Por Canuto  

El Banco Nacional Suizo mantuvo su tasa clave en 0%, aunque los operadores ya descuentan una posible subida en diciembre o a comienzos de 2027. La inflación de 0,8%, el franco suizo y la estructura energética del país siguen conteniendo los precios, pero la reciente debilidad de la moneda complica el panorama.
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  • El Banco Nacional Suizo dejó su tasa clave en 0%, mientras la inflación anual llegó a 0,8% en agosto y permaneció dentro de su objetivo de 0%-2%.
  • Los operadores asignan probabilidades casi equilibradas a una subida en diciembre y más de 90% a un inicio del ciclo alcista a comienzos de 2027.
  • El franco suizo, la baja exposición energética y las expectativas de inflación contenidas protegen a Suiza, aunque la depreciación reciente puede adelantar el ajuste.


El Banco Nacional Suizo mantuvo su tasa de interés clave en 0% el jueves 24 de septiembre, pese a que varios bancos centrales de sus principales socios comerciales ya comenzaron a elevar el costo del dinero. La decisión conserva una divergencia visible frente al Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Japón, mientras los bancos centrales de Canadá y Reino Unido también son señalados como próximos candidatos a endurecer su política monetaria.

La razón principal está en la inflación suiza, que alcanzó 0,8% interanual en agosto después de recibir un impulso de la gasolina, el diésel y el fueloil. Ese registro continúa muy por debajo de los niveles observados en Estados Unidos, Reino Unido y la eurozona, y se mantiene dentro del objetivo del BNS, que busca preservar la inflación entre 0% y 2% en lugar de perseguir una cifra puntual de 2%.

Una pausa que el mercado considera temporal

El mercado financiero no interpreta la tasa de 0% como una decisión definitiva, sino como una pausa dentro de una trayectoria que probablemente terminará con aumentos. Las operaciones reflejadas en datos de LSEG muestran probabilidades prácticamente equilibradas entre una subida y el mantenimiento de la tasa en diciembre, mientras la posibilidad de que el BNS inicie el ciclo alcista a comienzos de 2027 supera 90%.

Los operadores también apuestan a que la tasa clave llegue al menos a 0,75% para septiembre del próximo año. Esa expectativa revela que el debate ya no gira únicamente alrededor de si Suiza subirá las tasas, sino del momento exacto y de la velocidad con que el banco central retirará parte del estímulo monetario que todavía considera apropiado.

Martin Schlegel, presidente del Banco Nacional Suizo, explicó a CNBC que la decisión se tomó a partir de la perspectiva de inflación y no como una reacción automática a los movimientos de sus pares internacionales. El funcionario sostuvo que una tasa de 0% era adecuada por el momento, aunque reconoció que Suiza es una economía pequeña y abierta, por lo que los acontecimientos externos tienen un peso considerable en sus decisiones.

Las proyecciones del banco central apuntan a que la inflación seguirá aumentando algo durante el cuarto trimestre antes de volver a descender a lo largo de 2027. El promedio anual se proyecta en 0,7% para 2026, 0,8% para 2027 y 0,8% para 2028, una senda que todavía ofrece margen para esperar, pero que podría cambiar si el franco continúa perdiendo valor o si los precios energéticos permanecen elevados.

El franco suizo como escudo contra la inflación

El franco suizo cumple un papel central en la estrategia monetaria porque funciona como activo de refugio en momentos de incertidumbre. Cuando la moneda se fortalece, las importaciones se abaratan y el efecto ayuda a contener la inflación, algo especialmente relevante para una economía que depende de bienes adquiridos en el exterior.

Durante 2025, mientras los inversionistas buscaban protección frente a la volatilidad general de los mercados, el franco avanzó más de 12% frente al dólar. Sin embargo, el billete verde recuperó alrededor de 4% frente a la moneda suiza durante el año en curso, una variación que redujo parte del colchón deflacionario y abrió espacio para que el mercado anticipe una respuesta más restrictiva del BNS.

Schlegel afirmó que el banco mantiene la disposición de intervenir en el mercado cambiario si resulta necesario. Recordó que, a comienzos de marzo, las autoridades actuaron para impedir una apreciación fuerte y abrupta del franco cuando la guerra en Irán generó flujos hacia activos considerados seguros, aunque ahora el escenario es diferente porque la moneda se ha debilitado durante los últimos meses.

La depreciación reciente también fue destacada por los economistas de UBS, quienes habían previsto una primera subida para junio de 2027. Según su evaluación, una caída superior a 2% frente al euro y a 1% frente al dólar desde la reunión de junio, combinada con el petróleo caro y la resistencia de las economías estadounidense y de la eurozona, eleva el riesgo de que la inflación se acelere más de lo previsto.

