Por Canuto  

El Aeropuerto Internacional de Dubái perdió casi un tercio de su tráfico durante el primer semestre de 2026 por la guerra con Irán, pero su dirección insiste en que la disrupción será temporal y mantiene intacta la expansión de USD 35.000 millones de Al Maktoum.
***

  • El aeropuerto movilizó 31,5 millones de pasajeros en el primer semestre, una caída interanual de 31,3%.
  • Dubai Airports espera cerrar 2026 en torno a 70 millones de pasajeros, lejos de su meta previa de superar los 100 millones.
  • Paul Griffiths sostiene que la operación podría volver al 100% hacia finales de año y que Al Maktoum sigue encaminado para 2032.

 


El Aeropuerto Internacional de Dubái comenzó 2026 con 8,7 millones de pasajeros en enero, pero pocas semanas después enfrentó una crisis inédita para su infraestructura. Las alertas de misiles balísticos asociadas con la guerra entre Irán y otros actores regionales alteraron la aviación en todo el Golfo y obligaron al principal centro internacional del emirato a operar bajo presión. Según Fortune, Paul Griffiths, CEO de Dubai Airports, afirmó que DXB recibió aproximadamente 111 alertas separadas de actividad balística durante el episodio.

El impacto se reflejó en todos los grandes indicadores operativos del primer semestre. Dubai International atendió 31,5 millones de pasajeros, 31,3% menos que en el mismo período del año anterior, mientras los movimientos de aeronaves bajaron 32,1%, hasta 150.600, y la carga descendió 28,7%, hasta 751.340 toneladas. El retroceso contrasta con los 95,2 millones de pasajeros registrados durante 2025, cuando el aeropuerto cerró como el más ocupado del mundo en tráfico internacional.

Un golpe directo al centro aéreo del Golfo

Griffiths describió la situación como una experiencia excepcional para cualquier administrador aeroportuario, porque las amenazas no se limitaron a una interrupción comercial o a un cierre preventivo. “¿A cuántos directores generales has entrevistado que hayan sido sometidos a un ataque balístico directo de un enemigo contra su infraestructura?”, preguntó el ejecutivo durante la conversación citada por Fortune. La frase resume la dimensión operativa y psicológica de una crisis que convirtió la seguridad aérea en la prioridad inmediata.

Durante las alertas, los pasajeros eran trasladados a zonas seguras y las aeronaves debían aterrizar rápidamente cuando surgían amenazas. En otro momento, Dubai Airports quedó temporalmente incapacitado para abastecer de combustible a los aviones, por lo que la administración activó una contingencia conocida como “splash and dash”: las aeronaves salían de DXB, aterrizaban en el Aeropuerto Internacional Al Maktoum para repostar y luego continuaban sus rutas.

Al Maktoum está ubicado aproximadamente a 40 kilómetros al suroeste del centro de Dubái y funcionó como respaldo logístico en medio de la disrupción. La maniobra no eliminó las consecuencias comerciales de la guerra, pero permitió sostener parte de la conectividad cuando el abastecimiento en DXB enfrentaba restricciones. El episodio también mostró la importancia de contar con infraestructura aeroportuaria complementaria dentro del mismo emirato.

La crisis alteró una red de conexiones que durante años convirtió a las aerolíneas del Golfo en intermediarias esenciales entre Europa, Asia y Australia. Antes del conflicto, esas compañías representaban aproximadamente un tercio del tráfico entre Europa y Asia y cerca de la mitad de los viajes entre Europa y Australia. Para abril, el tráfico de tránsito de Medio Oriente en las rutas entre Asia y Europa Occidental había caído 47% interanual, según Alton Aviation Consultancy.

Competidores capturan pasajeros de conexión

Los viajeros desviaron sus itinerarios hacia centros alternativos como Seúl, Singapur, Hong Kong y Estambul, lo que abrió una oportunidad para aeropuertos que normalmente compiten con Dubái por el tráfico de conexión. El Aeropuerto Internacional de Incheon informó un aumento de 18% en su tráfico de tránsito durante el primer semestre. Con ese desempeño, datos preliminares de pasajeros internacionales situaron a Incheon por encima de Dubái y Heathrow.

La pérdida de participación puede ser relevante incluso si la interrupción militar termina pronto, porque las rutas de conexión dependen de horarios, disponibilidad de aeronaves y confianza de los pasajeros. Una vez que las aerolíneas trasladan capacidad a otros corredores, recuperar esos flujos exige coordinar vuelos, tripulaciones, combustible y ventas con rapidez. Sin embargo, Griffiths considera que buena parte del desplazamiento será temporal y que el atractivo geográfico de Dubái no desapareció.

