Por Canuto  

Investigadores del University College London identificaron una vía biológica que ayuda a apagar la inflamación y podría inspirar tratamientos contra el dolor crónico con menor riesgo de suprimir las defensas del organismo.
***

  • El bloqueo de la enzima sEH elevó las epoxi-oxilipinas, moléculas que actúan como freno natural de la respuesta inmune.
  • En 48 voluntarios sanos, el fármaco GSK2256294 aceleró la resolución del dolor y redujo los monocitos intermedios.
  • El mecanismo involucró a la molécula 12,13-EpOME y a la vía de señalización p38 MAPK, con posibles aplicaciones futuras en artritis y otras enfermedades crónicas.


Investigadores del University College London identificaron un mecanismo biológico que ayuda al organismo a poner fin a la inflamación, un proceso defensivo que puede volverse dañino cuando permanece activo demasiado tiempo. El hallazgo, publicado en Nature Communications, apunta a una estrategia distinta para tratar enfermedades crónicas: reforzar el freno natural del sistema inmunitario en lugar de bloquear de forma amplia sus funciones.

La inflamación permite combatir infecciones y reparar tejidos lesionados, pero su persistencia puede afectar zonas sanas y contribuir a problemas como artritis, cardiopatías y diabetes. En experimentos con voluntarios, los investigadores observaron que aumentar ciertas moléculas derivadas de grasas aceleró la desaparición del dolor y redujo una población de células inmunitarias asociada con la inflamación prolongada, aunque no modificó de manera significativa el enrojecimiento o la hinchazón visibles.

Un mecanismo natural para detener la respuesta inmune

El estudio se concentró en las epoxi-oxilipinas, un grupo de moléculas pequeñas derivadas de grasas cuyo papel en humanos había sido menos conocido que el de sustancias como la histamina y las citocinas. Según los investigadores, estas moléculas funcionan como un sistema de frenado que ayuda al cuerpo a pasar de una respuesta inflamatoria activa hacia una etapa de reparación y recuperación.

La investigación también examinó los monocitos intermedios, un tipo de glóbulo blanco que puede contribuir a la curación cuando aparece durante periodos breves. El problema surge cuando estas células se acumulan o permanecen activas durante demasiado tiempo, porque pueden mantener encendida la respuesta inmunitaria y favorecer el avance de enfermedades inflamatorias crónicas.

Para estudiar el proceso directamente en personas, el equipo aplicó en el antebrazo de voluntarios sanos una pequeña inyección de bacterias E. coli inactivadas mediante luz ultravioleta. El material no podía causar una infección, pero sí provocó una respuesta temporal con dolor, enrojecimiento, calor e hinchazón, semejante a ciertos cambios que ocurren después de una lesión o una infección.

Los participantes se dividieron en dos grupos de 24 personas, uno preventivo y otro terapéutico, con 12 voluntarios tratados y 12 que recibieron placebo en cada caso. Esa estructura permitió observar tanto el efecto de elevar las epoxi-oxilipinas antes de que comenzara la inflamación como la posibilidad de intervenir cuatro horas después, cuando los síntomas ya se habían iniciado.

El fármaco elevó las moléculas protectoras

Los investigadores administraron GSK2256294, un fármaco que bloquea la hidrolasa epóxido soluble, conocida como sEH. En condiciones normales, esa enzima descompone las epoxi-oxilipinas; al inhibirla, el tratamiento permite que una mayor cantidad de estas moléculas permanezca disponible en el organismo para participar en la resolución de la inflamación.

Los dos enfoques produjeron resultados similares, de acuerdo con los datos divulgados por el equipo. El bloqueo de sEH elevó los niveles de epoxi-oxilipinas, aceleró la resolución del dolor y redujo de forma marcada el número de monocitos intermedios tanto en la sangre como en el tejido examinado.

El efecto sobre el dolor no estuvo acompañado por una reducción equivalente de las señales externas de inflamación, ya que el enrojecimiento y la hinchazón no cambiaron de manera significativa. Para los investigadores, esa diferencia sugiere que el fármaco pudo modificar procesos inmunitarios profundos aun cuando la apariencia de la zona tratada permaneció casi igual.

La primera autora, Olivia Bracken, del Departamento de Envejecimiento, Reumatología y Medicina Regenerativa del UCL, afirmó que los resultados revelan una vía natural capaz de limitar la expansión dañina de células inmunitarias y calmar la inflamación con mayor rapidez. La investigadora añadió que actuar sobre ese mecanismo podría permitir tratamientos más seguros, orientados a restaurar el equilibrio inmunitario sin suprimir las defensas generales del organismo.

Una posible ruta para tratar enfermedades crónicas

El equipo identificó una explicación molecular para el fenómeno al estudiar la epoxi-oxilipina 12,13-EpOME. Los experimentos indicaron que esta molécula parece suprimir la vía de señalización p38 MAPK, un circuito que favorece la transformación de monocitos hacia una forma intermedia relacionada con una actividad inflamatoria más prolongada.

Los científicos confirmaron esa relación mediante pruebas de laboratorio y con voluntarios que recibieron un fármaco capaz de bloquear directamente p38. El resultado conectó la acumulación de epoxi-oxilipinas con una menor expansión de los monocitos intermedios y ofreció una explicación para la disminución del dolor observada en el modelo humano.

Derek Gilroy, profesor de la División de Medicina del UCL y autor correspondiente del estudio, señaló que se trata del primer trabajo que mapea la actividad de las epoxi-oxilipinas en humanos durante una respuesta inflamatoria. Según su planteamiento, potenciar estas moléculas de grasa protectoras podría abrir una vía hacia tratamientos más seguros para enfermedades provocadas por la inflamación crónica.

Los tratamientos actuales para enfermedades inflamatorias y autoinmunes suelen suprimir partes del sistema inmunitario, una estrategia que puede aliviar los síntomas, pero también interferir con la capacidad del cuerpo para defenderse. Gilroy sostuvo que el fármaco empleado ya había sido evaluado en estudios tempranos con voluntarios humanos y podría reutilizarse en el futuro para estudiar brotes de afecciones inflamatorias crónicas, aunque todavía se requieren ensayos clínicos específicos que demuestren su eficacia y seguridad en esas enfermedades.

Qué significa el hallazgo para la artritis

Los resultados podrían orientar futuros ensayos con inhibidores de sEH en enfermedades como la artritis reumatoide y ciertos problemas cardiovasculares. La artritis reumatoide ocurre cuando el sistema inmunitario ataca por error el tejido que recubre las articulaciones, lo que puede causar dolor, hinchazón, rigidez y daños permanentes si la actividad inflamatoria no se controla.

Bracken planteó que los inhibidores de sEH podrían evaluarse junto con medicamentos ya existentes para determinar si ayudan a prevenir o ralentizar el deterioro articular. Esa posibilidad no equivale todavía a un tratamiento disponible, porque el experimento utilizó una respuesta inflamatoria breve en personas sanas y no midió la evolución de una enfermedad autoinmune establecida.

Caroline Aylott, directora de Gestión de Investigación de Arthritis UK, destacó que el dolor de la artritis puede afectar el movimiento, el sueño, el estado de ánimo, la concentración y la posibilidad de compartir tiempo con otras personas. También subrayó que la experiencia del dolor varía entre pacientes, por lo que comprender los procesos que influyen en ella resulta importante para ampliar las opciones de manejo.

El trabajo fue financiado por Arthritis UK y contó con investigadores del UCL, King’s College London, la Universidad de Oxford, Queen Mary University of London y el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental de Estados Unidos. La publicación, firmada por Olivia V. Bracken, Parinaaz Jalali, James R. W. Glanville y otros autores, presenta una pista prometedora, pero el siguiente paso será comprobar si el mismo mecanismo puede controlar inflamación y dolor en pacientes sin comprometer su respuesta frente a infecciones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín