al objeto de su trayectoria, aunque esa explicación no es una conclusión definitiva. La inclinación ofrece una pista sobre su historia dinámica, pero todavía no resuelve las preguntas sobre su composición o dimensiones.
En la actualidad, el cuerpo se encuentra a unas 46 unidades astronómicas del Sol; una unidad astronómica equivale a la distancia promedio entre la Tierra y el Sol, unos 150 millones de kilómetros. Esa ubicación lo sitúa más lejos que la distancia media de Plutón, calculada en aproximadamente 40 unidades astronómicas. La comparación ayuda a dimensionar el entorno remoto en el que los telescopios deben rastrearlo, pero no determina por sí misma su tamaño ni su categoría.
La medición de su diámetro requiere observaciones en luz infrarroja, un rango para el que está optimizado el Telescopio Espacial James Webb de la NASA. Hasta contar con datos que permitan precisar esa propiedad, los investigadores no sabrán si la gravedad de ED138 basta para darle la forma esférica asociada a los planetas enanos. Por eso, el siguiente paso no consiste únicamente en acumular imágenes visibles, sino en obtener información capaz de acotar sus dimensiones.
El descubrimiento abre una oportunidad para estudiar un cuerpo que ya aparece en archivos de dos instrumentos y cuya órbita lo lleva más allá de Plutón. Si las observaciones futuras confirman que es un planeta enano, ED138 se sumará a una familia de solo cinco miembros reconocidos hasta ahora; si no, seguirá siendo un objeto transneptuniano de interés por su brillo y trayectoria. En cualquier caso, el sondeo de Rubin podría encontrar otros mundos en los próximos meses y años, mientras completa su mapa repetido del cielo austral.
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