Por qué Suiza puede sostener tasas bajas

Gedeon Tumong, jefe de la especialización en finanzas de HIM Business School en Suiza, describió la situación como un posible dividendo de refugio seguro. A su juicio, el país no solo importa bienes, sino también credibilidad, y las entradas de capital extranjero fortalecen al franco, reducen la inflación importada y permiten que el banco central mantenga tasas inferiores a las de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra o el Banco Central Europeo.

La composición energética del país también ayuda a explicar su relativa resistencia frente a los shocks externos. Tumong señaló que la energía representa cerca de 3,5% de la cesta de inflación suiza, frente a aproximadamente 7% en la eurozona, mientras la hidroeléctrica y la nuclear ofrecen fuentes alternativas que reducen la exposición a las ondas de choque regionales.

El experto añadió que el freno constitucional al endeudamiento fiscal, que exige presupuestos equilibrados, disminuye la necesidad de que Suiza ofrezca rendimientos más altos para atraer compradores de bonos. Esa disciplina contribuye a mantener bajos los costos de financiamiento, aunque no elimina el riesgo de que una moneda más débil encarezca las importaciones y modifique el balance que hoy favorece al BNS.

El historial de inflación reducida también ha anclado las expectativas de hogares, empresas e inversionistas. Antonio Fatás, profesor de economía de INSEAD en Francia y consultor externo del Fondo Monetario Internacional, explicó que un banco central puede gestionar mejor un shock cuando confía en que las expectativas permanecerán bajas, una ventaja que atribuyó a países como Suiza o Japón.

La tasa real mantiene abierta la discusión

La apariencia de una política excepcionalmente expansiva cambia cuando se observa la tasa real, calculada al descontar la inflación del tipo nominal. Con una tasa nominal de 0% y una inflación cercana a 0,8%, Suiza registra una tasa real aproximada de -0,8%, una cifra que, según Fatás, es similar a la de otras economías desarrolladas aunque sus tasas nominales sean considerablemente mayores.

Como contraste, el economista calculó que una tasa de 2,5% en la eurozona frente a una inflación de alrededor de 3,2% produce una tasa real de -0,7%. Las cifras reales de Reino Unido y Estados Unidos también son parecidas, aunque ligeramente superiores, por lo que la diferencia suiza se relaciona más con una inflación persistentemente baja que con una postura real completamente aislada.

El diagnóstico ayuda a explicar por qué el BNS puede esperar mientras otros bancos centrales endurecen su política. Una combinación de expectativas ancladas, energía menos expuesta y una moneda históricamente fuerte reduce la urgencia de subir tasas, pero ese equilibrio depende de que el franco no continúe depreciándose y de que los costos internacionales no mantengan una presión duradera.

UBS considera poco probable que la inflación suiza supere 2% durante los próximos 12 a 18 meses, aunque sus economistas advirtieron que el BNS tiene un historial de sorprender a los mercados. La advertencia deja abierta la posibilidad de un movimiento anticipado, especialmente si la moneda pierde más terreno, el petróleo sigue caro o la fortaleza externa sostiene la demanda y eleva los precios.

Qué observarán los mercados

La próxima señal relevante será la evolución del franco frente al euro y al dólar, porque el tipo de cambio puede acelerar o retrasar una decisión que, por ahora, los operadores sitúan entre diciembre y los primeros meses de 2027. Una apreciación repentina podría prolongar la espera al abaratar las importaciones, mientras una depreciación persistente aumentaría el costo de los bienes externos y reduciría el margen de tolerancia del banco central.

Los precios de la energía también serán determinantes, aunque su peso relativo en la cesta suiza sea menor que en la eurozona. El BNS proyecta que el componente energético, actualmente elevado, volverá a descender en los próximos trimestres, y esa hipótesis sostiene la previsión de una inflación que sube temporalmente antes de moderarse durante 2027.

Schlegel insistió en que la política monetaria se diseña para Suiza, no para replicar las decisiones de Washington, Fráncfort o Tokio. Al mismo tiempo, su reconocimiento de que los acontecimientos externos importan confirma que el BNS no puede ignorar las diferencias de tasas, los flujos de refugio ni los movimientos de las monedas principales.

Por ahora, la señal oficial combina paciencia y vigilancia: la tasa permanece en 0%, pero la autoridad conserva herramientas cambiarias y el mercado ya descuenta un giro. Si el franco débil comienza a trasladarse a los precios, la economía suiza podría abandonar antes de lo previsto la última gran zona de comodidad que le permitió mantener costos de dinero mínimos mientras sus socios avanzaban hacia el endurecimiento.


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