Por Canuto  

El crédito al consumo estadounidense aumentó menos de lo esperado en agosto, luego de que la deuda de tarjetas y otras líneas revolventes registrara su mayor caída mensual desde noviembre de 2024. El dato convive con costos de financiamiento elevados y un aumento de los préstamos para vehículos y estudios.
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  • El crédito total pendiente subió USD $8.300 millones en agosto, por debajo de la previsión de USD $15.000 millones.
  • La deuda de tarjetas y otros créditos revolventes cayó USD $4.800 millones, mientras el crédito no revolvente avanzó USD $13.100 millones.
  • La tasa promedio de las tarjetas con intereses llegó a 22,36%, y los préstamos bancarios para autos nuevos promediaron 7,54%.

 


El retroceso de la deuda de tarjetas moderó el crecimiento del crédito al consumo, aunque el endeudamiento total siguió aumentando y el costo de financiar compras continuó alto.

El crédito pendiente de los consumidores en Estados Unidos creció en agosto a un ritmo menor que el esperado, principalmente por una contracción pronunciada de los saldos de tarjetas y otras líneas revolventes. Los datos publicados por la Reserva Federal muestran que el aumento total fue de USD $8.300 millones, frente a una previsión mediana de USD $15.000 millones entre economistas consultados por Bloomberg.

Un avance menor al previsto

El incremento de agosto fue el más moderado en tres meses y contrastó con el aumento revisado de USD $17.700 millones registrado en julio. La diferencia frente a las previsiones no significa que el crédito total se haya reducido: el saldo pendiente todavía creció, pero lo hizo a un ritmo más lento de lo que anticipaba el consenso, detalla Yahoo Finance.

Las cifras corresponden al crédito al consumo y no incluyen las hipotecas, por lo que no describen el conjunto de las obligaciones financieras de los hogares. Dentro de esa medición, la caída del crédito revolvente compensó parcialmente el avance de los préstamos que suelen amortizarse mediante pagos establecidos, como los destinados a vehículos o matrículas escolares.

El principal movimiento estuvo en las tarjetas de crédito y otros productos revolventes, cuyo saldo pendiente retrocedió USD $4.800 millones en agosto. Bloomberg señaló que esa fue la mayor disminución mensual desde noviembre de 2024, un dato que marca un cambio relevante frente a meses en los que esa categoría había contribuido al crecimiento del endeudamiento.

La contracción de una categoría no basta, por sí sola, para determinar por qué los hogares redujeron sus saldos ni si podrán sostener esa tendencia. El informe ofrece una fotografía agregada de agosto: muestra cuánto cambió el crédito pendiente, pero no identifica las decisiones individuales ni separa los motivos de cada consumidor.

El crédito no revolvente tomó otra dirección

Mientras los saldos revolventes bajaron, el crédito no revolvente aumentó USD $13.100 millones durante el mes. Esta categoría comprende préstamos para compras como automóviles y para gastos de educación, por lo que su avance compensó con creces la reducción de tarjetas y otras líneas similares.

El comportamiento de los préstamos para vehículos coincidió con un repunte de las ventas de automóviles. Según datos del sector citados en el informe, las ventas de autos en agosto avanzaron al ritmo más rápido desde abril del año anterior, aunque esa coincidencia no permite atribuir por sí sola el crecimiento del crédito exclusivamente a las compras de vehículos.

La distinción entre crédito revolvente y no revolvente ayuda a entender por qué el total puede subir aun cuando los saldos de tarjetas disminuyen. Los préstamos para autos o estudios pueden impulsar el balance agregado, mientras una baja en las tarjetas lo modera; en agosto, ambos movimientos se produjeron simultáneamente.

El dato tampoco supone que los consumidores hayan dejado de financiar sus gastos. Indica que la composición del endeudamiento cambió durante el mes y que el aumento de los préstamos no revolventes mantuvo en terreno positivo el total, incluso con la mayor caída de las tarjetas registrada en casi dos años.

Gasto resistente frente a mayores costos

Los hogares estadounidenses habían mantenido un gasto robusto, que contribuyó al crecimiento económico pese a los precios elevados, según el reporte. Al mismo tiempo, el crecimiento salarial se desaceleró y la tasa de ahorro personal se ubicó en su nivel más bajo en cuatro años, una combinación que estrecha el margen disponible para absorber gastos o pagos más altos.

El financiamiento también se volvió más desafiante, en un contexto en que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años rondaba niveles no vistos desde 2002. El informe relacionó ese movimiento con preocupaciones sobre la inflación y con expectativas de que el crecimiento económico continuara siendo sólido, sin presentar esos factores como una explicación única del comportamiento de cada tipo de crédito.

La Reserva Federal elevó su tasa de referencia en septiembre, y los inversores contemplaban otra subida antes de que terminara el año, según la información publicada. Para los hogares, la evolución de las tasas importa porque afecta el costo de endeudarse, aunque el reporte no especifica cuánto cambiarían los pagos individuales ante eventuales movimientos futuros.

La presión es particularmente significativa para los hogares de menores ingresos y para quienes mantienen saldos en tarjetas. En agosto, la tasa promedio de las cuentas de tarjetas de crédito que cobraban intereses alcanzó 22,36%, el nivel más alto reportado en un año por el informe de crédito al consumidor de la Reserva Federal.

Qué revelan las tasas y qué no permite concluir el dato

El costo promedio de un préstamo bancario a 60 meses para comprar un automóvil nuevo fue de 7,54% en agosto. Esa tasa y el promedio de las tarjetas describen productos distintos, con plazos y condiciones diferentes, por lo que no conviene compararlos como si reflejaran el mismo tipo de financiamiento.

Las cifras sí ilustran que la moderación del crédito agregado ocurrió junto con costos elevados para quienes tomaban prestado o mantenían deuda con intereses. La caída de USD $4.800 millones en el saldo revolvente puede coexistir con una carga onerosa para consumidores que siguen debiendo dinero, especialmente si sus ingresos crecen más lentamente.

Sin embargo, el informe mensual no demuestra que las tasas hayan causado la reducción de los saldos de tarjetas ni permite afirmar que exista una contracción general del consumo. En agosto, el crédito total aumentó y el componente no revolvente también avanzó; el dato central es la moderación del ritmo agregado y el retroceso puntual del crédito revolvente.

La publicación ofrece, por tanto, señales que apuntan en direcciones distintas: gasto todavía robusto, más préstamos para autos y educación, menor deuda revolvente y costos de financiamiento elevados. La evolución de los próximos datos permitirá observar si la caída de las tarjetas fue un movimiento aislado o parte de una tendencia más persistente en el endeudamiento de los hogares.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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