Por Canuto  

Galaxy Research elevó a 75% la probabilidad de que la CLARITY Act se convierta en ley en 2026, tras una votación bipartidista en el Comité Bancario del Senado. El cambio reavivó el debate sobre si las próximas nueve semanas podrían definir el rumbo regulatorio de las criptomonedas en Estados Unidos.
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  • Alex Thorn, de Galaxy Research, subió de 50% a 75% su estimación de aprobación de la CLARITY Act en 2026.
  • El cambio siguió a una votación 15-9 en el Comité Bancario del Senado, con apoyo de dos demócratas al proyecto.
  • La ventana legislativa antes del receso del 10 de agosto es vista como clave para el futuro del marco cripto en EE. UU.


Galaxy Research elevó a 75% la probabilidad de que la CLARITY Act se convierta en ley en 2026, un salto notable frente al escenario de 50% que sostenía apenas en abril. El ajuste fue atribuido al avance del proyecto en el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos, donde obtuvo una votación 15-9 el pasado 14 de mayo.

El cambio de perspectiva provino de Alex Thorn, jefe de investigación de toda la firma en Galaxy Digital. Su lectura no se limitó al conteo de votos, sino al hecho de que el proyecto logró una señal bipartidista considerada significativa, algo que hasta ahora había sido esquivo en el debate regulatorio de activos digitales en Washington.

Para el mercado cripto, el movimiento no es menor. La CLARITY Act es vista como una pieza central en la posible arquitectura regulatoria del sector en Estados Unidos, junto con la GENIUS Act. De allí que un solo avance legislativo haya tenido capacidad de alterar expectativas, narrativas de mercado y apuestas en plataformas de predicción.

El punto crítico, sin embargo, es que 75% no equivale a certeza. Aunque el proyecto salió del comité, todavía necesita 60 votos en el pleno del Senado para superar un filibusterismo. Luego deberá atravesar un proceso de conciliación en la Cámara de Representantes y, finalmente, conseguir la firma presidencial.

Una ventana legislativa corta y cargada de presión

Según el cronograma actualizado por Thorn en el informe semanal de Galaxy Research del 16 de mayo, la conciliación entre los comités Bancario y de Agricultura del Senado podría ocurrir a inicios de junio. Después vendría la consideración en el pleno a mediados de ese mes y una eventual aprobación definitiva en el Senado antes de terminar junio.

El siguiente paso sería la conciliación en la Cámara durante julio. Si ese calendario se cumple, la firma del presidente Donald Trump podría llegar en la semana del 3 de agosto. La Casa Blanca, no obstante, estaría empujando por una meta aún más agresiva, situada en torno al 4 de julio.

El apremio obedece al calendario político. El Congreso dispone de unas nueve semanas de tiempo efectivo en el pleno del Senado antes del receso del 10 de agosto. Después de esa fecha, la legislación sustantiva suele perder impulso en un ciclo de elecciones de medio mandato, lo que comprime el margen de maniobra para cualquier acuerdo complejo.

Por eso, más que una simple discusión técnica sobre criptoactivos, el debate en torno a la CLARITY Act se ha convertido en una carrera contra el reloj. Si la iniciativa no avanza en esta ventana, su probabilidad de materializarse podría deteriorarse rápidamente, incluso si hoy el ambiente político parece más favorable.

Qué cambió en el modelo de Galaxy

El principal detonante del aumento de 25 puntos porcentuales en la estimación de Thorn fue el carácter de los votos obtenidos en comité. Los demócratas Ruben Gallego, de Arizona, y Angela Alsobrooks, de Maryland, se sumaron a 13 republicanos para impulsar el texto, ofreciendo la primera señal clara de tracción bipartidista.

Esa adhesión no garantiza la aprobación final, pero sí alteró el cálculo de riesgo. En particular, ayudó a despejar un obstáculo que Thorn había identificado como el factor con más probabilidad de romper el frágil consenso entre ambos partidos. Ese obstáculo estaba relacionado con el tratamiento del rendimiento de stablecoins.

De acuerdo con la información original, un compromiso entre Thom Tillis y Angela Alsobrooks resolvió la disputa estructural sobre si los tenedores de stablecoins podían ganar intereses. Esa salida redujo una fuente importante de fricción política y permitió que el avance del proyecto dejara de ser un escenario meramente teórico.

