Por Canuto  

A menos de 48 horas de la audiencia final en la quiebra de FTX, un solo reclamo podría definir el destino de miles de acreedores. La disputa por una verificación tardía de conocimiento del cliente (KYC) llega ante la jueza Karen B. Owens, mientras el patrimonio se prepara para cerrar con pagos de hasta 120% en algunas categorías. Pero para quienes no cumplieron con los plazos, la lección es cruel: un formulario olvidado puede costar una fortuna.
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  • Última disputa: La audiencia del 19 de agosto decidirá si un cliente con verificación tardía obtiene una segunda oportunidad, mientras cientos de miles de reclamaciones ya fueron descartadas por no superar los controles KYC.
  • Pagos inequitativos: quienes completaron el papeleo recuperaron hasta 120% de sus reclamos en la cuarta ronda de reembolsos, mientras que los rezagados podrían perder todo.
  • Cierre del proceso: el patrimonio redujo su reserva para reclamos impugnados de USD $2.400 millones a USD $1.800 millones, señal de que la liquidación de FTX entra en su fase final.


Una última batalla por un formulario olvidado

La quiebra de FTX, el otrora gigante de los criptoactivos que colapsó en noviembre de 2022, está a punto de cerrar su capítulo final con una disputa que parece menor, pero que tiene implicaciones millonarias. La audiencia programada para el miércoles 19 de agosto a las 9:30 a.m. (hora del Este) pondrá sobre la mesa una sola moción: la presentada por el cliente Daizhuo Chen, quien busca que la jueza principal Karen B. Owens le permita completar su verificación de identidad fuera de plazo. Este caso se ha convertido en el símbolo de lo que muchos consideran la trampa burocrática más costosa del proceso.

Chen presentó su moción el 27 de marzo, amparándose en las Reglas Federales de Procedimiento Civil 59(e) y 60(b)(2), que permiten a un juez reabrir una decisión si aparece prueba nueva. En su argumento, Chen sostiene que no cumplió con los plazos por causas ajenas a su control, aunque la jueza aún no se ha pronunciado sobre si existe evidencia novedosa que justifique una segunda oportunidad. La agenda judicial del lunes dejó claro que esta es la única disputa destacada en una audiencia que, por lo demás, estará plagada de formalismos y aprobaciones rutinarias.

La verificación de identidad, que incluye controles de conocimiento del cliente (KYC), presentación de formularios de impuestos y registro en plataformas como BitGo, Kraken o Payoneer, se ha convertido en la puerta de entrada al pago. FTX fijó el inicio de la verificación antes del 1 de marzo de 2025 y la completación antes del 1 de junio, ambas a las 4:00 p.m. hora del Este. El patrimonio, ahora bajo la administración del FTX Recovery Trust, ha sido implacable: cientos de miles de reclamaciones de clientes ya fueron desechadas por no superar estos controles, y la brecha entre quienes cumplieron y quienes no es abismal.

La decisión que tome Owens el miércoles será observada con lupa no solo por Chen, sino por todos aquellos que, por una razón u otra, quedaron fuera de los plazos. Cualquier señal de flexibilidad podría abrir una puerta para miles de reclamaciones rezagadas, mientras que una negativa confirmaría la política dura del Trust. En este contexto, el caso de Chen es un test para el límite de la misericordia judicial en un proceso que ha priorizado la eficiencia sobre la indulgencia.

El contexto: la caída de FTX y el proceso de liquidación

FTX fue alguna vez el segundo exchange de criptomonedas más grande del mundo, con una valoración de USD $32 mil millones en su punto máximo, antes de desmoronarse en cuestión de días bajo el peso de una mala gestión y la revelación de que los fondos de los clientes se habían mezclado y perdido en una red de subsidiarias. El colapso arrastró a miles de inversores y provocó una de las mayores quiebras en la historia de las criptomonedas, con Sam Bankman-Fried, su fundador, enfrentando cargos penales que culminaron en una condena de 25 años de prisión. Su apelación fue rechazada en junio, y su mandato de apelación se emitió en agosto, cerrando definitivamente su caso en el Segundo Circuito.

