Un estallido de rayos gamma detectado en 2022 mantuvo actividad en rayos X alrededor de 27 días, un comportamiento que supera ampliamente el récord anterior y deja abierta la pregunta sobre qué motor lo alimentó.
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- GRB 220706A fue detectado el 6 de julio de 2022 y mostró destellos de rayos X alrededor de 27 días después del estallido.
- El registro anterior de destellos tardíos rondaba los seis días; el equipo considera que una estrella de neutrones altamente magnetizada podría explicar parte del fenómeno.
- La supernova asociada fue inusualmente brillante, pero las hipótesis sobre el motor central y la duración de la actividad siguen sin resolverse.
🚨🌌 GRB 220706A: detectan actividad de rayos X durante 27 días
El estallido de 2022 supera el récord previo de destellos tardíos, cercano a seis días.
Se asoció con una supernova inusualmente brillante. El motor sigue sin identificarse; un magnetar es una hipótesis, no una… pic.twitter.com/Ywzy3ZbFxX
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Un estallido de rayos gamma detectado en julio de 2022 mantuvo señales de actividad en rayos X alrededor de 27 días después de la explosión inicial. El evento, identificado como GRB 220706A, supera ampliamente el registro anterior de destellos tardíos y obliga a revisar cómo pueden sostenerse durante tanto tiempo los procesos que alimentan estos chorros cósmicos.
El hallazgo resulta llamativo no solo por su duración, sino porque todavía no está claro qué objeto o mecanismo actuó como motor central. El equipo también observó una supernova inusualmente brillante asociada al estallido, una pista que amplía las posibilidades sin resolver el enigma.
Un récord de actividad que se prolongó durante semanas
GRB 220706A fue detectado el 6 de julio de 2022 y pertenece a la categoría de estallidos de rayos gamma de duración ultra larga, un grupo poco común cuya fuente de energía permanece activa más tiempo de lo habitual. Según el reporte de Space.com, los investigadores identificaron destellos de rayos X que aparecieron cerca de 27 días después del estallido inicial, medidos en el marco de reposo del evento.
Los destellos de rayos X no son extraños después de un estallido de rayos gamma, pero suelen aparecer en los primeros días posteriores a la detección. Benjamin Gompertz, integrante del equipo de la Universidad de Birmingham, explicó que la señal tardía apunta a un proceso activo aún en marcha, algo que no se había observado de esa forma en la población conocida.
El récord previo de destellos retrasados rondaba los seis días después del estallido, por lo que el nuevo caso extiende de manera considerable la ventana de actividad observada. La diferencia vuelve a GRB 220706A un objeto de estudio excepcional, aunque la duración por sí sola no revela qué mecanismo sostuvo la emisión ni por qué el comportamiento se apartó tanto de los casos habituales.
Los estallidos de rayos gamma figuran entre las explosiones más energéticas del cosmos y pueden producirse en escenarios distintos. Los de larga duración se relacionan con el colapso de una estrella masiva, proceso que también puede desencadenar una supernova y formar un agujero negro; los breves, en cambio, suelen vincularse con la colisión de dos estrellas de neutrones, remanentes estelares extremadamente densos.
Las hipótesis sobre el motor central
La duración inusual de GRB 220706A hace que los investigadores lo clasifiquen como un estallido ultra largo, pero no determina por sí misma su causa. Gompertz señaló que la asociación con una supernova indica que una estrella colapsó, una fuente de energía conocida para los estallidos de rayos gamma, aunque esa explicación no da cuenta automáticamente de los destellos tardíos ni del brillo excepcional de la supernova.
Una posibilidad es que el remanente del colapso sea un magnetar, una estrella de neutrones con un campo magnético particularmente intenso. El equipo compara el evento con GRB 111209A, detectado en 2011 y asociado a la supernova inusualmente brillante SN2011kl; en aquel caso, otro grupo concluyó que el estallido pudo ser impulsado por un magnetar que rotaba alrededor de 1.000 veces por segundo.
