Un robot con alas aleteantes ha logrado nadar bajo el agua y despegar para volar, imitando a las aves zambullidoras. Inspirado en la naturaleza, este desarrollo podría transformar el monitoreo oceánico y abrir una nueva clase de drones anfibios.
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- Robot de menos de 300 gramos nada y vuela con alas batientes.
- Inspirado en aves zambullidoras, desarrollado por EPFL y MIT.
- Publicado en Science, con aplicaciones oceanográficas futuras.
🤖✈️ Un avance revolucionario en robótica
Un robot con alas aleteantes ha nadado y volado como un ave zambullidora.
Desarrollado por EPFL y MIT, el dispositivo pesa menos de 300 gramos.
Este híbrido podría transformar el monitoreo oceánico y reducir costos.
Diseñado para… pic.twitter.com/BuPc8p27BL
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Un robot experimental inspirado en aves zambullidoras ha conseguido nadar bajo el agua y despegar para volar con alas aleteantes, un hito sin precedentes en robótica. Según reportó Robohub, el estudio fue publicado en Science por un equipo de la EPFL y el MIT, y el dispositivo pesa menos de 300 gramos.
Un híbrido aéreo-acuático
El robot, denominado FAAV (vehículo aéreo-acuático de alas batientes), imita a las aves como colimbos, gaviotas y frailecillos, que pueden nadar y volar. Su diseño se basa en la biomecánica de estas aves, que se sumergen para cazar y luego saltan al aire.
Las alas flexibles están recubiertas con nanopartículas hidrofóbicas para repeler el agua, y el cuerpo alberga una batería y un motor eléctrico impermeable que impulsa un cigüeñal. La cola del robot es motorizada y puede cambiar su ángulo para ayudar a ascender o sumergirse, mientras que las alas y la cola pueden intercambiarse por diferentes tamaños.
El autor principal, Raphael Zufferey, ahora profesor asistente en el MIT, lideró el proyecto junto con los laboratorios LIS y BioRob de la EPFL. Zufferey comentó que su visión es desplegar el robot para tomar muestras en áreas remotas y peligrosas.
“Se sumergiría en el agua para tomar una medición o recolectar una muestra, y volaría de regreso para entregar los datos”, afirmó Zufferey, quien dirige el AURA Lab en el MIT. El robot está diseñado para estudiar la mecánica de vuelo de las aves en dos medios diferentes, lo que podría dar lugar a una nueva clase de drones anfibios.
El equipo probó el robot en un tanque de agua y en el lago de Ginebra, identificando combinaciones específicas de tamaño de ala, frecuencia de aleteo y ángulo de cola. Las alas de 80 centímetros resultaron ideales porque son flexibles en el agua pero firmes en el aire, reduciendo la amplitud del aleteo en el medio líquido.
Resultados experimentales
El robot nadó a velocidades de casi un metro por segundo a una frecuencia de aleteo de 5 hercios (cinco aleteos por segundo). En el aire, logró alcanzar unos 6 metros por segundo con la misma frecuencia, similar a las aves reales.
El ángulo de despegue fue crítico: el robot debe inclinarse a 70 grados para evitar que las puntas de sus alas toquen la superficie del agua. Sorprendentemente, no necesita patas para impulsarse, a diferencia de la mayoría de las aves zambullidoras.
Los investigadores confirmaron que el robot puede transitar suavemente del nado al vuelo sin asistencia adicional, algo que nadie había logrado con alas batientes. Los resultados fueron publicados en Science con coautores de Northwest Indian College, detallando la mecánica completa del dispositivo.
El estudio también comparó las velocidades y frecuencias del robot con las de aves zambullidoras reales, encontrando similitudes notables. Esto valida el diseño bioinspirado y su potencial para investigar la biomecánica animal.
El equipo planea probar el robot en condiciones turbulentas, como aguas agitadas y viento, para evaluar su robustez. Además, trabajarán en mejorar las alas para que puedan girar además de aletear, ampliando sus capacidades de maniobra.
Implicaciones y aplicaciones
Este desarrollo podría dar lugar a una nueva clase de drones anfibios capaces de tomar muestras en regiones acuáticas peligrosas para barcos tradicionales. Los investigadores imaginan su uso para monitorear icebergs, instalaciones portuarias o manadas de ballenas, reduciendo significativamente los costos.
“Nuestra visión soñada es que oceanógrafos, biólogos marinos y comunidades costeras lancen este robot desde un barco o desde la costa”, dijo Zufferey. El robot volaría cerca del área de interés, se sumergiría para tomar datos o muestras, y volvería a volar para entregar la información.
Más allá de la oceanografía, el robot podría ser útil para explorar lagos contaminados, ríos o infraestructuras subacuáticas. Su ligereza y capacidad de transitar entre medios lo hacen versátil para misiones de vigilancia ambiental.
El estudio no solo tiene implicaciones tecnológicas, sino también científicas. Ayudará a comprender cómo las aves adaptan su mecánica de vuelo entre el aire y el agua, dos medios con propiedades físicas muy diferentes.
El equipo concluyó que el robot representa un paso hacia vehículos aéreos-acuáticos más eficientes, abriendo posibilidades para la exploración autónoma. Zufferey espera que este diseño inspire futuras investigaciones en robótica bioinspirada.
Referencia: Zufferey, R., Jeger, S. L., Hüsser, M., Ruiz, F., Lapsansky, A., Ijspeert, A., & Floreano, D. (2026). Leaping out of the water: Aerial-aquatic locomotion with flapping wings. Science.
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