Por Canuto  

La nave LINK, construida para rescatar al observatorio Swift de NASA, enfrenta un giro multieje, fallas en dos ruedas de reacción y comunicaciones intermitentes. Katalyst Space intenta estabilizarla con propulsores eléctricos mientras el tiempo para ejecutar el encuentro se reduce.
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  • Dos de las tres ruedas de reacción de LINK no están operativas, lo que afecta el control de actitud, apuntado y estabilidad.
  • La nave mantiene contacto esporádico con sus controladores, mientras Katalyst Space utiliza propulsores eléctricos para frenar el giro.
  • Swift podría desorbitarse más tarde este año, por lo que la empresa dispone de pocos meses para ajustar el plan de captura.

 


LINK enfrenta una falla crítica durante su puesta en servicio

La misión de rescate del Observatorio Swift de Neil Gehrels, perteneciente a NASA, enfrenta nuevas dificultades durante la etapa de puesta en servicio de la nave LINK. El vehículo de Katalyst Space comenzó a experimentar un giro multieje y comunicaciones intermitentes mientras se dirigía hacia el observatorio.

LINK cuenta con tres ruedas de reacción diseñadas para controlar su actitud, orientación, apuntado y estabilidad. Sin embargo, Katalyst Space informó que dos de esas tres unidades no están operativas en este momento.

La pérdida de dos ruedas reduce las opciones disponibles para mantener la nave correctamente orientada en el espacio. La empresa no explicó por qué dejaron de funcionar los componentes ni indicó si la causa corresponde a una falla de hardware, software u operación, indica un reporte publicado por The Register.

NASA también reportó una pérdida parcial de funcionalidad en el sistema de propulsión de gas frío de LINK. Ese sistema forma parte de los recursos destinados a controlar el movimiento del vehículo durante la misión.

A pesar de las dificultades, LINK continúa en contacto con sus controladores. Las comunicaciones son esporádicas, pero otros subsistemas importantes de la nave funcionan según lo esperado, de acuerdo con la información disponible sobre el estado de la misión.

Los controladores intentan detener el giro

Los problemas comenzaron durante el fin de semana previo al reporte más reciente de la compañía. El equipo de misión utiliza ahora los propulsores eléctricos de LINK para frenar el giro multieje y recuperar una actitud estable.

Esos propulsores eléctricos estaban destinados a la fase de encuentro con Swift. Su uso durante la comisión modifica la forma en que Katalyst Space debe administrar los recursos de la nave antes de intentar aproximarse al observatorio.

La compañía indicó que está observando el efecto previsto de los propulsores sobre el movimiento de LINK. El objetivo inmediato consiste en detener la rotación y devolver el vehículo a una configuración desde la que pueda operar con mayor precisión.

Si LINK recupera una actitud estable, Katalyst Space actualizará su sistema de guía, navegación y control. La actualización deberá adaptarse a la nueva configuración de la nave, marcada por la pérdida de dos ruedas de reacción.

Solo después de estabilizar el vehículo la empresa evaluará planes revisados para acercarse y capturar a Swift. El calendario de la misión dependerá de la capacidad de los controladores para recuperar el control y confirmar el rendimiento de los subsistemas restantes.

Una misión creada contra el reloj

LINK fue construido para rescatar a Swift antes de que el observatorio reingrese a la atmósfera terrestre. La misión tiene, por tanto, una ventana limitada para alcanzar el objetivo y ejecutar las maniobras necesarias para modificar su trayectoria.

Swift tiene previsto desorbitarse más tarde este año. Katalyst Space dispone de apenas unos pocos meses para superar los problemas de comisión, completar el viaje y llegar hasta el observatorio antes de que la oportunidad desaparezca.

El proyecto avanzó con rapidez desde su adjudicación hasta el lanzamiento. Según The Register, transcurrió menos de un año entre la concesión del contrato y el despegue de LINK a comienzos de este mes.

La nave fue lanzada a bordo del último cohete Northrop Grumman Pegasus XL. Después del despegue, Katalyst Space inició la puesta en servicio con el despliegue de las matrices solares, la generación de energía y la revisión de los sistemas del vehículo.

La velocidad de desarrollo permitió preparar una misión de rescate en un plazo reducido. También dejó a la compañía con poco margen para resolver problemas inesperados antes de comenzar las maniobras que requieren mayor consumo de propulsante y un control de actitud más exigente.

Antecedentes de las anomalías y próximos pasos

La comisión ya había presentado inconvenientes antes de la falla actual. El 15 de julio, Katalyst Space informó que las Operaciones de Misión habían identificado anomalías en el control de actitud y las comunicaciones durante las operaciones de vuelo.

El equipo respondió con parches de software de vuelo y actualizaciones operativas. La empresa afirmó que esas medidas restablecieron comunicaciones confiables y permitieron el control de actitud estabilizado en tres ejes.

Con ese control, LINK pudo apuntar y orientarse con precisión en el espacio. Poco antes de reconocer el problema más reciente, Katalyst Space había comunicado que la nave aumentaba gradualmente la duración de sus quemas de propulsor.

El propósito de esas quemas más prolongadas era preparar a LINK para las maniobras de varias horas previstas durante la fase de encuentro. La pérdida de ruedas y el uso anticipado de propulsores eléctricos obligan ahora a revisar ese proceso de preparación.

Katalyst Space no detalló la razón por la que dos ruedas de reacción dejaron de operar. Aun así, la empresa sostuvo que la misión continúa activa y que los cambios realizados mantienen un camino viable para el encuentro con Swift.

La declaración refleja una evaluación todavía abierta, no una confirmación de que el rescate esté asegurado. LINK debe recuperar una actitud estable, conservar la capacidad de comunicarse con sus controladores y completar la actualización de su sistema de guía antes de retomar el plan de aproximación.

El caso muestra la complejidad de una misión espacial preparada con urgencia para prolongar la vida operativa de un observatorio. Cada componente de control, comunicación y propulsión cumple una función decisiva cuando una nave debe acercarse con precisión a otro vehículo en órbita.

Por ahora, el equipo de Katalyst Space concentra sus esfuerzos en controlar el movimiento de LINK. El resultado de esa maniobra determinará si la nave puede avanzar hacia Swift o si tendrá que adoptar un plan de rescate todavía más limitado.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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