El ejecutivo señaló que los servicios que ya regresaron están registrando factores de ocupación de entre 80% y 90%. También estimó que las aerolíneas que desplazaron aeronaves hacia las concurridas rutas del verano europeo podrían devolver capacidad al Golfo cuando comiencen los horarios de invierno. Esa combinación de demanda, ubicación y ajustes estacionales sustenta la expectativa de una recuperación progresiva, aunque varias compañías internacionales todavía mantienen suspendidos sus vuelos.

British Airways suspendió sus servicios a Dubái hasta finales de octubre, mientras Lufthansa y Singapore Airlines también esperan hasta ese mes para reanudar operaciones. Griffiths cuestionó que algunas advertencias gubernamentales de viaje no se hubieran actualizado conforme a las condiciones que, según él, existían sobre el terreno. El CEO sostuvo que es seguro viajar a Emiratos Árabes Unidos, una valoración que corresponde a su posición y no sustituye las recomendaciones oficiales de cada gobierno.

La recuperación y la apuesta por Al Maktoum

Los datos mensuales sugieren que el tráfico comenzó a recuperar impulso después del peor momento de la crisis. Dubai Airports reportó un aumento desde 3,5 millones de pasajeros en abril hasta 4,5 millones en mayo y 5 millones en junio, mientras Griffiths calculó que el volumen general ya rondaba 80% del nivel del año anterior. Emirates y Flydubai, las dos aerolíneas más vinculadas al ecosistema local, operaban aproximadamente en 90% de sus niveles de 2025.

Con ese ritmo, Griffiths afirmó que su confianza en una recuperación completa no era infundada y que la operación debería volver a 100% hacia el final de 2026, en la medida en que las aerolíneas internacionales restablezcan sus servicios. Aun así, Dubai Airports espera que el tráfico anual termine “en los 70 millones”, una cifra muy inferior al récord de 2025. Esa previsión deja fuera de alcance la meta previa de superar los 100 millones de pasajeros este año.

La desaceleración también permitió avanzar en mejoras internas de infraestructura, entre ellas la ampliación del autoservicio, los sistemas biométricos, herramientas operativas más inteligentes y cambios en el flujo de pasajeros. Griffiths dijo que la prioridad es hacer más eficiente el aeropuerto, en lugar de replantear su estrategia por una crisis que considera transitoria. El enfoque implica tratar la interrupción como un problema de ejecución y resiliencia, no como una señal definitiva de que el modelo de conexión perdió vigencia.

Esa conclusión se aplica especialmente al proyecto de expansión de Al Maktoum, valorado en USD 35.000 millones y todavía encaminado para comenzar operaciones en 2032. La instalación está diseñada para convertirse eventualmente en el aeropuerto más grande del mundo, con capacidad para 260 millones de pasajeros y 12 millones de toneladas de carga. Griffiths indicó que el proyecto acumuló 10 millones de horas de trabajo durante los últimos 15 meses, además de 17.000 pilotes de concreto y el movimiento de 45 millones de metros cúbicos de tierra.

Una apuesta de largo plazo pese a la incertidumbre

La escala de Al Maktoum muestra que Dubái sigue planificando una expansión mucho mayor que su desempeño coyuntural de 2026. Para el emirato, el aeropuerto no solo representa una terminal adicional, sino una pieza central de su estrategia para sostener conexiones internacionales, transporte de carga y actividad económica vinculada con la aviación. La caída actual reduce las expectativas del año, pero no modifica por sí sola las proyecciones de varias décadas que justifican la inversión.

Griffiths vinculó esta lectura con crisis anteriores, desde la crisis financiera hasta la pandemia de COVID-19. Según su razonamiento, el error consiste en confundir una disrupción de corto plazo con un cambio estructural de largo plazo, especialmente cuando un centro aéreo conserva demanda una vez que se normalizan las condiciones. Los factores que impulsaron el crecimiento de Dubái, como su ubicación entre grandes mercados y la escala de sus aerolíneas, continúan formando parte de la ecuación.

Al preguntarle si la guerra había cambiado los planes de aviación del emirato, Griffiths relató que la conversación con el presidente de Dubai Airports fue extremadamente breve. La respuesta, según el CEO, fue “absolutamente no”, una afirmación que mantiene intacta la visión oficial sobre la expansión de Al Maktoum y el papel de Dubái como centro global. Esa postura, no obstante, convivirá durante meses con la necesidad de demostrar que pasajeros y aerolíneas recuperan la confianza perdida.

El desafío inmediato será cerrar la brecha entre la recuperación mensual y la normalización completa de la red internacional, mientras los competidores intentan conservar los pasajeros que captaron durante la crisis. Dubái dispone de una mejora visible desde abril, pero todavía enfrenta suspensiones, advertencias de viaje y una previsión anual muy por debajo de su récord. El resultado de los próximos horarios de invierno será una prueba concreta para saber si el tráfico regresará o si la guerra dejó cambios más duraderos en el mapa aéreo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín