Por Canuto  

Un informe confidencial del OIEA concluye que las antiguas autoridades sirias ocultaron material, instalaciones y actividades nucleares, incluido un reactor en construcción en Deir el-Zour que Israel destruyó en 2007.
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  • El OIEA confirmó que las antiguas autoridades sirias no declararon material, instalaciones ni actividades nucleares exigidas por el Acuerdo de Salvaguardias del TNP.
  • La investigación incluye un reactor en construcción en Deir el-Zour, una planta de fabricación de combustible y un sitio de almacenamiento.
  • Las muestras tomadas en 2024 en Deir el-Zour contenían partículas de uranio, según informes sobre la investigación del OIEA.

 


Un informe confidencial del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) concluyó que las antiguas autoridades sirias no declararon material nuclear, instalaciones ni actividades que debían reportarse bajo el Acuerdo de Salvaguardias del Tratado de No Proliferación Nuclear. La conclusión vuelve a colocar bajo escrutinio internacional el programa que Siria habría mantenido durante el gobierno de Bashar al-Assad, con un reactor en construcción en la provincia oriental de Deir el-Zour.

Inspectores del organismo nuclear de la ONU visitaron varios sitios en Siria durante agosto y realizaron trabajos de verificación, de acuerdo con un documento confidencial distribuido entre los Estados miembros. El South China Morning Post informó sobre el contenido del reporte a partir de información de Associated Press, que tuvo acceso al texto antes de su circulación oficial entre los gobiernos. Una de las visitas se realizó el 29 de agosto para supervisar trabajos de excavación, según la información publicada sobre la misión.

Una conclusión formal del organismo nuclear

La formulación del OIEA representa algo más específico que la antigua sospecha de que Siria operaba un programa nuclear oculto. El organismo dijo estar en condiciones de establecer que las autoridades sirias de ese periodo omitieron declaraciones exigidas por sus compromisos internacionales, una conclusión basada en la inspección reciente y en los trabajos de verificación realizados sobre distintos emplazamientos.

El Acuerdo de Salvaguardias del TNP obliga a los países que lo suscriben a informar sobre el material nuclear y las instalaciones relacionadas con su uso. Esos mecanismos permiten a los inspectores comparar la información entregada por un gobierno con evidencias físicas, muestras ambientales y registros disponibles, aunque el informe citado no detalla en el contenido conocido todas las pruebas que sustentan cada conclusión.

La investigación no se limita a una estructura aislada en el desierto sirio, sino que identifica un conjunto de instalaciones presuntamente conectado con el ciclo nuclear. Entre los sitios mencionados aparecen un reactor que todavía estaba en construcción, una planta destinada a fabricar combustible y otro lugar utilizado para almacenar ese combustible durante el gobierno de Assad.

El hallazgo tampoco equivale, por sí mismo, a una afirmación sobre la existencia de un arma nuclear siria. El reporte establece que hubo material, instalaciones y actividades no declaradas, mientras que la información disponible no atribuye al OIEA una conclusión sobre la fabricación de un dispositivo nuclear o sobre el destino final de todo el material relacionado.

El reactor de Deir el-Zour

Deir el-Zour se convirtió en el punto más conocido de la investigación porque allí se levantaba una instalación que, según la descripción citada, estaba vinculada al programa nuclear sirio de la era de Assad. El lugar permaneció fuera del conocimiento público hasta 2007, cuando Israel lanzó ataques aéreos que destruyeron la estructura, una operación que posteriormente intensificó las preguntas sobre el proyecto y sus posibles vínculos internacionales.

Siria niveló el sitio después de los ataques y nunca respondió plenamente a las preguntas que el OIEA formuló sobre la instalación. Esa demolición redujo la posibilidad de examinar directamente el reactor original, pero no eliminó el interés de los inspectores por los restos, el terreno y las señales que pudieran permanecer en el entorno de la construcción.

El organismo ya había tomado muestras en Deir el-Zour durante 2024, y posteriormente se informó que esas muestras contenían partículas de uranio. La presencia de esas partículas no explica por sí sola la totalidad del programa ni determina automáticamente el propósito de la instalación, pero aporta un elemento físico a una investigación que durante años dependió de imágenes, testimonios y análisis sobre un complejo destruido.

La nueva visita de los inspectores ocurre, por tanto, sobre un emplazamiento marcado por la destrucción y por la falta de respuestas completas. Su relevancia radica en que el OIEA puede contrastar los resultados anteriores con nuevas verificaciones en Siria, aunque el material disponible no precisa qué nuevas muestras se recogieron ni qué conclusiones adicionales surgieron de cada sitio visitado.

Qué implica para Siria y la supervisión internacional

La declaración del OIEA aumenta la presión diplomática sobre las autoridades sirias y sobre cualquier administración que deba preservar los lugares vinculados con el antiguo programa. Para la supervisión internacional, reconocer formalmente actividades no declaradas significa que el expediente no se resuelve únicamente con la destrucción del reactor, porque también deben examinarse la fabricación y el almacenamiento de combustible mencionados en el informe.

El caso también muestra por qué los acuerdos de salvaguardias dependen de la cooperación sostenida de los gobiernos. Cuando un Estado no entrega información completa o modifica físicamente un emplazamiento antes de responder a los inspectores, la agencia debe reconstruir la historia mediante rastros ambientales, documentos y acceso a otros lugares relacionados, un proceso que puede prolongarse durante años.

Rafael Grossi, director general del OIEA, visitó Damasco en agosto y ofreció una rueda de prensa junto con el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Asaad al-Shibani, según la referencia fotográfica incluida en el reporte. La información disponible no atribuye en ese encuentro nuevas declaraciones específicas sobre el reactor, por lo que la principal conclusión conocida proviene del informe confidencial distribuido a los Estados miembros.

El siguiente paso dependerá de la continuidad de las verificaciones y de la información que las autoridades sirias entreguen al organismo. Por ahora, el reporte citado establece que el antiguo gobierno no declaró elementos nucleares que debía informar, mientras las partículas de uranio detectadas en 2024 mantienen abierto el interrogante sobre el alcance exacto de las actividades desarrolladas en Deir el-Zour y en los otros sitios identificados.


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