En esa lógica, Thorn pasó a considerar que llevar la ley al pleno del Senado ya no es una posibilidad remota, sino el escenario base. Para una industria acostumbrada a choques regulatorios, demandas y criterios fragmentados entre agencias, ese giro tiene implicaciones que van mucho más allá de una sola semana legislativa.

No todos comparten el mismo optimismo

Pese al entusiasmo de Galaxy Research, otras voces del sector conservan una postura más cauta. Kristin Smith, presidenta del Solana Policy Institute, ubicó la probabilidad de aprobación en 60%. Su mensaje fue claro: en teoría, existen los elementos necesarios para sacar adelante la iniciativa, pero todavía hay muchas cosas que pueden salir mal.

Esa diferencia de criterio ilustra el grado de incertidumbre que sigue rodeando al proceso. El avance en comité mejoró las probabilidades, pero no resolvió las tensiones centrales que afloran cuando un proyecto llega al pleno del Senado, donde las negociaciones son más expuestas y las excepciones de último minuto pueden alterar alianzas.

Los mercados de predicción también reflejan un optimismo intermedio. Al 18 de mayo, los operadores de Polymarket valoraban la aprobación de la CLARITY Act en 2026 en 68%, frente a 46% al inicio del mismo mes. El dato confirma una mejora clara en la percepción del mercado, aunque todavía por debajo de la lectura de Thorn.

La distancia entre 68% y 75% puede parecer pequeña, pero revela un matiz relevante. Los analistas y los participantes del mercado coinciden en que el impulso existe, aunque discrepan sobre cuánto pesan todavía los riesgos políticos, éticos y procedimentales que podrían emerger antes del desenlace.

Los temas que aún amenazan el conteo final

Uno de los focos de resistencia sigue siendo la senadora Elizabeth Warren, quien mantiene objeciones vinculadas con la lucha contra el lavado de dinero y con consideraciones éticas. Su oposición no ha sido resuelta en el pleno, y eso significa que el proyecto aún deberá enfrentar un debate más duro que el observado en comité.

Además, el lenguaje ético del proyecto, que restringe las tenencias de activos digitales por parte de altos funcionarios, ha generado fricción dentro de algunas oficinas. Según el reporte citado por la fuente original, existen intentos por introducir excepciones, y esa discusión podría complicar el conteo final de votos.

Este tipo de tensiones es importante porque, en leyes sensibles, no basta con una mayoría política general. A menudo, el texto final depende de concesiones de redacción, definiciones sobre supervisión y cláusulas de cumplimiento que pueden abrir nuevas divisiones cuando el proyecto entra en su fase más decisiva.

En otras palabras, el mercado puede estar viendo una trayectoria favorable, pero el terreno legislativo sigue siendo volátil. Un solo desacuerdo sobre ética, intereses de stablecoins o controles contra lavado de dinero podría modificar el equilibrio logrado hasta ahora entre republicanos y demócratas moderados.

Por qué esta ley importa tanto para la industria cripto

Para Thorn, el significado de la CLARITY Act va mucho más allá del corto plazo. En su lectura, esta iniciativa y la GENIUS Act conforman el tipo de legislación fundacional que podría sostener la posición dominante de Estados Unidos en los mercados de capitales durante el próximo siglo.

La comparación no es aislada. La firma Andreessen Horowitz ha trazado un paralelo con la Securities Act de 1933, una de las normas más importantes en la historia del mercado financiero estadounidense. Aunque ese encuadre puede parecer ambicioso, muestra la dimensión estratégica que parte de la industria atribuye al debate actual.

En el fondo, lo que está en juego es si Estados Unidos logra construir un marco regulatorio que otorgue claridad jurídica al ecosistema cripto sin cerrar la puerta a la innovación. Para empresas, inversores y desarrolladores, esa definición puede influir en decisiones de inversión, ubicación y lanzamiento de productos durante años.

Por eso, una votación de comité en apariencia técnica terminó moviendo expectativas de mercado de forma tan visible. Tal como reportó la fuente original, la discusión ya no se percibe solo como un trámite legislativo, sino como un evento con capacidad de redefinir el peso de Estados Unidos en la economía digital emergente.

Si agosto termina siendo o no el mes más importante en la historia de las criptomonedas, como sugiere el planteamiento inicial del análisis, dependerá de si el impulso bipartidista resiste el paso por el pleno del Senado y la reconciliación con la Cámara. De momento, la industria observa un reloj político que corre rápido y una probabilidad que, al menos para Galaxy, acaba de inclinarse de forma más decidida a favor del sí.


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