La inflación anual de Estados Unidos cayó al 3,5% en junio, impulsada por el desplome de los precios de la gasolina y la energía. Sin embargo, la Reserva Federal mantiene la cautela ante el riesgo de que el alivio sea temporal.
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- El índice de precios al consumidor cayó 0,4% mensual en junio, frente al descenso de 0,2% esperado por los economistas.
- La inflación subyacente quedó plana durante el mes y se ubicó en 2,6% interanual.
- Los mercados anticipan que la Fed mantendrá las tasas en julio y aplicará un aumento de 0,25 puntos porcentuales en septiembre.
Los precios al consumidor de Estados Unidos registraron en junio su mayor caída mensual en más de seis años. El descenso ofreció un alivio temporal para los hogares, después de varios meses marcados por una inflación elevada.
Según informó la información publicada por CNBC, el índice de precios al consumidor (IPC) cayó 0,4% en términos ajustados por estacionalidad. Los economistas consultados por Dow Jones esperaban una disminución de 0,2%.
La variación llevó la inflación anual al 3,5% durante junio. El resultado quedó por debajo del 3,8% previsto por el consenso y representó una mejora frente al 4,2% registrado en mayo.
El índice de energía fue el principal motor del retroceso mensual. Sus precios disminuyeron 5,7% en junio, aunque todavía acumularon un aumento de 15,7% durante los últimos 12 meses. La gasolina y el aceite combustible registraron caídas superiores al 9%.
La BBC reportó, por su parte, que el precio de la gasolina descendió 9,7% durante el mes, un movimiento que redujo de forma importante la presión sobre el costo de vida.
Los componentes subyacentes muestran una moderación desigual
La inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía, no registró cambios mensuales en junio. Su tasa interanual quedó en 2,6%, por debajo del 2,9% esperado por los economistas.
La lectura subyacente también mejoró frente al dato de mayo, cuando se ubicó en 2,9%. Este indicador recibe especial atención porque busca mostrar las tendencias más persistentes de los precios.
Los servicios, excluidos los costos de energía, se mantuvieron planos durante el mes. Dentro de ese grupo, el alquiler aumentó apenas 0,1%, mientras que los servicios de transporte descendieron 0,3%.
Los alimentos subieron 0,2% en junio. En otras categorías, los vehículos nuevos no registraron cambios y los automóviles y camiones usados bajaron 0,2%.
La ropa también mostró una reducción de 0,6%. Este componente resulta sensible tanto a los costos energéticos como al precio de los insumos afectados por los aranceles.
La Reserva Federal todavía evita cantar victoria
La mejora de los indicadores no parece suficiente para provocar un recorte inmediato de las tasas de interés. Los funcionarios de la Reserva Federal han insistido en que necesitan más evidencia antes de concluir que la inflación vuelve de manera sostenible a su objetivo de 2%.
El gobernador de la Fed, Christopher Waller, afirmó el lunes que necesitaría varios meses de lecturas positivas para convencerse de que la inflación se dirige nuevamente hacia la meta del banco central.
Después de su reunión de junio, los responsables de la política monetaria emitieron un comunicado en el que señalaron que el Comité Federal de Mercado Abierto entregará estabilidad de precios. El mensaje reflejó la prioridad que la institución mantiene sobre el control inflacionario.
El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, asumió el cargo en mayo y convirtió la lucha contra la inflación en el centro de su comunicación pública. Aunque anteriormente había expresado que las tasas podrían reducirse en el futuro, sus declaraciones recientes han destacado la necesidad de preservar la estabilidad de precios.
En declaraciones al Congreso programadas para el martes, Warsh sostuvo que la prioridad número uno de la Fed es acertar con la política monetaria o acercarse lo máximo posible a ese objetivo. También afirmó que, si la institución acierta, el aumento de la inflación registrado durante los últimos cinco años quedará en el pasado.
Los mercados miran a septiembre y temen nuevas presiones
Los precios del mercado apuntan a que la Reserva Federal mantendrá su tasa de referencia sin cambios durante la reunión del 28 y 29 de julio. Después, los operadores anticipan un aumento de 0,25 puntos porcentuales en septiembre.
Actualmente, la Fed mantiene su tasa de interés de referencia dentro de un rango de 3,5% a 3,75%. La expectativa de una nueva subida muestra que el banco central continúa preocupado por la posibilidad de que la inflación permanezca por encima de su objetivo.
El descenso de la gasolina proporciona un alivio directo para los consumidores. También puede reducir los costos de transporte y operación de algunas empresas, aunque el efecto depende de que la caída energética se mantenga durante los próximos meses.
Ese alivio enfrenta un riesgo externo. El renovado conflicto en Medio Oriente está impulsando nuevamente los precios internacionales del petróleo, una situación que podría revertir parte de la mejora observada en junio.
Por esa razón, una sola lectura favorable no cambia el rumbo de la política monetaria. La Fed deberá evaluar si la moderación alcanza también a los servicios y a otros componentes más persistentes antes de modificar su estrategia.
Implicaciones para los hogares y los mercados financieros
Para los hogares estadounidenses, la caída mensual del índice representa una pausa frente al encarecimiento acumulado de bienes y servicios. Sin embargo, una tasa anual de 3,5% todavía significa que los precios se encuentran muy por encima de los niveles de un año atrás.
El menor costo de la gasolina puede liberar parte del presupuesto familiar para otros gastos. Ese beneficio podría ser especialmente visible para quienes dependen del automóvil y enfrentan trayectos largos para trabajar o realizar compras.
La estabilidad de los servicios ofrece una señal más relevante para la trayectoria futura de la inflación. El alquiler, que suele mostrar ajustes persistentes, aumentó solo 0,1% durante junio, aunque la información disponible no permite concluir que la tendencia haya cambiado de forma definitiva.
En los mercados financieros, una inflación inferior a la prevista puede alimentar expectativas de cambios en las tasas. No obstante, la previsión dominante continúa apuntando a una Fed en pausa durante julio y a un incremento posterior en septiembre.
El panorama combina alivio y cautela. La energía ayudó a reducir el dato general, pero el petróleo, la política monetaria y la necesidad de observar varios meses de resultados favorables mantienen abierta la incertidumbre sobre el rumbo de la economía estadounidense.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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