Por Canuto  

Las principales aseguradoras de vida de Japón registraron pérdidas no realizadas por USD $194.000 millones en bonos domésticos, un 60% más interanual, mientras los rendimientos de los JGB a 30 años se acercan al 3,9%. El alza de tasas, impulsada por el Banco de Japón, amenaza con desencadenar rescates de pólizas y pérdidas realizadas.
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  • Las pérdidas no realizadas en bonos domésticos de las 14 principales aseguradoras de vida japonesas alcanzaron 30,86 billones de yenes (USD $194.000 millones) a finales de junio, un 60% más que el año anterior.
  • El rendimiento de los JGB a 30 años, clave para las aseguradoras, subió al rango del 3,9%, unos 2,7 puntos porcentuales más que en julio de 2023, impulsado por las expectativas de subidas de tipos del Banco de Japón.
  • El aumento de cancelaciones de pólizas y las pérdidas por deterioro (44.000 millones de yenes en Nippon Life) elevan el riesgo de ventas forzadas de bonos mantenidos hasta vencimiento.


Las principales aseguradoras de vida de Japón están pagando el costo de un entorno de tasas de interés que no se veía en tres décadas. Con los rendimientos de los bonos gubernamentales japoneses (JGB) en máximos históricos y la política monetaria del Banco de Japón en un giro restrictivo, las pérdidas no realizadas en sus carteras de bonos domésticos se dispararon a 30,86 billones de yenes (USD $194.000 millones) a finales de junio, un 60% más interanual.

El dato, compilado por Nikkei Asia a partir de las respuestas de 13 de las 14 principales aseguradoras de vida del país, revela la doble cara del alza de tasas: mientras eleva los ingresos por intereses, hunde el valor de mercado de las tenencias de bonos. Esta cifra ya supera las ganancias no realizadas en acciones domésticas, que aumentaron 48% hasta los 30,03 billones de yenes.

El principal impulsor es el mismo fenómeno que está sacudiendo al sistema financiero japonés: el aumento sostenido de los rendimientos de los JGB. El bono a 30 años, un objetivo de inversión clave para estas compañías, alcanzó el rango del 3,9% a finales de junio, unos 2,7 puntos porcentuales más que en julio de 2023, cuando las ganancias no realizadas combinadas aún eran positivas. La tendencia se ha mantenido al alza por las expectativas de nuevas subidas de tipos y las preocupaciones fiscales.

La trampa de las tasas ultrabajas

Las aseguradoras de vida japonesas invierten tradicionalmente en bonos ultralargos para cubrir sus obligaciones futuras con los asegurados, un modelo que funcionó durante décadas de tasas cercanas a cero. Sin embargo, la subida de tipos ha invertido la lógica: ahora esos bonos adquiridos a precios altísimos se negocian con fuertes descuentos en el mercado.

En principio, las pérdidas no realizadas se disipan si los bonos se mantienen hasta el vencimiento. Pero bajo ciertas circunstancias, pueden convertirse en pérdidas reales y afectar la solidez financiera de las empresas. Cuando el valor de mercado de un bono cae más de 50% por debajo de su costo de adquisición, las aseguradoras están obligadas a reconocer una pérdida por deterioro.

Nippon Life Insurance ya registró 44.000 millones de yenes en pérdidas por deterioro en el trimestre de abril a junio, mientras que Meiji Yasuda Life Insurance contabilizó 25.300 millones de yenes. Algunos bonos comprados durante el entorno de tasas ultrabajas de finales de la década de 2010 han caído lo suficiente para alcanzar ese umbral.

La situación se agrava cuando las aseguradoras necesitan vender bonos antes de su vencimiento, por ejemplo, para financiar rescates de pólizas o rebalancear carteras. Las aseguradoras de vida gestionan activos y pasivos buscando alinear la duración de los activos con la de las obligaciones; si los activos tienen vencimientos más largos, el alza de tasas reduce los activos netos y puede incrementar el riesgo de deterioro financiero.

Rescates en aumento

El punto más delicado es el incremento en las cancelaciones de pólizas. Un mayor número de clientes que rescinden sus contratos obliga a las aseguradoras a liquidar activos para pagar los valores de rescate, lo que convierte pérdidas no realizadas en realizadas. La tasa de cancelaciones de Sony Life Insurance subió 0,2 puntos interanuales hasta 1,4%, en parte por la rápida depreciación del yen, que llevó a clientes a rescindir pólizas denominadas en moneda extranjera.

T&D Financial Life Insurance, con fuerte presencia en ventas bancarias, vio su tasa de cancelaciones aumentar 0,88 puntos hasta 1,56%. Sadahiko Hayakawa, director financiero de Sony Financial Group, advirtió que “las tendencias de cancelación de pólizas requieren un monitoreo más cercano que nunca”, reflejando la incertidumbre del sector ante movimientos de tasas impredecibles.

Hasta ahora, la mayoría de las aseguradoras dice poder manejar los rescates con efectivo disponible, pero la evolución de la demanda es difícil de prever porque está estrechamente ligada a los movimientos de las tasas de interés. Si las tasas siguen subiendo y los productos alternativos ofrecen mayores rendimientos, los clientes podrían migrar masivamente a otros instrumentos.

La buena noticia es que las ganancias operativas principales de las 14 aseguradoras alcanzaron 951,8 mil millones de yenes en abril-junio, un 37% más interanual, con 12 empresas reportando crecimiento. El aumento de tasas impulsó los ingresos por intereses de las tenencias de bonos y los dividendos de acciones, lo que dio un respiro temporal a las compañías.

Sin embargo, las aseguradoras están rotando hacia bonos de mayor rendimiento para expandir sus retornos, lo que supone un arma de doble filo: esos bonos, con vencimientos más largos, son precisamente los que más rápido pierden valor cuando las tasas suben. Esta dinámica amenaza con perpetuar el ciclo de pérdidas y ajustes en el sector.

El panorama general es complejo para Japón, donde la normalización monetaria busca controlar la inflación, pero expone a vulnerabilidades acumuladas durante años de tasas ultrabajas. Las aseguradoras de vida, pilares del sistema financiero japonés, enfrentan el desafío de equilibrar sus carteras mientras el mercado de bonos sigue en caída.

La evolución de los rendimientos de los JGB será clave para determinar si estas pérdidas siguen acumulándose o si el mercado se estabiliza. Por ahora, los inversionistas y reguladores observan con atención el posible impacto en un sector que maneja billones de yenes en activos y cuyas decisiones financieras repercuten en toda la economía del país.

Con la presión sobre las cancelaciones de pólizas y las pérdidas por deterioro, las aseguradoras de vida japonesas se enfrentan a un escenario inédito desde la burbuja bursátil de los años 90. Los próximos trimestres serán cruciales para ver si las ganancias operativas pueden compensar las crecientes pérdidas no realizadas, o si Japón tiembla ante una nueva crisis financiera.


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