Por Canuto  

La inflación medida por el índice PCE en Estados Unidos volvió a acelerarse en abril y alcanzó su ritmo más alto en tres años, impulsada por el encarecimiento de la energía y nuevas tensiones sobre las cadenas de suministro. El dato fortalece la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios por más tiempo, mientras el consumo resiste con dificultad y el desgaste político para Donald Trump crece.

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  • El índice PCE subió 3,8% interanual en abril y 0,4% mensual, en línea con lo esperado por el mercado.
  • La inflación subyacente avanzó 3,3% anual y 0,2% mensual, mientras la gasolina y la vivienda siguieron presionando los precios.
  • Los mercados ahora prevén que la Fed mantenga las tasas en el rango de 3,50% a 3,75% hasta finales de 2026 o incluso 2027.

 


La inflación en Estados Unidos volvió a endurecerse en abril y dejó una señal incómoda para hogares, mercados y responsables de política monetaria. El índice de precios de los gastos de consumo personal, conocido como PCE, avanzó 3,8% en los 12 meses hasta abril, su mayor aumento desde mayo de 2023.

El dato, publicado por el Departamento de Comercio, coincidió con lo previsto por economistas consultados por Reuters y Dow Jones. En términos mensuales, el PCE subió 0,4% tras el salto de 0,7% registrado en marzo, una moderación parcial que no cambia el cuadro general de presión sobre los precios.

Para la Reserva Federal (FED), el informe llega en un momento especialmente sensible. El banco central utiliza el PCE como su principal referencia para evaluar la inflación, y su meta oficial sigue siendo 2%, muy por debajo de los niveles observados hoy.

La lectura de abril refuerza así la visión de que la Fed seguirá sin mover las tasas por un período prolongado. En los mercados financieros, crece la expectativa de que la tasa de referencia permanezca en el rango de 3,50% a 3,75% al menos hasta finales de 2026, e incluso hasta 2027 según algunas apuestas reflejadas en los precios.

La energía vuelve a ser el principal foco de presión

Una parte importante del repunte inflacionario estuvo ligada al encarecimiento de la energía. El conflicto con Irán ha interrumpido el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, tensando las cadenas globales de suministro y elevando los costos de insumos clave para la economía mundial.

Ese impacto se trasladó con rapidez al bolsillo de los consumidores. Los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos mostraron que el precio minorista promedio nacional de la gasolina se disparó 12,3% en abril. Desde que comenzó la guerra a finales de febrero, el alza acumulada ya supera 50%.

CNBC también reportó que, dentro del informe de abril, los precios de los bienes subieron 0,7% en el mes, impulsados nuevamente por la gasolina, que aumentó 5,5%. Eso ayudó a compensar una lectura mensual algo más suave en la inflación general frente a lo que esperaba parte del mercado.

La energía, sin embargo, no es el único problema. Las disrupciones logísticas también han provocado escasez de bienes como fertilizantes, aluminio y productos de consumo, lo que añade presión a una inflación que ya venía elevada antes del conflicto.

La inflación subyacente se mantiene alta

Si se excluyen los componentes más volátiles, como alimentos y energía, el panorama sigue siendo complicado. El índice subyacente del PCE aumentó 3,3% interanual en abril, después de avanzar 3,2% en marzo.

En comparación mensual, la inflación subyacente subió 0,2%, por debajo del 0,3% de marzo y también algo mejor que algunas previsiones. Aun así, el nivel anual muestra que las presiones de fondo siguen lejos de disiparse por completo.

Para la Fed, esta medida suele ser más útil para detectar tendencias persistentes en precios. Por eso, aunque la moderación mensual puede ofrecer algo de alivio, el resultado difícilmente altere la cautela predominante entre los responsables de política monetaria.

Las minutas de la reunión anterior del 28 y 29 de abril, publicadas la semana pasada, mostraron que un número creciente de funcionarios está abierto a la posibilidad de subir las tasas. Esa discusión gana peso con cifras que continúan alejadas de la meta inflacionaria.

