Bután volvió a mover BTC 100 fuera de sus billeteras de custodia y refuerza la lectura de una liquidación sostenida de su reserva nacional. Los nuevos datos apuntan a que el país ya vendió USD $206,98 millones en Bitcoin en lo que va de 2026, mientras su saldo restante ronda USD $263 millones.
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- Arkham detectó un nuevo movimiento de BTC 100, valorado en USD $7,83 millones, desde billeteras de custodia vinculadas a Bután.
- Según los datos citados, el país ha vendido USD $206,98 millones en Bitcoin desde inicios de 2026 y solo conserva cerca de USD $263 millones en BTC.
- El patrón coincide con reportes previos que indican que Bután ya redujo más del 70% de sus reservas y habría frenado sus operaciones de minería.
Bután volvió a activar las alertas del mercado tras una nueva salida de Bitcoin desde sus billeteras de custodia. El movimiento más reciente involucró 100 bitcoins (BTC), equivalentes a unos USD $7,83 millones, y se suma a una secuencia de ventas que viene reduciendo de forma visible la exposición soberana del país al principal criptoactivo del mercado.
La novedad fue señalada por el equipo de Arkham Intelligence, firma conocida por rastrear movimientos on-chain de grandes tenedores. De acuerdo con esa actualización, el ritmo actual de transferencias sugiere que Bután podría terminar de liquidar toda su posición en Bitcoin para octubre de este año, si mantiene la misma cadencia observada hasta ahora.
El dato se inserta en una historia más amplia. En semanas previas, ya se había reportado que el Reino de Bután pasó de mantener cerca de BTC 13.000 en octubre de 2024 a una posición muy inferior, en una estrategia de ventas graduales atribuida a Druk Holding & Investments, la entidad estatal vinculada a la gestión de estos activos.
Bután pierde su lugar entre los principales holders soberanos
Con el nuevo movimiento, la tesis de una monetización sostenida de reservas gana fuerza. No se trata solo de una transferencia aislada, sino de una continuación de un patrón que el mercado viene observando con atención desde hace meses, especialmente porque Bután ha sido durante años uno de los pocos Estados con una exposición material a Bitcoin.
Bután destacó dentro del ecosistema por haber combinado acumulación de Bitcoin con minería respaldada por el gobierno, empleando recursos hidroeléctricos propios. Esa narrativa lo convirtió en un ejemplo singular de adopción estatal indirecta, lejos del perfil más visible de otros gobiernos que han anunciado compras públicas de BTC como parte de su estrategia económica.
Ahora el cuadro parece distinto. Según los datos más recientes, Bután ya vendió un total de USD $206,98 millones en Bitcoin desde el comienzo de 2026. Además, las reservas restantes se ubican en torno a USD $263 millones en BTC, una cifra que sigue siendo relevante, pero que luce mucho más modesta frente a los niveles que el país administraba tiempo atrás.
Ese ajuste no borra por completo su condición de actor soberano dentro del mercado; aunque sí modifica el relato y su lugar en el ranking global. De acuerdo con datos de BitcoinTreasuries, Bután se ubica en el puesto número 7 entre los mayores tenedores soberanos de Bitcoin, por debajo de naciones como Emiratos Árabes Unidos, El Salvador y Ucrania. EE. UU. encabeza la lista con 328.372 BTC.
El nuevo traslado de BTC 100 también coincide con una evaluación más amplia sobre el uso de estos fondos. En reportes previos se ha planteado que la venta de reservas digitales podría estar vinculada con necesidades de financiamiento interno y con proyectos de desarrollo local. Aunque no hay un desglose oficial detallado en la información más reciente, ese marco ayuda a entender por qué un Estado con ganancias significativas decidiría convertir parte de su tesorería en liquidez.
Una reducción sostenida de las reservas
La dimensión del ajuste se aprecia mejor al compararlo con cifras anteriores. En un reporte previo de DiarioBitcoin, basado en datos rastreados por Arkham y otros análisis de mercado, se indicó que Bután ha vendido más del 70% de sus reservas de Bitcoin en menos de dos años. Ese proceso habría reducido sus tenencias desde BTC 13.000 hasta BTC 3.954.
A partir de esa referencia, la salida más reciente de BTC 100 no parece un episodio excepcional. Más bien confirma que la reducción de inventario sigue en marcha. Si bien el volumen puntual de esta transferencia es menor frente a otras operaciones detectadas en marzo y abril, su relevancia está en que mantiene intacta la dirección general del flujo.