Desde entonces, el proceso de quiebra ha avanzado en fases, con el objetivo de devolver los fondos a los acreedores de la manera más rápida y justa posible. Los resultados, sin embargo, han sido dispares: mientras que algunos acreedores recibieron hasta el 120% de sus reclamos, otros todavía esperan noticias. La cuarta ronda de reembolsos, del 31 de marzo, envió alrededor de USD $2.200 millones a los acreedores, seguida de una distribución menor de aproximadamente USD $900 millones el 31 de julio. A pesar de estos pagos, el patrimonio sigue reteniendo dinero para reclamos impugnados, con una reserva que el Trust ha pedido reducir en USD $600 millones, de USD $2.400 millones a USD $1.800 millones.

La disparidad en los pagos ha generado críticas y frustración entre los acreedores, especialmente entre aquellos que no pudieron completar la verificación a tiempo. Para muchos, el proceso KYC se ha convertido en un obstáculo burocrático que puede significar la diferencia entre recuperar su inversión o perderla por completo. El FTX Recovery Trust, sin embargo, defiende que estos controles son necesarios para cumplir con las regulaciones contra el lavado de dinero y para garantizar que los fondos lleguen a las personas correctas. La tensión entre eficiencia y victimización es palpable, y el caso de Chen podría ser un punto de inflexión.

El caso de Daizhuo Chen y otros reclamos pendientes

Daizhuo Chen no es el único acreedor que se enfrenta a la negativa del Trust. El fondo D1 Ventures también presentó un reclamo por USD $251.000 en USDC y USDT desde diciembre de 2022, argumentando que su cuenta tampoco superó la verificación. Su moción, al igual que otras dos demandas, fue diferida sin una nueva fecha, dejando en vilo a los afectados. Estos casos, aunque individualmente pequeños en comparación con el total del patrimonio, representan el último reducto de una audiencia que de otra manera sería puramente ceremonia.

La postura del Trust ha sido firme: los plazos son plazos, y la verificación es un requisito ineludible. En su objeción presentada el 16 de julio, el Trust reiteró su posición, señalando que no ha habido errores procesales que justifiquen reabrir el caso. Sin embargo, los abogados de Chen argumentan que su cliente merece una segunda oportunidad, especialmente considerando el impacto significativo que tiene el monto en cuestión para un individuo. La jueza tendrá que sopesar estos argumentos ante la inminente conclusión de la liquidación.

El resultado de este caso podría sentar un precedente importante para los miles de acreedores que no completaron su verificación a tiempo. Si Owens concede la moción de Chen, muchos podrían intentar reactivar sus reclamos, lo que podría complicar el cierre del proceso. Por otro lado, si la rechaza, el mensaje será claro: la ventana de oportunidad se ha cerrado, y la culpa es del reclamante por no cumplir con los requisitos. La decisión, por lo tanto, tiene implicaciones que van más allá del caso individual de Chen.

El futuro: el cierre de la liquidación y el legado de FTX

La solicitud final de honorarios presentada por Ernst & Young, la firma contratada para gestionar la liquidación, es una señal de que el proceso está llegando a su fin. Se espera que los abogados presenten las órdenes sin debate, y que la jueza las apruebe de manera rutinaria. El Trust, por su parte, ha solicitado reducir la reserva para reclamos impugnados, lo que sugiere que confía en haber resuelto la mayoría de las disputas. Sin embargo, la decisión sobre el caso de Chen podría alterar este calendario.

La audiencia del miércoles será transmitida por Zoom, y se espera que Owens dicte sentencia desde el estrado. Su respuesta no solo determinará la suerte del reclamante, sino que también servirá de indicador para los demás acreedores que enfrentan situaciones similares. El ambiente es de expectativa, pero también de resignación: la mayoría de los acreedores ya aceptaron el resultado de su verificación, y solo unos pocos decidieron luchar por una segunda oportunidad.

El colapso de FTX ha dejado una lección amarga para la industria de las criptomonedas: la seguridad y la regulación son fundamentales, pero también lo es la transparencia en los procesos de liquidación. Mientras tanto, Sam Bankman-Fried cumple su condena, y el mercado sigue su curso, con Bitcoin y otras criptomonedas recuperando terreno. Pero para los acreedores rezagados, la historia aún no termina, y la decisión de la jueza Owens podría ser el epílogo de una tragedia que dejó a muchos sin su dinero. La última batalla se libra en un tribunal, y el veredicto se conocerá en cuestión de horas.


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