Consumo resistente, pero con señales de desgaste

El gasto del consumidor, que representa más de dos tercios de la actividad económica de EE. UU., aumentó 0,5% en abril. El dato coincidió con los pronósticos y siguió a un fuerte avance de 1,0% en marzo, lo que sugiere que los hogares todavía mantienen impulso de gasto.

Sin embargo, la base de ese consumo parece menos sólida. Según el mismo reporte, los ingresos se mantuvieron planos en abril, por debajo de la expectativa de un aumento de 0,4%, lo que implica que muchas familias están absorbiendo el aumento de precios sin una mejora equivalente en sus entradas de dinero.

Reuters destacó que los voluminosos reembolsos de impuestos han servido como colchón, sobre todo para los hogares de menores ingresos. También ha habido un recurso creciente al ahorro para sostener el consumo, un comportamiento que difícilmente pueda extenderse de forma indefinida.

Con la inflación superando las ganancias salariales y concluida la temporada tributaria, varios economistas creen que los consumidores podrían empezar a retraerse en los próximos meses. A eso se suma la posibilidad de que los hogares prioricen reconstruir sus ahorros ante la incertidumbre generada por la guerra.

El crecimiento económico también pierde fuerza

Los datos conocidos el mismo jueves mostraron además que la economía estadounidense arrancó el año con menos vigor de lo que se pensaba. El producto interno bruto del primer trimestre fue revisado a una tasa anualizada de apenas 1,6%.

Esa cifra quedó por debajo de la estimación inicial de 2,0% y también del consenso del mercado, que esperaba una revisión sin cambios. El Departamento de Comercio atribuyó el recorte a revisiones a la baja tanto del gasto del consumidor como de la inversión.

El contraste entre una inflación aún alta y un crecimiento más débil complica el panorama de política monetaria. La Fed enfrenta el riesgo de mantener una postura dura durante más tiempo, incluso mientras parte de la actividad pierde tracción.

En el mercado, la reacción fue prudente. Los futuros bursátiles se mantuvieron en negativo tras la publicación del informe, aunque por encima de sus mínimos del día. Los rendimientos de los bonos del Tesoro también operaban ligeramente a la baja, sobre todo en el tramo más largo de la curva.

Vivienda, servicios y presión política

Más allá de la energía, los servicios siguen aportando presión a la inflación. CNBC indicó que los precios de los servicios subieron 0,3% en abril, con una aceleración de 0,6% en la categoría de vivienda y servicios públicos, además de un incremento de 0,5% en servicios de alimentos y alojamiento.

En términos más generales, los precios de la vivienda aumentaron 0,5% en el mes, la mayor subida mensual desde enero de 2025. En contraste, los servicios excluyendo alimentos, energía y vivienda apenas crecieron 0,2%, una señal de moderación parcial en ciertas áreas.

El componente político tampoco es menor. La inflación ya era elevada antes de la guerra, en gran parte por los amplios aranceles a las importaciones impuestos por el presidente Donald Trump, y el nuevo repunte amenaza con profundizar el descontento económico entre los votantes.

Una encuesta de Reuters/Ipsos de la semana pasada mostró que la aprobación presidencial de Trump cayó hasta cerca de su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca. El deterioro incluyó una baja de apoyo entre republicanos, en un contexto donde el mandatario ganó las elecciones de 2024 prometiendo contener la inflación.

Con las elecciones de mitad de mandato previstas para noviembre, el alza de precios amenaza la mayoría republicana en el Congreso. El trasfondo económico, por tanto, ya no solo condiciona a la Fed y a los mercados, sino también al frente político de Washington.

En conjunto, los datos de abril dejan una imagen clara. La inflación en Estados Unidos muestra menos impulso mensual que en marzo, pero sigue demasiado alta, demasiado amplia y demasiado conectada a choques externos y decisiones de política económica como para permitir una relajación rápida de la Fed.

Para los inversionistas, incluidos quienes siguen de cerca bitcoin, criptomonedas y otros activos sensibles a la liquidez global, eso implica un entorno de tasas elevadas por más tiempo. Mientras el costo del dinero siga alto y la inflación no ceda con fuerza, el margen para un giro monetario favorable seguirá siendo limitado.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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