En ese mismo reporte se estimaba que las ventas acumuladas habían generado alrededor de USD $640 millones. También se mencionaba que durante 2026 Bután transfirió entre USD $120 millones y USD $215,7 millones en Bitcoin, según el corte temporal y la metodología observada. La nueva cifra de USD $206,98 millones vendida en lo que va de año encaja con ese rango y refuerza la continuidad del proceso.
Lo importante aquí es que el país no parece estar ejecutando una liquidación caótica. La secuencia descrita hasta ahora sugiere una gestión escalonada. En lugar de descargar toda la posición de golpe, los flujos han sido repartidos a lo largo del tiempo, lo que reduce el riesgo de generar un impacto brusco sobre el mercado y refleja criterios de administración de tesorería más cercanos a la lógica institucional.
Esa estrategia resulta relevante para Bitcoin como activo global. Cuando un tenedor soberano mueve fondos en cantidades importantes, los operadores suelen leer esas salidas como una posible señal de oferta adicional. Aun así, el caso de Bután muestra que grandes ventas no siempre se traducen en un shock inmediato de precio, sobre todo si se ejecutan de manera gradual y a través de canales con capacidad para absorber volumen.
Ganancias millonarias, pese a las ventas
Uno de los aspectos más llamativos del caso es que Bután sigue registrando una ganancia on-chain considerable. Según la actualización más reciente, el país acumula un beneficio no realizado de USD $754 millones por mantener Bitcoin. Ese dato subraya que, incluso en medio de la liquidación, la posición histórica del Reino ha resultado muy rentable.
En otras palabras, la decisión de vender no necesariamente implica una pérdida de convicción o una salida forzada por estrés financiero. También puede leerse como una fase de realización de beneficios. Para una tesorería estatal, convertir parte de una ganancia acumulada en recursos utilizables puede ser una decisión pragmática, sobre todo si existen prioridades domésticas que requieren financiamiento.
Ese matiz importa porque cambia la lectura del mercado. No es lo mismo vender bajo presión que monetizar de forma ordenada un activo que se apreció de manera notable. En este caso, la cifra de ganancias on-chain sugiere que Bután no está reaccionando desde una posición de debilidad patrimonial, sino administrando un stock que históricamente le dejó un rendimiento sustancial.
Al mismo tiempo, esa rentabilidad latente hace más visible la escala de lo que aún conserva. Aunque USD $263 millones en BTC quedan lejos de los máximos anteriores, siguen representando una exposición importante para un país de su tamaño. Por eso, cada nuevo movimiento sigue atrayendo atención entre analistas y participantes del ecosistema.
La minería pierde protagonismo en el modelo butanés
Otro dato clave es la aparente interrupción de las operaciones de minería. La actualización reciente indica que Bután parece haber cesado todas sus actividades mineras, o al menos que ya no se observan ingresos relevantes derivados de esa fuente. Ese detalle cambia de forma importante la lectura sobre la sostenibilidad de sus reservas.
Mientras la minería aportaba nuevos BTC, las ventas podían interpretarse como una mezcla entre monetización y reposición parcial. Pero si el país dejó de minar, o si esa actividad perdió peso de manera sustancial, entonces cada salida pasa a erosionar directamente el stock disponible. Bajo esa lógica, la reserva nacional se vuelve más finita y su reducción más estructural.
En el pasado, la narrativa de Bután atrajo interés precisamente porque vinculaba Bitcoin con energía hidroeléctrica y una aproximación silenciosa, pero sofisticada, a la acumulación estatal. Si esa etapa está quedando atrás, el país entra en una nueva fase. La historia ya no gira en torno a producir y guardar BTC, sino a administrar una reserva en descenso mientras se maximizan sus beneficios económicos.
Eso también deja preguntas abiertas. Si la minería efectivamente se ha detenido, el mercado querrá saber si se trata de una pausa táctica, una reorganización operativa o un cambio más profundo en la estrategia nacional. Por ahora, con la información disponible, solo puede afirmarse que no se observan señales recientes de reposición significativa por esa vía.
En ese contexto, la advertencia de que Bután podría quedarse sin BTC para octubre, si mantiene el mismo ritmo de ventas, gana peso analítico. No debe leerse como una certeza cerrada, sino como una proyección basada en la velocidad actual de salidas. La gran incógnita es si estas ventas seguirán al mismo ritmo o si el país ajustará su estrategia antes de agotar por completo sus reservas.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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