La supernova vinculada a GRB 220706A se parece a la de ese caso anterior, por lo que un magnetar es una explicación posible, no una conclusión confirmada. Los magnetares también se consideran candidatos para alimentar supernovas superluminosas, pero el equipo no sabe todavía si el remanente de este estallido comparte esas características ni cómo produciría actividad durante casi un mes.
Otra hipótesis propone que el chorro del estallido y la supernova chocaron con capas densas de material expulsadas por la estrella al final de su vida, cuando se volvió inestable y comenzó a desprenderse de sus capas exteriores. Ese tipo de interacción también aparece en la población de supernovas superluminosas, aunque la información disponible no permite establecer si ocurrió en este caso.
Una estrella enorme y modelos bajo presión
El equipo plantea que una estrella progenitora mucho mayor de lo habitual podría explicar una fuente de energía más prolongada. Una estrella de mayor tamaño tardaría más en colapsar sobre sí misma y, por esa vía, podría sostener durante más tiempo el chorro que produce el estallido; Gompertz advirtió, sin embargo, que esa idea tampoco resuelve todas las particularidades observadas.
Entre las estrellas masivas asociadas con estallidos de rayos gamma están las Wolf-Rayet, que pueden tener un tamaño diez veces mayor que el del Sol y alrededor de diez veces su masa. Aun así, los cálculos citados por el equipo sugieren que para impulsar GRB 220706A haría falta una estrella de un tamaño cercano a 1.000 veces el radio solar, lo que apuntaría a una población distinta, como las supergigantes azules.
También podría ser diferente el objeto que queda tras el colapso. Si la estrella progenitora produjo un magnetar, algunos estallidos más comunes podrían terminar en agujeros negros, una diferencia que ayudaría a explicar por qué los eventos ultra largos no se comportan como el resto; por ahora, los investigadores no saben si estos casos son variantes de una misma población o una clase aparte.
La duración de los destellos también pone a prueba los modelos que describen cómo se impulsan los chorros. Si una fuente de energía nacida del colapso estelar puede mantenerse durante semanas, los modelos teóricos deberán explicar cómo conserva esa actividad y cómo se relaciona con la supernova asociada, asuntos que el equipo identifica como interrogantes abiertos.
Por qué podrían pasar inadvertidos otros estallidos
Es posible que existan estallidos de rayos gamma todavía más largos que no se hayan detectado, pero encontrarlos resulta difícil por las limitaciones de observación. Muchos de los satélites que buscan estos fenómenos orbitan cerca de la Tierra y pierden de vista periódicamente una región del cielo, aproximadamente cada 90 minutos, un obstáculo menor para un estallido típico de 10 a 100 segundos pero relevante al seguir señales prolongadas.
Los estallidos de larga duración también parecen mostrar más actividad en rayos X que en rayos gamma, lo que complica su identificación con instrumentos diseñados para captar principalmente esta última radiación. Esa diferencia ayuda a entender por qué un evento como GRB 220706A puede ser difícil de reconocer y seguir de manera continua, incluso cuando su duración lo vuelve particularmente valioso para los astrónomos.
Gompertz señaló que misiones recientemente lanzadas, como Einstein Probe, son más sensibles a los rayos X que a los rayos gamma y podrían resultar útiles para encontrar otros estallidos ultra largos. Si aparecen más casos comparables, los investigadores podrán contrastar sus propiedades y evaluar si los magnetares, las estrellas progenitoras enormes o las interacciones con material expulsado explican mejor estos fenómenos.
El equipo espera que nuevas observaciones permitan comprender qué fuentes de energía sostienen estos estallidos y cómo encajan en la diversidad de explosiones cósmicas. Por ahora, GRB 220706A destaca por haber mantenido señales de actividad alrededor de 27 días, mientras su motor central continúa siendo una incógnita y las explicaciones propuestas siguen abiertas.
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